El creador de contenido asturiano repasa en Canal Prestosu su proyecto de divulgación sobre patrimonio medieval, una iniciativa que suma miles de seguidores y reivindica el papel de los castillos como motor cultural y económico
No nació como una marca ni como una estrategia digital. Antes de convertirse en @el_locodeloscastillos, Rubén Vázquez ya era, simplemente, un apasionado de la historia. De esos que crecen viajando en coche con sus padres y se quedan mirando torres, murallas y fortalezas como quien mira un mapa del pasado. “El loco de los castillos nació como un niño muy pequeño”, explica. Lo que vino después fue trasladar esa afición al entorno digital y convertirla, casi sin planificarlo, en un proyecto de divulgación con miles de seguidores. Y así lo cuenta en una nueva entrega de Canal Prestosu de Caja Rural de Asturias.
Su propuesta parte de una idea sencilla: adaptar el lenguaje del documental clásico al formato breve de las redes sociales. “Yo hago documentales de La 2, pero en un minuto”, resume. En ese tiempo condensado, Vázquez explica la historia de castillos, pueblos medievales y construcciones defensivas, combinando datos históricos con curiosidades y un enfoque accesible. El resultado es una comunidad fiel, interesada en un nicho muy concreto pero con creciente visibilidad. Lejos de lo que podría parecer, el éxito no fue inmediato ni estaba previsto. “No sabía que había tantos ‘locos de los castillos’”, reconoce. Sin embargo, la especialización ha jugado a su favor: frente a otros contenidos más generalistas, su audiencia se mantiene estable y comprometida. A ese proyecto se suma su participación en otras iniciativas como Castle of Spain o colaboraciones con entidades como Pueblos Mágicos de España o la Red de Patrimonio Histórico, que le han permitido ampliar su alcance y recorrer nuevos territorios.
Más allá de la divulgación, su discurso incorpora una mirada sobre el valor del patrimonio. Para Vázquez, los castillos no son solo vestigios del pasado, sino elementos que ayudan a interpretar el territorio. “Son fortificaciones, pero también cultura, historia y, en muchos casos, motor económico”, sostiene. Esa dimensión es clave en su planteamiento: atraer visitantes a estos espacios implica también dinamizar el entorno rural, generar actividad y contribuir a fijar población. En ese recorrido ha visitado ya más de 300 construcciones, entre castillos, fortalezas o iglesias fortificadas, aunque evita señalar un favorito. Sí reconoce, no obstante, el impacto de algunos espacios menos conocidos, alejados del turismo masivo, donde la experiencia se vuelve más inmersiva. “Hay lugares que te dejan sin palabras”, apunta, en referencia a enclaves que conservan una fuerte carga simbólica y paisajística.
El análisis del estado de conservación del patrimonio introduce, sin embargo, un tono más crítico. Vázquez sitúa el problema en una combinación de factores históricos y de gestión. Conflictos como la Guerra de la Independencia o la Guerra Civil explican parte del deterioro, pero también señala la falta de intervención en determinados casos. “Todo lo que esté en riesgo debería ser intervenido”, defiende, aludiendo a la responsabilidad pública en la protección del patrimonio.
Con la vista puesta en el futuro, el creador plantea nuevas líneas de desarrollo, como la posible creación de una aplicación que permita a los usuarios acceder a información, imágenes aéreas y recorridos en tiempo real durante sus visitas. Una evolución natural de un proyecto que, sin perder su carácter divulgativo, busca seguir ampliando su alcance.