Usuarios de la principal playa de Gijón advertían ayer de la presencia de grandes masas espumosas cerca del mar; pese al temor a que fuesen secreciones fecales, han resultado ser sustancias orgánicas, mezcla de agua batida, algas y arena

En San Lorenzo uno puede encontrarse muchas cosas. Arena y agua, siempre. Envases vacíos, pañuelos usados, restos de comida y detritus varios, a veces -más de las deseables, todo sea dicho-. ‘Tesoros’ como llaves, carteras, joyas o monedas, muy de cuando en vez. Incluso, en ocasiones, han sido hallados fragmentos de proyectiles antiguos y municiones sin detonar, para terror de los usuarios. Sin embargo, desde este jueves varias personas se preguntan qué eran unas llamativas masas espumosas, parecidas a alguna clase de ‘esponja’, que descansaban en el flanco este de la playa, a pocos metros de la desembocadura del Piles. Aparentemente arrojados allí por las mareas, esos montículos, si bien no es la primera vez que se detectan -aunque no siempre en tal cantidad-, llevan desde entonces dando que hablar, y alimentando más de una duda… ¿Eran, quizá, algún residuo tóxico? ¿Carburantes y aceites manados de buques mercantes? ¿El fruto de algún vertido ilegal? Pues no. Nada más lejos de la realidad.
Fuentes expertas consultadas por este diario han confirmado que esas formaciones esponjosas son el resultado de un cóctel hecho con mar batida y restos de algas de arribazón, aderezado con el agua de mar que, con los cambios en las mareas, baña las secciones de la arena que han permanecido secas durante los meses de verano. Dicho de otro modo, es una suerte de secreción marina plenamente natural, orgánica e inofensiva, 100% curiosa y 0% peligrosa, pese a la cantidad de rumores y de teoría que su periódica presencia alimenta. Todo un consuelo si se piensa que, desde que las masas fuesen vistas en la tarde de ayer, hubo quienes pensaron -y hasta aseguraron- si no serían, incluso, materias fecales llegadas desde el Piles. Una posibilidad que, afortunadamente, se ha revelado incorrecta.