Los rescatistas, enviados desde Mieres, tuvieron que portear a la víctima a pie hasta la ambulancia por una zona escarpada, al ser imposible introducir el vehículo hasta el escenario del accidente

Nadie, ni siquiera quienes se precian de conocer con mayor detalle los secretos de la montaña, están exentos de poder sufrir un percance en ella en un momento dado, ya sea por un despiste, por cansancio, por una indisposición o por mil posibles razones más. Y ayer domingo, en Asturias, ese hecho incontestable volvió a quedar demostrado. En los primeros compases de la tarde efectivos del Servicio de Emergencias de Asturias (SEPA) acudían a toda prisa hasta la vía de escalada de Otura, en Morcín, para asistir a un hombre que se precipitó contra unas rocas mientras accedía a dicho lugar. La gravedad de las heridas no ha trascendido; no obstante, sí se sabe que el individuo hubo de ser llevado hasta la ambulancia a pie, dado lo escarpado de la zona.
Según fuentes del mismo sepa, la alerta se recibió en el Centro de Coordinación de Emergencias a las 12.50 horas, y poco después partía hacia el escenario una unidad de Bomberos del Principado, desplegada desde el parque de Mieres y acompañada por profesionales del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU). A su llegada, alrededor de las 13.39, estos últimos prestaron al herido las primeras atenciones, y los colocaron en una camilla tipo nido; acto seguido, sanitarios y bomberos procedieron a portear al hombre hasta el vehículo de evacuación. Para las 14.17 horas el afectado ya estaba camino de dependencias hospitalarias, y los rescatistas, de regreso en su acuartelamiento.