El principal partido en la oposición afea al Ayuntamiento que, a dos meses del inicio de las obras, «aún no se sabe qué se hará, ni cómo» en el transcurso de las mismas; también exige «detalles» sobre el futuro de los usuarios mientras duren los trabajos

Hoy es 4 de julio. Para Estados Unidos, como dicta su tradición fundacional, es el Día de la Independencia. Para Gijón, en este año concreto, constituye la confirmación de algo ya sabido: en dos meses, jornada arriba o abajo, las obras para reformar el Albergue Covadonga debería comenzar. Sin embargo, pese a que septiembre está ahí, casi a la vuelta de la esquina, aún hay algunas dudas orbitando sobre el proyecto. Por ejemplo… ¿Qué se va a hacer allí, exactamente? Y, más importante todavía… ¿Cómo se gestionará, de forma detallada, el traslado temporal de sus actuales usuarios? Dos cuestiones que mantienen en guardia al PSOE gijonés, y que han llevado al que es el principal partido en la oposición local a exigir al Ayuntamiento explicaciones al respecto, en vista de la «falta de claridad» que, opinan sus ediles, se ha demostrado hasta la fecha. El tema será llevado al Pleno del próximo miércoles.
«Después de meses de polémicas, anuncios, cambios de criterio y una evidente crisis de Gobierno, siguen sin explicar cuál es el plan para garantizar la atención a las personas usuarias del albergue durante las obras», esgrimía ayer el concejal socialista Rodrigo Sánchez, poniendo en el punto de mira de esa andanada dialéctica al titular del área de Servicios Sociales, Vivienda y Cooperación, Guzmán Pendás, del PP. El asunto, recalca el edil del PSOE, no resulta menor… Con un presupuesto previsto de 5,6 millones de euros -de los cuales 1,2 están consignados para el ejercicio de este 2026-, y dos años de duración estimada, la intervención obligará a realojar a los actuales ocupantes del Albergue, que serán divididos entre la sede de la Cocina Económica, en el barrio de El Llano, y la Casa del Mar, en La Calzada. Fue la única solución viable después de las críticas, por parte de los vecinos de El Natahoyo, contra la intención original de recurrir al Hogar de San José. Sin embargo, más allá de la definición de ambas alternativas, poco más se ha añadido.
«La incertidumbre es mayúscula», ahondaba este viernes Sánchez, quien no olvida que la alcaldesa de Gijón, la forista Carmen Moriyón, «desautorizó» al mencionado Pendás en el transcurso de aquella polémica referente al traslado al Hogar de San José. Tampoco abandona su memoria, recalcaba, que el edil del PP «ocultó retrasos en el inicio de las obras», en referencia al anuncio, hecho el pasado enero, de que los trabajos no comenzarían hasta septiembre, cuatro meses más tarde de lo inicialmente a anunciado, a consecuencia de «los plazos administrativos y técnicos». Fue una información que el titular de Servicios Sociales no confirmó hasta que la directora de la Fundación Albergue Covadonga, Elena Suero, se la trasladó al diario El Comercio, en el curso de una entrevista concedida a dicho medio. Un conjunto de elementos que, para el PSOE, hace imperativo que el Ejecutivo gijonés «aclare qué es lo que va a hacer finalmente para garantizar la continuidad de la atención a las personas». Sobremanera, concluía ayer Sánchez, que «estamos hablando de un servicio esencial para quienes está en situación de vulnerabilidad».