DASAR Gestión Patrimonial, que desde enero agrupa a los nuevos propietarios, pone a la venta el inmueble, un histórico de la esquina de Begoña con Covadonga; se fundó en 1901, ocupa 743 metros cuadrados en dos plantas y fue rehabilitado en 2014

No hay nadie en Gijón, absolutamente nadie, que no conozca el Café Dindurrra. No es necesario haber tomado algo acodado en su barra, ni disfrutado de cualquiera de sus dos secciones de terraza, ni haber aguardado en su interior el inicio de alguna función en el Teatro Jovellanos -del cual, precisamente, nació como ambigú, allá por 1901-. No hace falta haber hecho nada de todo lo anterior y, aun así, cualquier vecino que se precie sabe de la existencia de este emblemático edificio, todo un referente histórico y arquitectónico de la ciudad, estratégicamente situado en la esquina del paseo de Begoña con la calle Covadonga. Ahora bien, aparte de saber que existe y, quizá, de haber consumido en él… ¿Le interesaría que fuese suyo? Es sencillo, pero caro: solo necesita 2.100.000 euros. Ese es el precio que DASAR Gestión Patrimonial, la firma que desde enero agrupa a los nuevos propietarios del local, ha lanzado en su intento de vender el bajo en que se ubica. A cambio, la rentabilidad bruta del negocio, alquilado desde hace años por el Grupo Gavia, se cifra en un 5.5%.
Que se sepa, todo cuanto rodea a la posible operación está sujeto a estrictos acuerdos de confidencialidad, sin que haya trascendido si, por ahora, la propuesta ha despertado interés. La última maniobra importante en torno al Dindurra ocurrió en enero, cuando varios inversores locales -los mismos a los que da voz DASAR- los dos inmuebles residenciales que flanquean el Jovellanos, incluido el café, acabando así con décadas de propiedad de la familia Ortiz. El círculos hosteleros la rentabilidad real de este negocio ha sido ampliamente cuestionada durante años, si bien todas las voces coinciden en que su potencial, más que en el dinero, radica en su historia y en su imagen; es decir, en el prestigio que desprende ser dueño del Dindurra. Al fin y al cabo, tengamos en cuenta que en sus mesas se sentaron celebridades de la talla de Federico García Lorca -de cuya ejecución se cumplen noventa años justamente hoy-, Eladio Verde, Arturo Fernández o Concha Velasco. Convertido en el café más antiguo de Gijón, en 2013 la muerte de su dueña, Margarita Huerta, forzó un cierre de once meses lamentado por muchos. Por suerte, en agosto de 2014, rehabilitado y restaurado, abrió de nuevo, iniciando así su etapa actual.

Quien se anime a dar el paso, y adquiera la propiedad del Dindurra, tendrá en su poder un local de 743 metros cuadrado, con una planta baja, que concentra el grueso de la actividad, y un altillo reservado para presentaciones, eventos de pequeño formato y ocasiones especiales. Por sus características únicas, el edificio está exento de tener certificado energético, si bien cuenta con cocina. Su decoración interior, concebida en 1930 por el reputado arquitecto Manuel del Busto, sigue las pautas del estilo Art Decó, y goza de protección en el catálogo municipal. En fin, una oportunidad, a juicio de los actuales dueños, «verdaderamente escasa para inversores patrimonialistas, family offices y sociedades de inversión». En el aire queda si, cuando se complete la transacción -suponiendo que tal cosa llegue a ocurrir-, la relación con el Grupo Gavia se mantendrá, o no.