Pese a que no será hasta octubre cuando se haga un análisis detallado de los efectos del reglamento, la Federación, que no oculta el efecto positivo general de la norma, adelanta algunas modificaciones y mejoras que se sugerirán al Ayuntamiento

Pumarín, Pescadores, Castiello de Bernueces… Sin olvidar El Coto, Moreda y los coletazos finales de Cimavilla, este mismo fin de semana. El verano de este 2026 se acerca a su irremisible final, es un hecho, pero a Gijón aún le queda por disfrutar de un buen puñado de fiestas en sus barrios y parroquias. Todas ellas, como las que vienen celebrándose en los últimos dos meses, se regirán por el nuevo reglamento aprobado en julio por el Ayuntamiento, diseñado para simplificar los trámites, homogeneizar criterios y minimizar el riesgo de incidentes. Y, aunque todavía es pronto para hacer un balance objetivo y general del impacto de dicha norma, en la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) sí se han aventurado a sugerir algunas mejoras preliminares. Una serie de propuestas susceptibles de ser ampliadas, que abarcan desde la seguridad hasta los horarios, y que, a partir de octubre, serán debatidas en profundidad y, luego, presentadas al concejal de Festejos, el ‘forista’ Jesús Martínez Salvador.
Vaya por delante que, siempre de forma provisional, la sensación dejada por esas pautas en la FAV no es negativa, afirman fuentes de su directiva. Sin embargo, sí hay un buen puñado de aspectos que requiere ser revisado. El primero de ellos concierne a los planes de autoprotección; mejor dicho, a la posibilidad de reemplazarlos por una declaración responsable por debajo de una cantidad de asistentes concreta. Por el momento, el tope fijado por el Gobierno local está en 750 personas; no obstante, la FAV propondrá, previo análisis de cada caso, elevar ese máximo a mil asistentes, lo que supondría «un ahorro importante para muchas asociaciones». Directamente ligado con lo anterior, el reglamento gijonés establece la necesidad de disponer de ambulancia en el momento en que el público reunido supere el millar; en cambio, en la Federación opinan que el aforo no debería ser el único criterio que considerar, y sugerirán considerar otros aspectos, como las características y riesgos reales de cada fiesta, lo que precisará una valoración individual. Finalmente, la FAV volverá a pedir un mayor grado de homogeneidad, y que se sigan criterios objetivos al valorar los requisitos para las celebraciones.
Todo lo anterior, insisten en el ente, no deja de ser una apreciación embrionaria, abordada en líneas generales en la asamblea que la Junta Directiva convocó este miércoles, y que no se desarrollará en condiciones hasta bien entrado el otoño, en cuanto terminen todos los festejos. Será entonces cuando se recopilen las incidencia sufridas por las distintas asociaciones, se compruebe si se cumplen los plazos de devolución de las fianzas, y se solicite esa reunión con Martínez Salvador para intercambiar puntos de vista y, entre todos, mejorar la norma, de modo que en el verano de 2027 se acerque un poco más a la perfección.