Razones logísticas impedirán al piloto luso acudir a la cita de este fin de semana; el italiano Salvadori, quien ya estuvo en 2011, le sustituirá a los mandos de un Mudry CAP-21DS, y también participará el jienense Román, «el nuevo Príncipe del skydiving«

Todo cuanto rodea al mundo de la aeronáutica exige una preparación exquisita, cierto… Pero también tiene un punto caprichoso, una cierta dependencia del siempre voluble azar y, por tanto, la necesidad de ser capaz de adaptarse a cambios imprevistos. Eso ha sucedido con la edición del Festival Aéreo Internacional de Gijón que se celebrará del 24 al 26 de julio. Según anunciaban este lunes fuentes del Ayuntamiento, razones de carácter puramente logístico impedirán la participación del piloto acrobático portugués Jorge Loureiro, uno de los grandes reclamos de la parrilla de este año por su celebrado talento a los mandos del aeroplano ruso Sukhoi Su-26M. Sin embargo, el hueco dejado por el aviador luso ya ha sido ocupado; y no por uno, sino por dos nombres. Así, estarán presentes el italiano Luca Salvadori, ya conocido por su presencia en la cita de 2011, y el jienense Dani Román, toda una referencia en el uso de trajes aéreos, o wingsuits, hasta el punto de ser conocido como «el nuevo Príncipe del skydiving«.
Ni qué decir tiene que, hasta tener credenciales para ostentar semejante apodo, Dani Román ha tenido que labrarse una carrera sólida… Nacido en Úbeda en 1991, se inició en el mundo del paracaidismo en 2009, y no tardó en demostrar un conocimiento suficiente para ejercer de instructor de las disciplinas ‘Aff‘ y ‘Tándem’. No obstante, el punto de inflexión en su carrera se produjo en 2012; ese año Román probó por primera vez el túnel de viento de Praga para, acto seguido, hacer lo propio con el de Dubái, de propiedad del príncipe de dicho emirato. Gracias a ambas experiencias, se formó como miembro del equipo Inflight Dubai, y a partir de 2016 viajó a destinos tan dispares como Noruega, la República Checa, o Hawai. Por fin, en 2022 experimentó el segundo momento clave de su trayectoria: embutido en un traje aéreo y propulsado por un paramotor, voló a 300 kilómetros por hora bajo el puente Nuevo de la localidad malagueña de Ronda, un hito nunca antes logrado. Paralelamente, forma parte del equipo Red Bull de wingsuit, y ejerce de coach de dicha disciplina y de vuelo libre, o freefly.

Si la de Román es una carrera meritoria por lo curioso de su medio de desplazamiento aéreo, y por los logros cosechados con el mismo, la de Luca Salvadori no resulta menos espectacular, algo a lo que contribuyen su pericia como aviador, y lo llamativo de la máquina que pilota: un impresionante monoplano Mudry CAP-21DS apodado ‘The Silver Chicken‘ (literalmente, ‘El Pollo Plateado’). A sus mandos, este milanés nacido en 1961 se ha ganado el aplauso de todos aquellos que han presenciado sus evoluciones en el aire, aunque su currículum está plagado de otros muchos méritos. Formado en Estudios Clásicos y en Ingeniería Electrónica, Salvadori ha compaginado su trabajo en la industria aeroespacial italiana con el pilotaje de planeadores, desde 1988, y de aviones, a partir de 1991. Esos dos títulos le elevaron a miembro de la Junta Directiva del Aero Club Milano entre 1993 y 2005, así como a integrante de la Comisión de Vuelo a Motor del Aero Club d’Italia de 1994 a 1998. Desde 1995 hasta 2000 ejerció como jefe del Equipo Nacional Unlimited, y a partir de 2005 pasó a presidir la Federación Italiana de Acrobacia Aérea Deportiva (FSIVA), cargo que ostenta todavía hoy.