La Asociación ‘Severo Ochoa’ traslada su inquietud por la «creciente inseguridad» al PSOE, que llevará la cuestión al Pleno de este mes; los socialistas reprochan al Ayuntamiento que se conforme con «una simple colaboración con la Policía Nacional»

Era cuestión de tiempo que el problema de inseguridad en Pumarín -especialmente, en el entorno de la calle Río Muni– se ‘colase’ en uno de los debates plenarios que, mes a mes, dirimen el destino de Gijón. Y el momento de ello, al fin, ha llegado. Será el PSOE, representado por la edil Marina Pineda, el que eleve tan polémico asunto al Pleno ordinario de octubre, que se celebrará el miércoles de la semana que viene. Y si la cuestión ya figuraba en los planes de los socialistas, más aún lo hace después de la reunión sostenida este martes con la directiva de la Asociación Vecinal ‘Severo Ochoa’. Sus representantes compartieron con el partido en la oposición sus preocupaciones, cierto, aunque no limitaron a eso: también sugirieron algunas de las medidas que el Ejecutivo podría adoptar… Empezando por el restablecimiento de aquella ‘policía de barrio’ de tiempos del difundo alcalde Vicente Alberto ‘Tini’ Álvarez Areces, extraída de la plantilla de la Policía Local. Una propuesta que el Grupo Municipal Socialista parece secundar.
«Estando ‘Tini’ de alcalde había dos municipales paseando por el barrio; solo con eso, si el problema no desaparece, sí se atenúa muchísimo», defiende Roberto Devesa, presidente de la ‘Severo Ochoa’, defensor de un modelo que, en Oviedo, ha sido restablecido este mismo año en La Corredoria. El concepto, simple en su descripción y que retrotrae a un pasado desconocido por los más jóvenes, prevé patrullas a pie de, al menos, una pareja de agentes, en vez de limitarse a los recorridos en sus coches oficiales. Se trata de una forma de servicio que, desde hace años, ha ido desapareciendo a lo largo y ancho de la geografía española, pero que cada vez en más ciudades los habitantes reclaman que se restituya, por cuanto de cercano a ciudadano y disuasorio para con los delincuentes tiene. Y Gijón en general, y Pumarín en particular, son ejemplo claro de ello. «Los que sufrimos aquí son hechos puntuales que se pueden evitar, pero parece que no hay ningún interés», lamenta Devesa, lanzando un dardo directo contra el Consistorio.
Ese es, precisamente, el guante que ha recogido el PSOE gijonés, y que esgrimirá en el Pleno. A la vista de que «raro es el día que no hay un robo a punta de navaja», y de que «la percepción de inseguridad se ha generalizado hasta tal punto, que hay vecinos y vecinas que tienen miedo a salir a la calle, los jóvenes no se atreven a hacerlo solos por temor a ser víctimas de un robo o una agresión», Pineda pone en su punto de mira a la concejala de Seguridad Ciudadana, la ‘forista’ Nuria Bravo. La misma, recuerda la socialista, que, cada vez que los vecinos le han rogado una mayor implicación de las fuerzas del orden municipales, «limitó la actuación de la Policía Local a una simple colaboración con la Nacional», lo que, a su parecer, es insuficiente. «Que la Policía Nacional sea la competente para investigar los delitos no puede ser excusa; el Ayuntamiento no puede mirar para otro lado», plantea. Máxime, concluye, «en un caso como este, en el que el conflicto se manifiesta de forma permanente y, en ocasiones, violenta; se perciben inseguridad y abandono».