Temen que el sistema de declaración responsable pueda convertirse en una suerte de «patente de corso» para quienes no cumplan adecuadamente las condiciones exigidas

La reciente modificación de la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas del Principado de Asturias, que permitirá desde este jueves la celebración de pequeños conciertos, monólogos y actuaciones culturales en establecimientos hosteleros mediante una simple declaración responsable, ha sido recibida con preocupación por parte del Sindicato Independiente de la Policía Local de Asturias (SIPLA-CSLA) en Gijón, que advierte de que la medida puede incrementar los problemas de control e inspección en una plantilla que ya considera insuficiente.
Mientras desde el sector hostelero y cultural se celebra la entrada en vigor de una reforma que simplifica notablemente los trámites administrativos para organizar actividades culturales de pequeño formato, los representantes de la Policía Local alertan de que la nueva regulación se aprueba sin reforzar previamente los medios humanos encargados de supervisar su cumplimiento.
El secretario general de SIPLA-CSLA en Gijón, Xavier Tort Siles, lamenta que los sindicatos policiales no hayan sido consultados durante la elaboración del nuevo marco normativo. «Tenían que haber hablado con nosotros», sostiene. Tort considera que la nueva regulación «va a ser un foco de problemas» debido a la situación actual de la plantilla. Según explica, la Policía Local gijonesa arrastra un importante déficit de efectivos que dificulta asumir nuevas tareas de control. «No hay personal», afirma.
Desde SIPLA recuerdan que la ratio policial de Gijón se sitúa por debajo de las recomendaciones europeas. «La ratio de la ciudad es de unos 300 agentes cuando deberíamos tener alrededor de 430, como ocurre en ciudades similares como Vigo», señala el responsable sindical, que asegura que el aumento de plantilla (hasta 350 agentes en 2027) anunciado por el gobierno local es «imposible de realizar» en este mandato.
A su juicio, la simplificación administrativa basada en declaraciones responsables que promueve la nueva normativa puede derivar en una menor capacidad de supervisión previa por parte de la Administración. «Ya hay gente en Gijón que con una declaración jurada abre un bar y dura seis meses funcionando. No llegan a tener licencia y suelen aparecer problemas», explica. Por ello, teme que el nuevo sistema pueda convertirse en una suerte de «patente de corso» para quienes no cumplan adecuadamente las condiciones exigidas en materia de seguridad, aforos o ruido.
El nuevo modelo permitirá a los hosteleros comunicar la celebración de actuaciones con apenas 48 horas de antelación mediante un trámite telemático. El titular del establecimiento deberá declarar bajo su responsabilidad que cumple con todos los requisitos legales, incluyendo seguros, medidas de seguridad, límites acústicos y aforos.
Sin embargo, desde SIPLA insisten en que el éxito de la medida dependerá de la capacidad real para realizar inspecciones posteriores. «Si no controlas los locales, el trabajo es en vano», resume Tort.
El sindicato vincula además esta preocupación con la actividad nocturna de la ciudad. Recuerda que las zonas de ocio concentran buena parte de las intervenciones durante los fines de semana. «La zona de copas muchas veces parece el Bronx, aunque normalmente se libra de situaciones más graves. Hemos tenido suerte, de momento», apunta.
Tort destaca que barrios como Cimavilla ya registran una intensa actividad nocturna y considera «inaplicable» cualquier relajación de los controles en estos entornos. A ello se suma, según denuncia, la falta de mandos intermedios en la estructura policial. «Como no hay inspectores suficientes, muchas veces resulta complicado coordinar determinados dispositivos», señala.
El representante sindical también relaciona esta situación con otros fenómenos recientes que, a su juicio, reflejan una tendencia hacia la improvisación normativa. Cita como ejemplo la medida de prohibición de los patinetes eléctricos en el Centro, que finalmente ha sido cancelada por la Alcaldesa y que califica de «surrealista» y «cogida con pinzas».
Pese a sus críticas, Tort reconoce que «Gijón tiene mucha suerte» en comparación con otras ciudades de tamaño similar, aunque advierte de que algunos indicadores comienzan a mostrar señales preocupantes. «Los hurtos y los robos a viviendas han subido», asegura, recordando además episodios recientes de violencia como el apuñalamiento de cuatro personas la pasada semana. SIPLA reclama que cualquier ampliación de actividades vaya acompañada de un refuerzo real de los recursos policiales y de inspección para garantizar que la convivencia vecinal y la seguridad ciudadana no se vean comprometidas.