La actual directora Económico-Financiera tiene reservada la Jefatura de Sección de Contabilidad, plaza que, a finales de 2024, se asignó provisionalmente a una técnica municipal; en mayo de 2025 dicha técnica pasó a ser fija, pero este marzo se la devolvió a la condición de provisional
Fuentes internas tachan ese ‘baile’ de «chapuza», y lo achacan a una falta de competencia por parte de la Dirección General de Recursos Humanos; el Gobierno no ha dado explicaciones, pero ha declarado su «absoluta confianza en todas las personas» del área, incluida «su directora»

Se pueden contar por cientos los nombres que, en unas u otras escalas, dependen de la mastodóntica estructura del Ayuntamiento de Gijón. Técnicos, funcionarios, jefes de sección, asesores, concejales, la propia alcaldesa… En fin, un entramado complejo y tupido cual tela de araña que, sobre el papel, debería funcionar como una máquina bien engrasada, pero en el que, en ocasiones, se producen fallos. Y la pregunta que hoy resuena en los pasillos y despachos municipales es si fue, precisamente, uno de tales errores el que propició el último problema en lo referente a la gestión de puestos dependientes del Consistorio. Un caso que tiene entre sus protagonistas a Sonia Monestina Sánchez, persona de confianza de la concejala de Hacienda, la forista María Mitre, y responsable de la Dirección General Económico-Financiera. Antes de asumir dicha responsabilidad, Monestina ostentaba la Jefatura de Sección de Contabilidad, plaza que, actualmente, tiene reservada. Sin embargo, según ha podido saber este diario, la técnica que la sustituye provisionalmente desde finales de 2024 fue designada fija a mediados del año pasado para, diez meses después, serle arrebatada dicha condición, y devolverle la de provisional. Semejante ‘baile’ no solo ha desatado la indignación de la afectada; también ha puesto en el foco la gestión de la Dirección General de Recursos Humanos, igualmente dependiente de Mitre, y a la que fuentes internas acusan de falta de competencia.
Rastrear el origen de este ‘lío’ requiere echar la vista atrás más de una década, hasta el lejano 2011. El 29 de marzo de aquel año la Concejalía de Hacienda asignó a Monestina, funcionaria de carrera y al servicio del Ayuntamiento desde 2001, la Jefatura de Sección de Contabilidad, con carácter definitivo y con la posibilidad de reserva en caso de tener que abandonar temporalmente la actividad propia del mismo. Y ese fue el trabajo que la aludida desempeñó hasta agosto de 2023, cuando la Junta de Gobierno Local la elevó a la condición de directora de Área de Ingresos y Gastos. Por fin, medio año más tarde, en febrero de 2025 y dentro de la última gran reestructuración de la Concejalía de Hacienda, Monestina fue designada directora general Económico-Financiera, en sustitución de Cecilia Bethencourt Sánchez, quien había presentado su renuncia un mes antes, tras solo quince en el cargo. Según establece la normativa municipal, encabezar tal Dirección General es incompatible con la labor de jefa de Sección de Contabilidad, así que ya un par de meses antes, el 2 de diciembre de 2024, ese último puesto le fue asignado de urgencia a cierta técnico de Administración Especial, funcionaria de carrera desde 2022, con carácter provisional. La idea entonces era que lo ocupase hasta un hipotético regreso de Monestina. Y así sigue siendo, aunque con algunos obstáculos en el camino.
La decisión puso al Ayuntamiento ante una duplicidad: contar con dos jefas de Sección de Contabilidad fijas para una sola plaza
Los primeros meses de 2025 no plantearon sorpresas. Monestina se afianzó como directora general, recibiendo múltiples elogios de Mitre y su equipo; al mismo tiempo, su sustituta temporal cumplió con su deber en Contabilidad sin que a miGijón le consten faltas de ninguna clase. No obstante, el 7 de mayo de 2025 se produjo el primer giro de timón: en una decisión que está en la raíz de todas las dudas, Hacienda resolvió, dentro de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), dar carácter definitivo de dicha Jefatura de Sección, con la sustituta de Monestina como titular. Y si se asume que, casi siempre, uno más uno es igual a dos, eso significa que, de la noche a la mañana, el Ayuntamiento se vio con dos jefas de Sección de Contabilidad fijas para una sola plaza: la técnico recién nombrada, aún en activo, y Monestina, que volvería a serlo si reclamase su puesto. Sin embargo, no parece que en la Concejalía nadie se percatase del entuerto hasta pasado un tiempo. Un tiempo bastante dilatado, de hecho: diez meses. Y la fórmula escogida para resolver el problema fue cortar por lo sano: el 11 de marzo de 2026 Hacienda anunciaba a la técnico que la plaza pertenece a Monestina, que rectificaba la resolución adoptada el 7 de mayo del año anterior, y que devolvía a su labor la consideración de provisional, enterrando cualquier pretensión de poder ocupar el puesto hasta la jubilación. Así, la afectada deberá retomar sus funciones previas, perdiendo los complementos salariales asociados a su trabajo actual, si, en algún momento, Monestina opta por regresar a su plaza. Algo que podría suceder perfectamente si, por ejemplo, en las elecciones de mayo de 2027 las urnas imponen un cambio de Gobierno en la ciudad.
Es fácil imaginar el efecto que tal maniobra ha tenido en la técnica; si bien ha declinado la posibilidad de hacer declaraciones a este periódico, fuentes cercanas a ella confirman que la decepción y el enfado han sido mayúsculos. Pero no es la afectada la única molesta y, a la vez, escéptica por la deriva de los acontecimientos. Con esa gran pregunta, por qué ha ocurrido esto, todavía planeando sobre la Casa Consistorial, son varios los ámbitos internos, incluido el sindical, en los que se apunta a un error de la Dirección General de Recursos Humanos. Y esa posibilidad, hoy por hoy la que concentra más opiniones a su favor, se centra, sobre todo, en la figura de la máxima responsable de dicha área, antigua directora de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, posteriormente funcionaria de carrera al servicio del Ayuntamiento de Avilés, y responsable de Recursos Humanos de Gijón desde agosto de 2023. En ese sentido, las fuentes a las que ha recurrido este diario han calificado su labor, y la del área en general, como un ejercicio de «chapucería» y de falta de conocimientos suficientes para ejercer la administración del personal del Consistorio. Unas acusaciones que, todo sea dicho, han propiciado la única reacción del Gobierno gijonés ante este asunto. Si bien, por ahora, no ha respondido a las preguntas sobre el por qué de los cambios de designación, y si se compensará a la técnico afectada de alguna manera, ante una hipotética depuración de responsabilidades el Ejecutivo local sí ha enfatizado su «absoluta confianza en todas las personas que integran la Dirección de Recursos Humanos y, por supuesto, en su directora».