«En Gijón se anuncian muchísimas cosas, pero pocas terminan materializándose»
«Foro es la veleta política de Gijón: pacta con quien necesite para mantenerse»

La encuesta de Sigma Dos para El Mundo sitúa a Vox Asturias en su mejor momento desde las elecciones autonómicas de 2023, con una subida en intención de voto y hasta seis-siete escaños en la Junta General. En este contexto, la economista y portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Gijón y diputada regional, Sara Álvarez Rouco, reivindica el papel de su partido como “única alternativa real” al socialismo asturiano y carga duramente contra la gestión de Adrián Barbón. Pero no se olvida de la política gijonesa y, especialmente, de la ruptura con Carmen Moriyón y Foro, a quienes acusa de haber utilizado a Vox para alcanzar la Alcaldía antes de expulsarlos del gobierno municipal. “Moriyón es una mala compañera de viaje”, sostiene Rouco, que dibuja un escenario de fuerte confrontación política de cara a 2027.
¿Qué reflexión hacen desde Vox Asturias de la encuesta de Sigma Dos para El Mundo y qué está pasando para que Barbón no termine de erosionarse políticamente?
Nosotros siempre hemos sido prudentes con las encuestas, tanto cuando nos favorecen como cuando no. Lo que vemos en Vox Asturias es que Adrián Barbón está políticamente amortizado desde hace tiempo, y el caso de la mina de Cerredo terminó de evidenciarlo. No solo por la tragedia en sí, sino por la división interna dentro del propio Gobierno.
Asturias atraviesa una situación muy complicada: pérdida de población, deterioro industrial, fuga de jóvenes y un estado de bienestar cada vez más debilitado. Si miras cualquier área del Gobierno autonómico encuentras problemas: sanidad, educación, dependencia, listas de espera, salud mental, servicios sociales o pobreza. Tenemos cientos de miles de personas en riesgo de exclusión social.
Además, el contexto nacional tampoco ayuda al PSOE. La corrupción que rodea al entorno de Pedro Sánchez afecta a la imagen del partido. Por tanto, no me sorprende que salgan encuestas como esta, aunque insisto en que debemos ser prudentes.
Aun así, la encuesta es muy positiva para Vox. ¿Entienden que su trabajo está siendo reconocido?
Sí, claro. Nosotros estamos haciendo una oposición muy intensa y creemos que somos la única alternativa real al Partido Socialista en Asturias. Evidentemente, ver reflejado ese trabajo en una encuesta es positivo.
También me llama la atención el resultado del Partido Popular. Sinceramente, para ser el principal partido de la oposición, no considero que su crecimiento sea especialmente significativo.
¿Cómo definiría la relación actual entre Vox Asturias y el Partido Popular a nivel regional?
Es una relación cordial y normal. Dentro de la Junta General cada uno defiende sus posiciones políticas, pero fuera del ámbito parlamentario existe una relación institucional correcta.
Si en 2027 la suma de PP y Vox permitiera un gobierno en Asturias, ¿Vox facilitaría ese acuerdo?
Es pronto para afirmarlo. Cada comunidad tiene circunstancias distintas y los pactos dependen de muchos factores: los resultados, la representación y el contexto político del momento. Lo que sí puedo decir es que Vox actuará conforme a lo que considere mejor para Asturias llegado ese momento.
¿Qué líneas rojas tendría Vox para apoyar un gobierno del PP en Asturias?
Vox mantiene las mismas líneas políticas en toda España: defensa de la familia, prioridad nacional y control de la inmigración ilegal. Creemos que primero deben atenderse las necesidades de los españoles antes de destinar recursos a quienes llegan sin aportar. Esa posición seguirá estando presente porque forma parte de nuestro proyecto político.
«Moriyón es una mala compañera de viaje«
Tras la ruptura del pacto en Gijón, ¿volvería Vox a facilitar un gobierno de Carmen Moriyón si la derecha suma mayoría en 2027?
Nuestro objetivo es que la izquierda no gobierne ni en Gijón, ni en Asturias ni en España. Eso es prioritario para Vox. Ahora bien, somos plenamente conscientes de lo ocurrido durante este mandato y de cómo terminó la relación con Foro.
Nosotros firmamos un acuerdo de gobierno pensando que había unas bases políticas y una voluntad de estabilidad. Sin embargo, lo que ocurrió después fue completamente distinto. Foro primero negó cualquier posibilidad de pacto con Vox, luego utilizó nuestros votos para llegar a la Alcaldía y finalmente nos expulsó del Gobierno cuando consideró que ya no le éramos útiles.
Por eso digo que, ahora mismo, sería imposible repetir aquel escenario en las mismas condiciones. La confianza quedó completamente rota. Firmamos un acuerdo serio, por escrito, pensando que tratábamos con personas coherentes y con principios, pero la experiencia fue otra muy distinta.
A partir de ahí, cuando llegue 2027 habrá que analizar el escenario político concreto. Pero evidentemente lo ocurrido pesa. Nosotros creemos que Gijón necesita un gobierno que se guíe verdaderamente por el sentido común y busque responder a las necesidades reales de los gijoneses. Porque muchas de las políticas que se están aplicando tienen un claro sesgo ideológico de izquierdas y un fuerte intervencionismo.
Además, el rumbo de la ciudad nos preocupa enormemente. Gijón vive instalado en titulares, anuncios e infografías, pero sin resolver los problemas de fondo. Se habla constantemente de proyectos como el soterramiento del Muro, Naval Azul o la Playa Verde, pero mientras tanto siguen pendientes cuestiones fundamentales para la ciudad: la contaminación de la zona oeste, la inseguridad, la falta de infraestructuras o el deterioro de barrios y servicios.
¿Es hoy Moriyón una línea roja entonces?
Ahora mismo, con lo que ha ocurrido en este mandato, un escenario así sería imposible. Nos echaron del gobierno y utilizaron nuestros votos para mantenerse en el poder. Carmen Moriyón no quiere a Vox ni quiere compartir espacio con otros partidos; quiere gobernar sola. Pero de cara a 2027 pueden pasar muchas cosas y ya se verá qué escenario hay entonces. Lo que Vox tiene claro es que quiere evitar que la izquierda entre en las instituciones municipales y apostar por un gobierno donde prime el sentido común y el interés real de los gijoneses.
Además, hubo una falta de principios muy evidente. Se aprovecharon de nuestros votos y, después de lo ocurrido, consideramos que Carmen Moriyón no es una persona fiable políticamente ni una buena compañera de viaje.
¿Considera Vox que Moriyón utilizó al partido para llegar al poder y luego apartarlo?
Sí, absolutamente. Nosotros lo tenemos clarísimo. Foro es el ejemplo perfecto de partido localista que gira políticamente hacia donde más le conviene para mantenerse en el poder. Nosotros lo llamamos “la veleta de Foro”.
Cada vez que necesita apoyos busca a la derecha, pero siempre mantiene abierta la puerta a la izquierda. Lo vimos claramente en Gijón. Primero dijeron que jamás pactarían con Vox, luego pactaron con nosotros porque necesitaban nuestros votos y después nos echaron cuando consideraron que ya no les éramos útiles.
Eso demuestra una falta total de principios políticos. Todo gira en torno al interés personalista de Carmen Moriyón y a la supervivencia de Foro como partido. Foro prácticamente solo tiene relevancia en Gijón y, para mantenerse, pactará con quien haga falta: con el PP, con Vox, con Podemos o con quien considere necesario en cada momento.
Además, lo más grave es que los votantes de Vox apoyaron un gobierno de sentido común y hoy tienen un gobierno que parece que solo se preocupa por cómo conquistar nuevos espacios electorales. Por eso hablamos de fraude político a los electores.
¿La expulsión del gobierno era algo que se llegara a pensar como posibilidad?
Nunca te imaginas algo así. Cuando haces pactos, y además pactos por escrito, confías en la palabra de las personas. Nosotros nunca pensamos que esto pudiera pasar. Luego, independientemente de que se pudiera seguir o no viendo cómo es esta persona, eso ya es otra cuestión, pero jamás nos lo imaginamos. Siempre piensas que estás tratando con personas coherentes, íntegras, con las que puedes sentarte y decir: “Vale, hasta aquí, perfecto”, aunque después puedas tener más o menos diferencias. Pero esto… esto demuestra que es una persona de la que no se puede fiar, una persona amoral.
¿Cómo sentó en Madrid la expulsión de Vox del gobierno de Gijón?
Se vivió con muchísimo estupor y sorpresa. De hecho, uno de nuestros diputados nacionales vino inmediatamente a Gijón para acompañarnos en la rueda de prensa. Hubo un apoyo total por parte del partido a nivel nacional.
Es verdad que muchas veces parece que Gijón queda lejos de Madrid, pero aquello tuvo una enorme repercusión dentro de Vox y por supuesto que no se olvida. Otra cosa es lo que pueda pasar en 2027 y cómo se actúe políticamente entonces, pero evidentemente aquello dejó huella y es imposible olvidarlo.
¿Cómo valoran la relación interna dentro de Foro y las tensiones con algunos concejales, como Pelayo Barcia?
Nosotros no entramos demasiado en cuestiones internas de Foro, pero sí percibimos tensiones y contradicciones dentro del propio gobierno municipal. Se vio, por ejemplo, con todo el debate del soterramiento del Muro.
Nos sorprendió muchísimo que en un asunto tan relacionado con movilidad y tráfico prácticamente desapareciera del foco el concejal responsable de esa materia. Eso demuestra que muchas decisiones se toman de forma muy personalista desde Alcaldía.
Y ahí es donde volvemos otra vez al problema de fondo: Gijón vive más pendiente de grandes anuncios y titulares que de resolver los problemas reales de la ciudad. El soterramiento del Muro se ha convertido casi en una operación de propaganda permanente mientras siguen pendientes proyectos básicos e infraestructuras esenciales.
En cuanto a Pelayo Barcia, sí puedo decir que en algunas votaciones actuó conforme a sus propios criterios y no siguiendo automáticamente la disciplina de Foro. Hubo ocasiones en las que votó con Vox y no con su propio partido. Eso demuestra que, al menos en determinados asuntos, actuó según sus convicciones personales.
¿Cómo es la relación con el Partido Popular en Gijón y con Ángela Pumariega?
A nivel personal la relación es correcta y cordial. Con Ángela Pumariega tengo una relación normal y de compañerismo institucional.
Ahora bien, políticamente vemos a un Partido Popular excesivamente subordinado a Foro. Hay situaciones donde percibimos claramente desprecios políticos hacia el PP dentro del gobierno municipal y, aun así, continúan sosteniendo el pacto sin reaccionar.
Da la sensación de que Foro marca completamente las decisiones y los tiempos políticos del gobierno, mientras el PP asume un papel secundario. Nosotros vemos muchas situaciones donde el Partido Popular parece aceptar dinámicas que le perjudican políticamente.
¿Creen que el PP está siendo denostado por Foro dentro del gobierno local?
Sí. Hay episodios donde se percibe claramente un trato de inferioridad política hacia el Partido Popular dentro del gobierno municipal.
Nosotros vemos continuamente situaciones de desprecio político hacia el PP aun formando parte del propio equipo de gobierno. Y sinceramente, me sorprende que acepten determinadas cosas sin reaccionar públicamente. Pero ellos sabrán.
Mi opinión seguramente no coincide con la suya, pero yo no entiendo cómo se puede asumir lo que está pasando dentro del gobierno municipal. Hay muchos gestos y muchas decisiones donde el PP queda claramente relegado, y aun así continúan sosteniendo el acuerdo.
Ahora bien, si ellos no dicen nada y siguen adelante, será porque les compensa políticamente o porque existen otros acuerdos internos que nosotros desconocemos. Eso tendrán que explicarlo ellos.
Lo que sí tengo claro es que Foro es un mal compañero de viaje. Lo fue con Vox y ahora, desde fuera, vemos que también genera tensiones constantes con el Partido Popular. Pero si el PP considera que le interesa mantener esa situación, es una decisión suya.
Da la sensación de que Foro marca completamente los tiempos y las decisiones del gobierno mientras el PP asume un papel secundario. Y mientras tanto la ciudad sigue acumulando problemas sin resolver: el vial de Jove, la intermodal, la contaminación de la zona oeste, la inseguridad o la falta de avances reales en muchos proyectos importantes.
Porque aquí se anuncian muchísimas cosas, pero después pocas terminan materializándose.
«Gijón vive de titulares, pero no se resuelven los problemas«
¿Cuál es su posición sobre el futuro plan de normalización lingüística de Gijón tras las recientes resoluciones judiciales?
Supongo que harán otro plan, aunque sinceramente no sé a qué están esperando. El otro día incluso Podemos preguntó por ello en el Pleno.
Además, la concejala de Cultura faltó a la verdad cuando dijo que Vox había presentado otra denuncia más. Nosotros no presentamos una denuncia nueva; lo que hicimos fue una reclamación y llevar el asunto a los juzgados. Nada más.
Lo que ocurre con Foro es que muchas veces actúa de manera imprevisible. Hoy un tema les interesa y mañana intentan taparlo con otro titular o con otra polémica. Esa forma de gobernar basada en golpes de efecto y en “falsos decorados” es precisamente uno de los grandes problemas de este gobierno municipal.
¿Se refiere, por ejemplo, a cuando apareció el supuesto “ordenador pirata” tras conocerse la sentencia del Tribunal de Cuentas?
Exactamente. Se habló muchísimo de aquel supuesto ordenador, de que podía contener datos personales y documentos delicados, y después nunca más se supo.
Recuerdo incluso a vecinos preguntando preocupados si podían salir sus datos o información personal. Aquello me pareció un auténtico despropósito. Fue otra gran polémica mediática que terminó desapareciendo sin explicación alguna.
Un tema muy de actualidad. Montevil se cayó este año del calendario festivo. ¿Qué está pasando con Festejos? ¿Cree que puede haber presión de cierto empresariado hostelero? Las asociaciones vecinales se sienten muy perjudicadas.
Eso habría que preguntárselo directamente a la Alcaldía y al equipo de gobierno, porque yo también me lo pregunto.
Lo que sabemos es que existen una serie de requisitos relacionados con seguridad, protección y organización que deben cumplirse para celebrar determinados eventos o acceder a subvenciones municipales. Y, evidentemente, si esos requisitos existen, hay que cumplirlos.
La cuestión es otra: por qué se endurecieron o modificaron esos requisitos y por qué ahora determinadas asociaciones vecinales encuentran más dificultades para sacar adelante sus fiestas. Esa es la verdadera pregunta.
¿Puede haber intereses detrás? Sinceramente, a estas alturas ya no descarto nada. Creo que hay demasiadas decisiones en este Ayuntamiento que responden más a intereses concretos que a una planificación clara y transparente.
Por eso entiendo perfectamente el malestar de las asociaciones vecinales, porque muchas sienten que se les está poniendo cada vez más obstáculos burocráticos mientras otros eventos o actividades parecen recibir un trato distinto.
Si realmente había motivos técnicos o de seguridad para modificar esos criterios, lo lógico sería que el gobierno municipal lo explicara claramente: por qué se cambiaron, quién lo decidió y con qué objetivo. Pero esa transparencia muchas veces no existe.
Y al final volvemos a lo mismo de siempre: en Gijón se generan continuamente polémicas y conflictos porque falta una explicación clara de las decisiones y porque la sensación es que muchas cosas se hacen según convenga políticamente en cada momento.
La retirada del conjunto escultórico de los Héroes de Simancas entra en conflicto con la Ley de Memoria Democrática. ¿Está Vox defendiendo no cumplir una ley?
La Ley de Memoria Democrática es una ley ideologizada y sectaria, hecha desde una visión parcial de la historia. Nosotros creemos que sólo cuenta una parte de lo ocurrido en la Guerra Civil y que reabre heridas. Evidentemente, la ley existe, pero también hay procedimientos legales, recursos y decisiones administrativas que todavía pueden influir en este proceso.
El Ayuntamiento todavía tiene competencias importantes y en el Pleno se dijo que no se iba a facilitar esa retirada. Además, parece que habrá recursos judiciales, así que ahora toca esperar y ver qué ocurre en las próximas fases del proceso.
Vox insiste mucho en el problema de la seguridad en Gijón, aunque la ciudad suele aparecer entre las más seguras de España. ¿Qué es lo que más les preocupa?
La seguridad es uno de nuestros grandes caballos de batalla en Gijón. Nosotros creemos que hace falta reforzar la Policía Local y hemos pedido varias veces un incremento de plantilla en distintos plenos municipales. Hay robos en la zona rural y en comercios, agresiones, peleas en la calle y también problemas de movilidad. Todo eso existe y lo ha reflejado la propia prensa. Nos parece que muchas veces el Ayuntamiento actúa tarde y sólo bajo presión.
Ha vinculado parte de esos delitos con la inmigración ilegal. ¿No cree que eso puede generar una generalización peligrosa?
Yo lo que digo es que muchos de los casos que han salido publicados en prensa sobre peleas, agresiones o asaltos estaban protagonizados por inmigrantes ilegales. Eso no lo dice Vox, lo dicen las informaciones publicadas. Evidentemente no estoy diciendo que todos los delitos los cometan inmigrantes, pero tampoco se puede negar una realidad que está ahí. La seguridad preocupa a los ciudadanos y creemos que será uno de los grandes temas políticos de cara a 2027 si no se toman medidas.
Vox ha sido muy crítico con la declaración de zonas tensionadas en Gijón. ¿A quién responsabilizan de esta situación?
Nosotros vemos aquí el ansia intervencionista de la izquierda, no sólo de Podemos o Izquierda Unida, sino también del PSOE, que llegó a plantear que todo Gijón fuese zona tensionada. Pero además hay una responsabilidad clara del equipo de gobierno de Foro y PP, porque en noviembre de 2023 se abstuvieron en una propuesta de Podemos para instar a declarar zonas tensionadas en El Barrio de la Arena y Cimavilla. Ellos mismos abrieron la puerta a esta política intervencionista.
¿Qué consecuencias cree Vox que puede tener esa declaración de zonas tensionadas?
La principal consecuencia es una reducción de la oferta de vivienda en alquiler, porque muchos propietarios dejan de poner sus pisos en el mercado. Nosotros creemos que no se puede decir a un propietario cómo tiene que gestionar su vivienda ni limitar el beneficio que puede obtener legalmente. Gijón necesita otro tipo de soluciones al problema de la vivienda, no más intervencionismo por parte de socialistas y comunistas.
El Ayuntamiento parece haber descartado finalmente dispersar a los usuarios del Albergue Covadonga y optará por trasladarlos temporalmente a la Cocina Económica y la Casa del Mar. Vox participó en las protestas vecinales de su día. ¿Cree que aquello se llevó demasiado lejos?
Lo que consiguió la alcaldesa fue enfrentar a los vecinos. Se llegó a tachar a barrios enteros de insolidarios e incluso se habló de racismo, cuando todo este problema fue creado por el propio Ayuntamiento. Nosotros estuvimos allí para escuchar a los vecinos, no participamos en ningún escrache. Ahora el Albergue está en obras y esas personas tienen que estar en algún sitio. Si esta es la solución que consideran adecuada, pues veremos qué consecuencias tiene, pero probablemente se podría haber llegado antes a una alternativa consensuada.
Me cuentan que los grupos políticos se enteraron por la prensa del reconocimiento de hija adoptiva a Massiel antes de la reunión del consejo municipal.
Nos enteramos prácticamente por la prensa, como muchas otras veces. Son decisiones que toma la Alcaldía de manera muy individual, sin contar con nadie. Eso refleja improvisación, falta de principios y una forma muy personalista de gobernar. No fue algo que se compartiera ni se consensuara con nosotros.
Para terminar, ¿se ve en 2027 en Gijón o en el Principado? ¿Le atrae más la política municipal o la autonómica?
Mi objetivo ahora mismo es cumplir con los compromisos que adquirí en 2023 y terminar esta legislatura. A partir de ahí, yo siempre estoy a disposición de mi partido. Lo tengo muy claro porque yo no me represento a mí misma, represento a Vox. Y eso para mí es fundamental.
Todavía queda mucho para 2027 y pueden pasar muchísimas cosas. Pero sí tengo claro que estaré donde el partido considere que puedo ser más útil.
Esta es mi segunda legislatura como diputada y mi primer mandato en el Ayuntamiento. Quizá al principio me movía más cómodamente allí porque ya conocía el funcionamiento institucional.
Pero al final tanto el Ayuntamiento como el Principado son espacios donde puedes aprender muchísimo y donde tienes una responsabilidad de servicio público. Yo creo que esto se vive desde la vocación de servicio: o la tienes o no la tienes.
Y en ese sentido no tengo una preferencia concreta entre una institución u otra. Lo importante es trabajar y representar el proyecto político de Vox donde el partido considere oportuno.
Magnífica entrevista y una gran política
Y magnífica cobradora de dinero público mientras aboga por el adelgazamiento de los recursos para los demás.