Moriyón endurece su estrategia para evitar que el PP gane peso institucional

La ausencia de los concejales de Foro Asturias en la presentación de la nueva marca turística de Gijón/Xixón, celebrada este jueves en la Colegiata San Juan Bautista, ha vuelto a evidenciar la profunda fractura existente en el gobierno local entre la formación encabezada por la alcaldesa, Carmen Moriyón, y el Partido Popular. Ningún edil forista acudió al acto en el que la vicealcaldesa, Ángela Pumariega, dio a conocer la nueva identidad promocional de la ciudad: ‘Gijón/Xixón Horizonte Valiente’, llamada a marcar la estrategia turística municipal durante la próxima década.
La ausencia no pasó desapercibida entre los asistentes, entre los que sí se encontraban representantes del sector turístico, empresarial, social y político de la ciudad. El gesto se interpreta como un nuevo capítulo en la escalada de tensión que atraviesa el bipartito municipal, donde las relaciones personales y la confianza política entre ambos socios aparecen prácticamente rotas tras años de desencuentros internos, pérdida de competencias y una creciente pugna por el protagonismo institucional.
Fuentes cercanas al entorno del gobierno local reconocen que el malestar entre Foro y PP es ya estructural y que existe una preocupación creciente sobre la estabilidad futura del ejecutivo. La estrategia comunicativa impulsada desde Foro durante este mandato, especialmente centrada en reforzar el perfil propio de la formación, ha intensificado además las suspicacias dentro del socio popular. En ese contexto, desde el entorno forista se insiste en una consigna que Carmen Moriyón habría trasladado reiteradamente a su equipo: “No nos vamos a dejar absorber”. Esto se enmarcaría en la estrategia de Moriyón de hacer dudar al PP de si va a haber una coalición en Gijón y así aumentar su poder negociador. La incertidumbre es ahora una baza para la alcaldesa. De este modo, evita cualquier parte de respuesta de los populares a sus movimientos y a los de los empleados que actúan en su nombre.
La tensión política también se habría trasladado al terreno de la imagen institucional. Según distintas fuentes municipales, la obsesión por controlar el relato y la propaganda política ha llegado incluso a influir en cuestiones audiovisuales y de protocolo, con indicaciones sobre determinados tiros de cámara para evitar que concejalías gestionadas por el PP ganen presencia en algunos actos públicos. Un clima que evidencia el deterioro de la convivencia interna en el Ayuntamiento.