Desde su cargo como edil de Medio Ambiente y Sostenibilidad, amén de presidente de EMULSA, el concejal hace balance de sus primeros meses en el cargo, y analiza los retos medioambientales a los que se enfrenta Gijón

Están siendo tiempos intensos para Rodrigo Pintueles Espina (Gijón, 1983). Medio año después de asumir la concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad, en el primer Gobierno de la historia de la ciudad en democracia que cuenta con la presencia del Partido Popular (PP), en el que milita, ante este abogado risueño por naturaleza y optimista por convicción se alinean un buen número de problemas y retos que atajar en los próximos cuatro años: la renaturalización del río Piles, la puesta a punto de las decenas de parques de la urbe, la gestión de la creciente población canina… Sin obviar, por supuesto, la clarificación de las finanzas de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano (EMULSA), de la que es presidente. No obstante, en este tiempo aún breve tampoco han faltado las alegrías y los alivios, con el anunció de la inviabilidad de la construcción de la planta de pirólisis en terrenos de El Musel como gran ejemplo. Así, ese equilibrio entre lo bienvenido y lo necesario, equivalente al que, afirma, trata de imprimir en su gestión diaria, marca el devenir cotidiano de un edil ligado a la política local desde 2015 y, desde la semana pasada, también a la autonómica, en calidad de vicesecretario de Acción Política del PP asturiano. De todo ello, de lo logrado y de lo pendiente, de las posibilidades y de los precios a pagar, conversa con miGijón.
Tras seis meses en el cargo, ¿cómo diría que está siendo la experiencia?
Positiva, sí, y muy ilusionante. Tiene una doble cara: por un lado, esa ilusión, esas ganas, ese sentido de responsabilidad que entraña el cargo… Por otro, es verdad esa responsabilidad hace que duerma mucho peor. Y siempre dormí muy bien; me echaba en la cama y así amanecía al día siguiente. Supongo que, en el fondo, es como cuando cambias de profesión, o cuando empiezas una nueva etapa a la que te tienes que ir acostumbrando; creo que a todos nos ha pasado. Soy un hombre muy de rutinas, de método, de orden, y ha supuesto un cambio importante. Me gustaba tenerlo todo bastante medido, y aquí vives al albur del día a día, de los problemas que van surgiendo.
Si es así, ¿por qué aceptó este reto?
Siempre tuve vocación política. Llevo afiliado al PP desde 2005, en Nuevas Generaciones ya cuando era estudiante universitario. Al final, siendo respetables todos los cauces de participación, la política es el más directo para cambiar las cosas y desarrollar en lo que crees. En 2015, con una nueva Corporación y dirección de partido, me ofrecieron esa oportunidad, y la verdad es que la cogí muchas ganas.
¿Y llegar a presidir esta área es algo que se esperaba en caso de que el PP llegase al Gobierno, o le cogió por sorpresa?
Ante todo, hay que tener en cuenta un punto: al final, no ganamos la elecciones, así que hubo que hacer un Gobierno de coalición sin ser la fuerza mayoritaria. Dicho esto, yo siempre me decanté más hacia Servicios Sociales; estuve en la Junta Rectora casi seis años, y era una materia que conocía bien. Pero haber sido asesor técnico del grupo te da una perspectiva amplia de todas las áreas, y las cuestiones de ordenación del territorio también me han interesado siempre. En el PP teníamos claro que debíamos contar con una parcela en esa materia, ya fuera presidiendo Urbanismo, Movilidad, Medio Ambiente u Obras Públicas. Y, al final. la del PP recayó en Medio Ambiente. Y estoy muy contento de haber asumido esa responsabilidad, aparte de que en Servicios Sociales tenemos a Ángeles Fernández-Ahuja, que había sido portavoz y que domina a la perfección la materia. Así que, si hago balance, no han salido perdiendo los gijoneses con el cambio…
«En Parques y Jardines, cuando convocaron los fondos europeos, Gijón quedó como Ayuntamiento campeón Y eso que concurrieron más de cien Consistorios…»
El 17 de junio se produjo el traspaso de competencias del Ejecutivo saliente al entrante. ¿Cómo se dio esa transición?
En general, destacaría que con el concejal saliente, Aurelio Martín, hubo la máxima colaboración y transparencia en el traspaso. Me recibió, me entregó un informe de gestión completo, me presentó a todo el personal, me enseñó las dependencia y tuvimos una reunión con el director general y con los jefes de servicio, para ponerme al día. A partir de ahí, tienes que volar tú mismo, aunque es cierto que llegas con los deberes hechos, estando al tanto de los temas y cuestiones.
¿Qué situación se encontró en el que ahora es su departamento, dicho coloquialmente, al traspasar la puerta de su nueva oficina?
De entrada, el personal técnico es excelente, con un perfil profesional muy bueno y vocacionalmente comprometido. Son personas que no han alterado en absoluto su desempeño tras el cambio de Gobierno, e igual que hay otras áreas complicadas o politizadas, aquí he encontrado rigor profesional y máxima colaboración, y yo sé respetar su ámbito, la parte funcionarial y técnica, mientras me mantengo en la política, que es la que me corresponde. Siempre les he pedido aplicar criterios técnicos y científicos, que es lo que se tiene que hacer. Aparte, tengo el privilegio de encabezar un departamento con una buena tasa de ejecución presupuestaria, y eso es excelente. En Parques y Jardines, por ejemplo, cuando el año pasado se hicieron las convocatorias para optar a los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, Gijón quedó como Ayuntamiento campeón, junto con Gerona. Y eso que concurrieron más de cien Consistorios… Ahí Parque y Jardines, sin recurrir a asesoramientos externos, consiguió que triunfásemos.
Ya que habla de triunfos, Gijón estrenó noviembre con una noticia celebrada tanto por la comunidad política como por la vecinal: la confirmación de que la planta de pirólisis que la empresa PRECO Circular proyectaba construir en suelos de El Musel no se ajusta a la legislación medioambiental vigente…
Es cierto, y en el PP, tanto en el Gobierno municipal ahora como durante la campaña electoral de mayo, siempre tuvimos una posición muy clara. Por un lado, de confianza en esa legislación y, por otro, de rigor. Estábamos seguros de que si esa planta suponía un mínimo perjuicio para la zona oeste de la ciudad, si aumentaba unos niveles de contaminación que ya hoy resultan absolutamente inaceptables, habría mecanismos para oponerse a ella. Y eso ha pasado. Ahora bien, si hubiera sido una planta limpia, de cero emisiones y que crease puestos de trabajo, adelante. Por eso nos mantuvimos en una posición de prudencia. Algunas cosas de las que se oyeron en campaña, de que si algún que otro candidato llegaba a ser alcalde no habría planta de pirólisis, no tenían sentido. El Ayuntamiento no tiene competencias en eso, y teníamos el temor de que nos pasase como ocurrió con la ITV en Granda.
«Lo de la planta de pirólisis tiene pinta de que fue un ejemplo de «A ver si cuela»; y, como no coló, en el Principado están tratando de recoger cable como pueden»
Sí, pero… ¿No le sorprende el resultado, a la vista de que la propia Agencia de Ciencia, Competitividad Empresarial e Innovación, el antiguo IDEPA, fue a ‘buscar’ la inversión de PRECO?
Entiendo que la del IDEPA haya sido en cuatro años prácticamente la única inversión de calado en Asturias, que nos aseguraran que el marco jurídico lo permitía… Así que, llegados a este punto, creo que nos veremos arrastrados a una serie de litigios, porque la empresa ha hecho un desembolso, y ahora se encuentra conque los que le fueron a buscar ya no la permiten aquí.
¿Qué valoración hace de la acción del Principado ante esta cuestión? La Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) todavía espera que el presidente autonómico se reúna con sus directivos…
Comparto ese discurso que hace la FAV. Primero, el IDEPA capta la inversión, se empieza a tramitar y, cuando ya lleva casi un año, justo antes de las elecciones, se genera el debate en la Junta. El Principado opta por pedir más papeles a PRECO para, de ese modo, retrasar la toma de la decisión. Y eso, literalmente, es dejar guardado el expediente en un cajón para ver qué va a pasar. Así que ahora nos encontramos con esta situación, que a mí me sorprende. Si recibo ese proyecto y veo que no se ajusta al Plan de Residuos y a la legislación que ha hecho ese mismo Gobierno, es todo bastante sorprendente… Tiene más pinta de que fue un ejemplo de «A ver si cuela»; y, como no coló, en el Principado están tratando de recoger cable como pueden.
En el caso del Consistorio, y siempre dentro de su margen de actuación, ahora, ¿qué pasos tiene previsto dar en ese sentido?
A nivel municipal, nuestras competencias son bastante reducidas. Lo que sí podemos hacer es vigilar y controlar la calidad del aire. Somos una Administración reivindicativa, que hace más de lo que le atribuyen sus competencias, y alertamos al Principado. Ahora hemos detectado problemas con el benceno, y tenemos identificadas algunas de las veinticinco medidas del Plan de Calidad del Aire que no están funcionando. Pero nuestro margen de maniobra es bastante escaso. Depende más de la Consejería.
Dejando a un lado la cuestión de la planta de pirólisis, el actual Ejecutivo local ha rebasado, y con creces, la frontera de sus primeros cien días. La propia alcaldesa, Carmen Moriyón, y varios de sus ediles han hecho valoraciones al respecto. ¿Qué balance extrae usted de sus propias áreas?
Con carácter general, llegamos prácticamente a finales de julio, y lo que heredas es casi un ejercicio anterior, un presupuesto anterior. Por eso, en esos meses que quedan hasta enero vas gestionando el día a día, y preparando lo que van a ser tus proyectos, que incluiremos en las cuentas de 2024. Es ahí cuando se empezará a apreciar nuestro signo, nuestra identidad propia. Por otra parte, los concejales del PP sentimos una gran responsabilidad en el sentido de que, en 44 años de democracia, en esta ciudad nuestro partido nunca había gobernado; ni en solitario, ni en coalición. Eso te da, por un lado, un agradecimiento hacia la tarea de los otros concejales previos; sin su trabajo, no habríamos tenido esta oportunidad. Y, por otro, una responsabilidad en el sentido de hacerlo bien, de no decepcionar. Nuestra meta es demostrar que no pasa nada porque gobierne el PP, que podemos hacerlo bien y contribuir a mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos. Aspiramos a normalizar lo que, hasta esta legislatura, era una excepción democrática.

Entonces, con la mirada puesta en 2024, ¿cuáles son los objetivos concretos de los departamentos que encabeza?
En primer lugar, el tema de Parques y Jardines, de infraestructura verde. Nos hemos encontrado déficits muy serios de mantenimiento, y creo que a ningún concejal le gusta encontrarse con reproches. Sé que el de Ana González fue un mandato complicado, con necesidades sobrevenidas, pero ha habido un descuido importante. El otro día me pedía el PSOE cubiertas para las zonas de juegos infantiles de los parques… Cada una cuesta entre 90.000 y 100.000 euros, y dejaron un presupuesto de 195.000 euros. Aparte, hay un listado de veinte zonas de juegos que ya se deberían haber cambiado en 2020 por roturas de piezas, por no cumplir las pautas de seguridad… En el parque de Los Pericones debería haber cuatro zonas de juegos, y tres han desaparecido; podríamos caer en el absurdo de cubrir la nada. Este tipo de cuestiones, en cuanto dejas de llevarla al día, hacen que se disparen los costes. Hicimos un cálculo, y para actualizar por completo Parques y Jardines, hubiéramos necesitado un presupuesto de en torno a cuatro millones de euros… Y vamos a tener 750.000 euros, aparte de una promesa de cargo a remanente para poder ir metiendo más cosas, y alcanzar el millón y medio.
¿Eso quiere decir que la austeridad será la norma durante esta legislatura?
Soy consciente de que pocas cosas nuevas podremos hacer, más allá de lo necesario, pero todo lo que hagamos en materia de mantenimiento será un gran paso adelante. A mí, que camino mucho por la ciudad, me llama la atención la cantidad de árboles que faltan. Alcorques vacíos aquí y allá, por ejemplo, o los tamarindos del Muro, que van cayendo año a año sin que sean repuestos… Y, cuando preguntas, te dicen que hace cinco años que no hay partida para replantar árboles. Es una de las cosas que voy a corregir. Y sé que no luce lo mismo que ir a un nuevo jardín e inaugurarlo, pero creo que es un objetivo de responsabilidad.
Sin embargo, sí se han comprometido a reformar el parque de la Electra…
Y lo haremos, pero más allá de esa actuación, que era necesaria, habrá pocas obras nuevas. Me preocupan más temas como la seguridad de las sendas verdes. Muchas de ellas tienes barandillas de madera; algunas meramente decorativas, pero otras, de seguridad, y el 80% están podridas. Será una labor poco lucida, pero que espero que sea muy eficaz en el sentido de que se note una mejoría a nivel vecinal. Que se perciba que ahora se cuida todo un poco mejor.
¿Cómo acogió las protestas de los vecinos de El Llano por el estado del parque de la Electra? Llegaron a amenazar con movilizaciones en las calles…
Me sorprende, pero era una cuestión relativamente fácil de solucionar. El proyecto estaba hecho, y es cierto que hemos realizado algunos ajustes con ellos para mejorar las zonas estanciales, pero se había hecho con una asistencia, y durante los últimos dos años se fue dejando guardado en un cajón. Al ejecutarlo no partíamos de cero, y confiamos en que sea un trabajo rápido de completar.
El final de la temporada de baño y la reapertura de San Lorenzo a los perros ha puesto sobre la mesa otro tema: la presunta escasez, según algunos gijoneses, de suficientes zonas aptas para canes, o adecuadamente mantenidas. ¿Lo ve así?
Por lo que me dicen los técnicos, somos de los municipios que más zonas para perros tienen… Dicho esto, el problema es, como siempre, el coste. El hacer una zona para perros tiene un coste; esas maderas para el vallado se pudren a los cinco años. Es un desembolso alto, con un impacto también medioambiental. Eso, sin olvidar otra cosa: no es la inmensa mayoría, pero un sector minoritario de los dueños de perros considera que en las zonas para ellos, o en las áreas verdes, no hace falta recoger los excrementos. Si aquí, en cada barrio, me piden una zona para perros, ¿a dónde va el presupuesto? Por eso sugerí la posibilidad de establecer una tasa canina simbólica, de diez o quince euros. Multiplicas los 40.000 perros por esa cifra al año, y saldría un presupuesto aceptable para esos cercados, para fuentes específicas para mascotas… Podría ser una tasa finalista, que se dedicase a prestar esos servicios sin detraerlo del presupuesto de otras áreas, que es fundamental. Se pueden estudiar algunos casos puntuales, pero el boom de demanda es imposible de atender.
¿Llegará a ver Gijón, pues, esa tasa canina?
Me sorprendió el sentido positivo, la cantidad de comentarios favorables que recibió la propuesta. Pero no es algo sobre lo que tenga una posición fijada. Lo someteré a debate en el primer Consejo Sectorial de Bienestar Animal, escucharé las opiniones… Al fin y al, cabo, es un mecanismo de financiación de la gente que pueda demandar esos servicios. Ante la estrechez presupuestaria podemos acudir a esta vía, que se dedique específicamente a servicios para mascotas. Es cierto que Foro sí que lo llevó en su programa, y lo planteó el pasado mandato en el Pleno con una proposición, pero no es una medida que tenga que salir adelante sí o sí.
«Se ha avanzado muchísimo en acabar con los vertidos al Piles; del Grupo hacia arriba ya empiezan a verse truchas»
De todos modos, la gran batalla de su área parece seguir siendo el ya eternizado estado del Piles… Y, con varios planes sobre la mesa, siguen proliferando las voces que claman porque hasta que no se ponga coto a los vertidos, de nada servirá renaturalizar el río.
Todo el equipo aspira a que este sea el mandato, cuando finalice en 2027, en que tengamos un Piles libre de vertidos, natural y conectado a una playa limpia. Ese es el objetivo. Hay varias líneas de actuación; por ejemplo, en la Empresa Municipal de Aguas (EMA) hay un programa muy abicioso para abordar el tema de los colectores. Dicho esto, hay muy pocos vertidos. Sí colectores cuyas secciones se han ido separando, y todo eso acaba en la playa de San Lorenzo desde el Piles y el Peñafrancia, obligándonos a cerrar el arenal algunos días al año. La gente se centra mucho en el anillo navegable, pero eso son 200 metros cuadrados, y nosotros vamos a actuar en siete kilómetros, aparte de en el cauce del Peñafrancia. Es algo que creo que va a aportar una mejora muy importante a la calidad de las aguas. De hecho, se ha avanzado muchísimo en acabar con los vertidos de una ganadería, de una casa sin saneamiento… Del Grupo hacia arriba ya empiezan a verse truchas. Es una medida que se ha hecho en otras ciudades, como en Madrid con el Manzanares, y, más allá de las dudas iniciales, creemos que es un buen proyecto. Como siempre decimos, actuar en el Piles es tener una mejor playa de San lorenzo, y una ciudad que aspire a ser un polo turístico no puede cerrar su arenal principal dos, tres o cuatro veces en doce meses.
¿Entonces tienen ya parametrados los auténticos focos de contaminación en su cauce?
Hacemos controles de calidad el agua en nueve puntos diferentes y, cuando miras el plano, no suele fallar que los puntos donde peor resultado se obtiene coinciden con colectores que circulan en paralelo al río, o que lo cruzan por debajo. El origen, pues, está en roturas en esos colectores, y es en ellos en los que nos centraremos. Los técnicos recurrirán a la técnica de encamisado para sellar las fisuras, y también habrá proyectos muy ambiciosos para la reforma de todos los colectores de pluviales que bajan de Somió, una zona que ha crecido mucho. Además, la EMA es una empresa saneada financieramente, y si conseguimos cumplir los plazos de la red de saneamiento y de renaturalización, vamos a cambiar por completo la imagen de toda esa zona de Gijón.
Ha puesto sobre la mesa la cuestión de las finanzas… Y, en este punto, es imposible no hablar de EMULSA, y del destino de esos 15,7 millones de euros en reservas que faltan…
A ver, aclaremos algunas cosas. La cuestión es que esas reservas, de las que la EMA tiene 23 millones, deberían ser líquidas, y estar alojadas en unas cuentas corrientes o en fondos de inversión. Al llegar a EMUSLA con el cambio de Gobierno, nos encontramos conque, por tercer año, la empresa iba a dar pérdidas, hasta 2,6 millones en negativo; cuando miramos el balance, nos sentimos más tranquilos, porque contábamos con esos 15,7 millones en reservas líquidas, y aún había mucho margen hasta tener que descapitalizar EMULSA… La sorpresa llegó cuando, un día, comprobamos que esas reservas no estaban en ese estado líquido, sino que hacían referencia al patrimonio de la empresa: edificios, camiones, material… Así que no deja de ser una cuestión técnica de si es correcto que se contabilice como reservas lo que no deja de ser patrimonio neto. Y, más allá de si se ha seguido una práctica contable rigurosa, lo que nos preocupa es que nos hayan dejado una empresa descapitalizada, con un presupuesto de casi 50 millones, y de la que dependen 703 trabajadores. Ahora mismo no estamos en posición de depender de un imprevisto.
¿Y en qué situación se encuentra ahora la compañía?
Hemos conseguido que este año no dé pérdidas, y se ha hecho una apuesta muy fuerte para la aportación municipal de en torno a los 28 millones de euros. También hemos debido hacer un ajuste en la tasa de basuras, así que creo que hemos garantizado la viabilidad de la empresa, con independencia de lo que finalmente decida luego el actual gerente. Ha interpuesto una solicitud ante el Tribunal de Cuentas para que revise ese apartado; considera que estaba obligado a hacerlo, y a ver qué nos encontramos ahí. Pero espero que sea sólo una cuestión técnica. No quiero que EMULSA sea un campo de batalla política entre Foro y PSOE. Vengo de un partido que no tiene responsabilidades en la gestión que se ha hecho anteriormente. Sólo quiero hacer las cosas bien, no perjudicar a nadie, pero sí corregir las anomalías, si las hay. Y mirar hacia adelante y pensar en sacar la empresa.
Entonces, ¿en este momento no peligra la supervivencia de EMULSA?
No. Supongo que algunos aún mantienen esa caricatura que se hace del PP de diablos neoliberales pero, al final, ha llegado un presidente del PP a EMULSA para que tenga el mayor compromiso del Ayuntamiento. Por, no lo olvidemos, esa empresa nunca ha recibido tanta aportación. No me parece que sea el camino más directo a la privatización… Pensemos que el año pasado recibía una aportación similar a la que percibía en 2009. Sólo en pensar en el incremento de personal, de gastos, de conservación y mantenimiento, cuando la inflación promedio ha sido del 15%… Eso me parece interesante ponerlo en valor. En cambio, bajo un presidente del PP es cuando se ha dotado mejor que nunca la aportación municipal. Al final, con el ajuste de la tasa, se pasa de unos 14 millones en recaudación a 19. Es un incremento que, por hogar, es de 1,75 euros al mes, el precio de un café, y que nos hubiera gustado no tener que aplicar. Más la aportación municipal de cuatro millones, EMULSA va a tener siete millones más. Hemos hecho el cálculo de cuánto nos costaba recoger la basura en EMULSA, y era 19 millones. ¿Por qué el Ayuntamiento cobraba 14? Seguro que, en Oviedo, FCC no cobraría 14 millones por lo que cuesta 19… EMULSA no tiene ese afán de tener beneficios, pero sí de cobrar por el servicio lo que cuesta. Además, a partir de 2025 también nos lo va a marcar la Ley de Residuos.
«El talante de Álvaro Queipo encaja a la perfección con el de Asturias; podría ser el Juanma Moreno del Principado»
Traspasemos las fronteras de Gijón. Desde la semana pasada ha pasado a integrarse en la dirección del PP regional, en calidad de vicesecretario de Acción Política del gabinete de Álvaro Queipo. ¿No le abruma compaginar esa responsabilidad con las que ya tiene en la ciudad?
Es una responsabilidad, un reto, y la verdad que no tengo ya muchas horas libres… Habrá que sacar más, aunque quitándoselas al sueño. De todos modos, mi tarea es ocuparme de definir los posicionamientos ideológicos y el programa, coordinar las comisiones de estudio y los grupos de trabajo que prestan apoyo a concejales y alcaldes… Es una tarea bonita, que me gusta, y Queipo me lo pidió. Es un hombre al que resulta difícil decirle que no…
¿Qué opinión le merece Queipo como líder autonómico popular, ahora que ya ha sido plenamente refrendado en el Congreso del PP?
Aunque Canga fuera el candidato a la presidencia, quien siempre ha estado al frente desde la salida de Teresa Mallada ha sido Queipo. Por tanto, no es una incógnita para los afiliados, y ya lo conocimos en los meses finales del anterior mandato. Pienso que buena parte de su éxito en este Congreso ha sido por su buen hacer en ese tiempo. Es una persona con un carácter conciliador, que sabe escuchar e integrar. Son atributos que nuestro partido necesita a todos los niveles, y es un tipo con un nivel intelectual muy bueno, un verdadero apasionado de Asturias. Seguro que, con su perfil y trayectoria, podría haber aspirado a puestos del ámbito nacional, pero su sueño es ser presidente del Principado, y alguien con ese compromiso merece esa oportunidad. Aparte, su talante encaja a la perfección con el asturiano; puede ser en Juanma Moreno de nuestra región, y ya empezamos a notarlo en las sesiones de control. Cómo es muy buen orador, y Barbón se ve entre molesto y soberbio, un perfil que hasta ahora le desconocíamos. Esa displicencia, esa soberbia con la que se dirige a la oposición, cuando es verdad que se ha quedado a unos pocos votos de irse a esa misma oposición…
¿Y Alberto Núñez Feijóo? Porque mucho se está hablando de su permanencia, o no, al frente del PP nacional…
Desde la distancia, no me cabe duda de que va a ser el líder del PP. Lamentablemente, ahora en la oposición, pero en lo que tiene pinta de que va a ser una legislatura corta. Feijóo cuenta por victorias, y creo que hay muy poco políticos que puedan hacerlo, ya fuera en las municipales, en las autonómica o en las nacionales. Ha devuelto al PP a unas cuotas de poder territorial y nacional como no habíamos tenido desde 2011. Y tiene un equipo muy sólido. Quizá es una anomalía que se da en España, donde hay muy pocos presidentes autonómicos que acaban dando el salto a la política nacional, y creo que es un cambio muy positivo. Lo ves en Estados Unidos o en Alemania. Y el bagaje de Feijóo tras haber gobernado en Galicia los años que lo hizo aporta mucho. Tiene un estilo que encaja con el carácter de los españoles. No es un tipo de estridencias, sino serio, riguroso… A mí me gusta, y me inspira confianza.
No es posible despedirse de usted sin preguntarle por una cuestión que, aunque lejana en lo geográfico, monopoliza conversaciones, debates y discusiones por toda España: el pacto de investidura entre PSOE y las restantes fuerzas que le han brindado su apoyo… Y el precio que ha supuesto.
Sólo puedo decir que Pedro Sánchez se ha desdicho de todo lo anunciado o prometido. Creo que es lo impensable, que hubiéramos llegado a esta situación. La única esperanza que nos queda a los que estamos en contra es la certeza de que Sánchez nunca cumple sus promesas. Si yo fuese de Junts, de Bildu o de ERC, no lo celebraría mucho, y confío en que, en este caso, no cumpla lo acordado.