El archivo llega después de seis meses suspendido, de su salida de la Ejecutiva y de perder el trabajo que desempeñaba como asesor socialista
El PSOE ha levantado definitivamente la suspensión cautelar de militancia que pesaba sobre Iván Álvarez Raja y le ha restituido todos sus derechos como afiliado después de que haya quedado archivado el expediente informativo abierto a raíz de una denuncia interna por presunto acoso sexual. La decisión pone fin a cerca de seis meses de suspensión y abre ahora un nuevo escenario dentro de la agrupación gijonesa, que durante este periodo llegó también a apartar al exconcejal de su Ejecutiva.
La Comisión Ejecutiva de la Agrupación Municipal Socialista de Gijón confirmó este viernes haber recibido la notificación del Departamento de Atención a la Militancia y la Ciudadanía comunicando el levantamiento de la medida cautelar. La dirección local asegura haber procedido a ejecutarla «de forma inmediata».
El desenlace llega después de que el Órgano contra el Acoso del PSOE concluyese que, tras analizar la denuncia, escuchar a las partes y estudiar las pruebas y testimonios recabados, no podía determinar que existiese fundamento suficiente para proponer la incoación de un expediente sancionador contra Raja.
La decisión adquiere especial relevancia por las consecuencias que el procedimiento tuvo para el socialista gijonés antes de que existiese una resolución sobre el fondo del asunto. La suspensión cautelar de militancia fue comunicada el pasado 26 de febrero y Raja quedó posteriormente fuera de sus responsabilidades orgánicas. La dirección encabezada por Monchu García terminó renovando su Ejecutiva para cubrir la salida del exconcejal.
A ello se añadió la vertiente laboral. Raja perdió su puesto como asesor del Grupo Municipal Socialista, un cargo para el que había sido contratado meses antes a propuesta del propio PSOE gijonés. El exconcejal respondió presentando una demanda laboral, admitida a trámite y con fecha para la celebración del juicio.
Durante estos meses, Raja denunció públicamente la situación en la que se encontraba y sostuvo que se habían vulnerado sus derechos al honor y a la presunción de inocencia. La gestión del caso provocó además tensiones internas y peticiones de explicaciones sobre qué conocía la dirección socialista, cuándo tuvo conocimiento de ello y cómo actuó posteriormente.
Conocido ahora el archivo, la Ejecutiva gijonesa sostiene que durante todo el procedimiento «se ha mantenido firme en su respeto a los procedimientos internos, siendo ajena a la tramitación del mismo». Según explica, su intervención se limitó a reclamar que el expediente se resolviese «con la mayor celeridad debido a los intereses afectados».
La dirección socialista introduce además una reflexión especialmente significativa tras el desenlace del procedimiento: «La tolerancia cero contra cualquier tipo de acoso debe ser compatible con la presunción de inocencia».
Raja recupera así sus derechos como militante coincidiendo con un momento particularmente relevante para el PSOE gijonés, inmerso en su proceso de primarias para elegir candidato a la Alcaldía.
El archivo, sin embargo, no devuelve automáticamente la situación al punto de partida. Durante estos seis meses Raja permaneció suspendido, fue apartado de la Ejecutiva y perdió su trabajo como asesor. Queda además pendiente la derivada laboral de aquel despido.
El final del procedimiento interno cierra, por tanto, la investigación sobre Raja sin propuesta de sanción, pero devuelve el foco político hacia la gestión realizada durante estos meses y hacia las consecuencias que se adoptaron mientras el expediente todavía estaba pendiente de resolución.