La Confederación Hidrográfica resalta que la entidad regó «una superficie superior a la autorizada» en Vega, y que carece de limitadores de caudal o elementos de control; la Coordinadora Ecologista advierte de que «podría haber sido algo más grave»

Es un hecho abundantemente tratado -pese a las muchas generalizaciones en las que se incurre, y lo poco a menudo que se baja al detalle- que el del golf es uno de los ámbitos en los que se produce un mayor consumo de agua. Y sí, es cierto que los totales varían notablemente de unas regiones a otras, que cada vez es más frecuente recurrir a reciclar el líquido elemento para el riego de los campos, que las precipitaciones juegan un papel importante… Pero nada de eso evita que las autoridades pongan el ojo sobre dicho sector. Algo que, en este primer día de junio, ha quedado probado en el Principado. Según ha sabido este diario, a través de la Coordinadora Ecologista de Asturias, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) ha iniciado un expediente sancionador contra el Real Club de Golf de Castiello, después de que se constatase un uso irregular, por parte de dicha entidad, del agua del arrogo Meredal, afluente del río Piles, en Vega. La sanción ha sido catalogada como leve, por lo que su cuantía económica es de 1.000 euros, según han asegurado desde la Confederación; además, se ha requerido al Club que realice las modificaciones precisas para que algo así no vuelva a suceder, y que regularice la situación administrativa correspondiente.
La decisión parte de una denuncia que la propia Coordinadora interpuso contra el Club a comienzos de año, y que fue resuelta favorablemente por el Comisario de Aguas de la CHC el pasado mes de marzo. En el escrito, la parte denunciante alertaba de que el ente gestor del campo -que cuenta con un total de dieciocho hoyos- se estaba valiendo sin el debido control de los recursos hídricos para mantener las instalaciones, un punto que ha sido confirmado. Efectivamente, el documento en el que la CHC notifica la apertura del expediente -al que ha tenido acceso este medio- señala que, en primer lugar, el Club habría regado «una superficie superior a la autorizada» valiéndose para ello del agua del Meredal. Más aún, lo habría hecho sin contar «con dispositivo limitador de caudal», ni tampoco con «elemento de control volumétrico que permita conocer los volúmenes», dos exigencias dictadas por la normativa vigente. Este periódico ha tratado de obtener la versión de la directiva del Club tanto sobre tales supuestas faltas, como sobre el inicio del expediente; no obstante, sus responsables han afirmado no tener conocimiento de la sanción, y han declinado hacer cualquier clase de declaraciones.
Desde donde sí se han expresado es desde la Coordinadora Ecologista… Y no para manifestar un sentimiento de victoria, precisamente, sino de malestar. «Nos alegramos de que la Confederación pudiese identificar a los autores de la extracción de la poca agua del cauce, pero esto lleva tiempo pasando con la complicidad de las Administraciones, que miran para otro lado a pesar de la sequía que Meredal sufre parte del año», denuncian. La cuestión gana en gravedad si se piensa que el arroyo es el principal afluente del río Piles; el mismo Piles, recuerdan en la Coordinadora, en cuya zona inferior «se están gastando millones de euros públicos para recuperar la biodiversidad». Aparte, claro está, de que, a escala autonómica, «los salmónidos de los ríos asturianos están en clara regresión debido a múltiples factores, y deberían evitarse este tipo de actuaciones, que contribuyen a reforzar su declive». En ese sentido, para los portavoces de la Coordinadora el caso del Club de Golf de Castiello no hace sino confirmar «la cantidad de organizaciones que cometen irregularidades que, por negligencia, se pasan por alto». Y concluyen advirtiendo de que «podría haber sido algo peor, como un vertido de productos tóxicos en el agua».