Medio millar de personas recorrió por el paseo el trayecto entre el puente del Piles y El Náutico tras una pancarta bajo el lema ‘Sahara libre e independiente’; las 87 niñas y niños en acogida gracias al programa ‘Vacaciones en paz’ y sus familiares participaron en la manifestación

Decenas de banderas del Sahara Occidental llamaron ayer la atención de las muchas personas que, desde la arena de San Lorenzo o desde el propio paseo de El Muro, disfrutaban de uno de los últimos domingos de playa del verano. Delante, tras una pancarta bajo el lema ‘Sahara libre e independiente’, las niñas y niños que participan en el programa de acogida ‘Vacaciones en paz’ y que viven el contexto del conflicto con Marruecos por el territorio incluido por Naciones Unidas en la lista de ‘no autónomos’, 87 este verano, junto con sus familias asturianas y centenares de ciudadanos que levantaron la voz para exigir «paz y justicia para el pueblo saharaui». «Denuncia la ilegal y criminal ocupación marroquí del Sahara Occidental desde hace ya más de cincuenta años», apuntaba la Asociación Asturiana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, convocante un año más de esta movilización junto con la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEAS SAHARA).
La marcha coincide con la vuelta de los menores, de entre 8 y 12 años, a los campamentos de refugiados situados en Tindouf, suelo argelino, donde sufren las consecuencias de la ocupación. Durante dos meses fueron acogidos por familias asturianas para huir de las altas temperaturas del verano, poder realizar revisiones médicas y descubrir otras formas de vida y culturas, además de para escapar durante unos meses de la realidad que viven como refugiados.
Durante la marcha se exigió el derecho de autodeterminación del Sahara Occidental, la convocatoria del referéndum aprobado por Naciones Unidas y el fin de la explotación de sus recursos por parte de Marruecos. La Asociación Asturiana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui señala «la responsabilidad histórica que corresponde a España en la situación del Sahara, motivo de vergüenza para cualquier sociedad democrática y madura, y el negativo papel de nuestro Gobierno al aceptar las propuestas marroquíes de supuesta solución, avaladas por Trump en su primer mandato y reafirmadas en este segundo. Sólo la combinación de oscuros intereses geopolíticos —la cordial relación de Marruecos con Israel es otra manifestación— y la total ausencia de valores y compromisos reales con los derechos humanos y el derecho internacional, explican el apoyo a un gobierno como el marroquí que, además de condenar al conjunto de su pueblo a un régimen sin democracia y profundamente desigual, pretende legalizar internacionalmente la ocupación criminal del Sahara Occidental».





