El ministro de Transportes explica que una avería informática detuvo los trenes, pero que después se autorizó al AVE a reanudar la marcha con normalidad pese a tener otro convoy delante y una señal roja. «Se toma la decisión de reanudar la marcha en unas circunstancias inexplicables», afirma. Ha declinado contestar si dimitirá tras el siniestro

Óscar Puente ha situado en una decisión del centro de control de Adif el origen del grave accidente ferroviario ocurrido este miércoles en Toledo, en el que han fallecido al menos 64 personas, según el balance que el propio ministro ha trasladado durante su comparecencia. La avería de un sistema informático de seguridad provocó la detención de varios trenes, pero, según el relato ofrecido por el ministro, el accidente se produjo después, cuando se autorizó al AVE a reanudar la marcha con normalidad pese a que había otro convoy detenido por delante. «La decisión de retomar la circulación no habiéndose restablecido ese sistema es una decisión que corresponde al centro de control», ha explicado Puente, que ha insistido en que fue ese centro, a través de sus operarios, el que dio la orden de reanudar la marcha. El ministro ha calificado las circunstancias de «inexplicables» y ha recordado que el tren accidentado tenía delante al Iryo, detenido a la entrada de la estación, y una señalización roja que impedía continuar.
La comparecencia, prevista inicialmente para las 14.00 horas, ha comenzado finalmente pocos minutos antes de las 15.00. Puente ha arrancado su intervención con un mensaje de condolencias a las víctimas y sus familias: «Estamos absolutamente devastados y, como pueden entender, es uno de los momentos más duros que se pueden afrontar».
Una avería informática y una orden de reanudar la marcha
Según la cronología expuesta por el ministro, alrededor de las 8.30 horas se produjo un fallo de comunicación en varios ordenadores que provocó la caída del sistema de seguridad LZB en un tramo de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. La avería activó el protocolo previsto: los trenes que circulaban por ese tramo se detuvieron automáticamente y comunicaron la incidencia al centro de control. Puente ha recalcado que el fallo informático, por sí mismo, no explica el accidente. «El sistema, en el momento en el que cae, lo que hace es activarse un mecanismo que detiene los trenes para que no haya ningún tipo de incidencia. Y eso se ha producido», ha señalado. La cuestión, ha añadido, es qué ocurrió después, cuando la circulación seguía sin disponer de ese sistema de seguridad.
De acuerdo con su explicación, alrededor de las 8.36 horas se autorizó al AVE siniestrado a reanudar la marcha «con carácter normal». El convoy recorrió aproximadamente 25 kilómetros durante los 15 o 17 minutos siguientes, hasta alcanzar al Iryo, que continuaba detenido a la entrada de la estación. El ministro ha señalado que todavía se desconoce la velocidad exacta que llevaba el AVE en el momento del impacto. La instrucción, según ha explicado, no se ajustaba a las condiciones de seguridad que debían aplicarse. Si se autorizaba a un tren a circular sin el sistema LZB, ha indicado, debía hacerlo en lo que se denomina «marcha a la vista»: una modalidad que obliga al maquinista a avanzar a una velocidad que le permita detenerse ante cualquier obstáculo y que tiene un límite máximo de 40 kilómetros por hora.
«Se toma la decisión de reanudar la marcha estando un tren detenido y con una señalización roja a la entrada de la estación», ha insistido. Y ha añadido que la orden se dio «a pesar de que ahí no hay un sistema que pueda entrar en funcionamiento, puesto que precisamente el sistema es el que ha fallado».
«Tienen un tiempo más que suficiente para constatar el error»
Una de las afirmaciones más contundentes de la comparecencia ha llegado al ser preguntado por la actuación de los operarios del centro de control. «Es evidente que en el centro de control primero toman la decisión de la reanudación y después tienen un tiempo más que suficiente para constatar el error y no lo resuelven. Eso es lo que sucede», ha afirmado. El ministro ha evitado, no obstante, señalar a una persona concreta como responsable del siniestro. Puente ha explicado que ha revisado las grabaciones de las comunicaciones entre el centro de control y los trenes, además de una reconstrucción completa de lo ocurrido. En dicha ha detectado que se dieron instrucciones equivocadas a otros convoyes. «Se da una orden a un tren que está en un cantón con otro que en esas condiciones no puede estar, no pueden haber dos trenes», ha resumido. «Se da una orden para que reanude la marcha, se tiene un tiempo para corregir esa decisión, a todas luces una decisión errónea, y se produce impacto por alcance».
Preguntado por la fiabilidad de los trenes tras el accidente, el ministro ha defendido que la red ferroviaria española es segura, aunque ha reconocido que existen límites relacionados tanto con la infraestructura y el material como con la actuación humana. «Nuestro sistema ferroviario es fiable y es seguro», ha afirmado, antes de matizar que, como sucede en cualquier medio de transporte, pueden producirse fallos: «Hay muchos sistemas, hay mucha reglamentación, protocolos; en esta ocasión, desde luego, son muy claros».