La marca del cinturón y los testigos desmontaron la coartada del conductor investigado

La Guardia Civil investiga a un joven de 22 años y vecino de Oviedo por presuntamente provocar un grave accidente de tráfico mientras conducía bajo los efectos del alcohol y las drogas y tratar después de eludir su responsabilidad señalando como conductor a su acompañante, que había resultado herido de extrema gravedad y permanecía inconsciente en el lugar del siniestro.
Los hechos se remontan a la mañana del pasado 2 de mayo en el polígono industrial de Silvota, en Llanera. Según ha informado este viernes la Guardia Civil, el vehículo en el que viajaban ambos jóvenes sufrió una salida de vía por el margen izquierdo de la calzada y acabó impactando de forma frontal contra la base de hormigón de una torre eléctrica.
Como consecuencia de la violencia del choque, uno de los ocupantes resultó gravemente herido, mientras que el otro sufrió lesiones de menor consideración. Hasta el lugar se desplazaron efectivos sanitarios y una UVI móvil para atender a las víctimas, además de una patrulla de motoristas del Destacamento de Tráfico de Oviedo y especialistas del Equipo de Investigación de Siniestros Viales (EIS).
Fue en esos primeros momentos cuando, según la investigación, el joven ahora investigado intentó aprovechar la situación crítica de su acompañante para desviar las sospechas. Mientras la víctima permanecía inconsciente y recibía atención médica urgente, aseguró a los agentes que era precisamente ese ocupante quien conducía el vehículo en el momento del accidente.
La versión ofrecida por el joven levantó rápidamente las sospechas de los investigadores. Los especialistas del EIS comenzaron a analizar los indicios presentes en el escenario del siniestro y, en poco tiempo, lograron desmontar la coartada.
Las lesiones que presentaba el sospechoso fueron determinantes. En particular, la marca del cinturón de seguridad en el tórax resultó compatible con la posición del conductor durante el impacto. A ello se sumaron las declaraciones de varios testigos presenciales que habían observado los momentos previos o posteriores al accidente y que apuntaban en la misma dirección.
Con esos elementos, los investigadores concluyeron que el joven había mentido sobre quién se encontraba al volante y que era él quien conducía el vehículo cuando se produjo la salida de vía y el posterior choque contra la estructura eléctrica.
Una vez esclarecida la autoría de la conducción, los agentes le practicaron las correspondientes pruebas de alcoholemia y detección de drogas. Los resultados fueron positivos en ambos casos.
En las pruebas de aire espirado, el joven arrojó una tasa de 0,46 miligramos de alcohol por litro de aire en la primera medición y de 0,43 miligramos en la segunda. Posteriormente, el análisis realizado por el laboratorio de referencia confirmó también la presencia de dos sustancias estupefacientes diferentes en su organismo.
Tras completar la investigación y recopilar todos los informes periciales, el Equipo de Investigación de Siniestros Viales ha remitido recientemente las diligencias al Tribunal de Instancia de Oviedo.
El joven está siendo investigado por un presunto delito contra la seguridad vial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas y drogas, así como por un delito de lesiones por imprudencia grave derivado de las consecuencias sufridas por su acompañante.
Las posibles consecuencias penales son significativas. Por el delito contra la seguridad vial podría enfrentarse a penas de prisión de entre tres y seis meses, multas económicas o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la retirada del permiso de conducir durante un periodo de uno a cuatro años.
Por su parte, el delito de lesiones por imprudencia grave contempla penas que pueden alcanzar los tres años de prisión, además de sanciones económicas y la privación del derecho a conducir.
El caso pone de relieve la importancia de la investigación especializada en siniestros viales y cómo el análisis técnico de las lesiones, unido a la recogida de testimonios y pruebas periciales, permitió esclarecer lo sucedido y desmontar una versión que pretendía responsabilizar a una víctima que, debido a la gravedad de sus heridas, ni siquiera podía defenderse en ese momento.