Según fuentes del SEPA el vehículo no tenía puesto el freno de mano, y se deslizó contra las víctimas cuando se encontraban ante él; una de ellas, una mujer, tuvo que ser evacuada a León, y los dos restantes, al Hospital Álvarez Buylla de Mieres

Si olvidamos el hecho de conducir propiamente dicho, arrancar un vehículo a motor se basa en la repetición de una serie de pasos casi instintivos, pero de cuyo cumplimiento depende la seguridad de la situación: introducir la llave en el contacto, constatar que el motor funciona debidamente, revisar los valores de los paneles y, finalmente, retirar el freno de mano antes de emprender la marcha. ¿Y si lo que se desea es detenerse? Pues lo mismo, pero en sentido inverso. Sin embargo, hubo uno de esos pasos que los protagonistas de este suceso olvidaron dar, con fatales consecuencias… Porque este lunes, en la N-630, tres personas resultaban heridas después de que el turismo frente al que se hallaban, que no tenía el freno de mano puesto, se deslizase por efecto de la gravedad y las aplastase contra el quitamiedos. Una de las víctimas, una mujer, hubo de ser evacuada por la Sanidad de Castilla y León (SACyL) a dependencias médicas leonesas, mientras que sus dos acompañantes -una mujer con un traumatismo facial y pronóstico reservado, y un hombre con heridas en el cuero cabelludo- fueron trasladados al Hospital Álvarez Buylla de Mieres.
Según fuentes del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), los hechos ocurrieron alrededor de las 14.46 horas, en el punto kilométrico 87, a la altura del concejo de Lena. Las razones por las que los afectados se encontraban fuera del coche no han trascendido; solo se sabe que, sin el freno de mano como defensa, la fuerza gravitatoria hizo el resto, y el turismo se deslizó hasta comprimir a las tres personas contra la barrera de metal. Para cuando los efectivos de Bomberos de Asturias movilizados desde el parque mierense alcanzaron el lugar, una de las mujeres todavía estaba atrapada entre el vehículo y el quitamiedos, incapaz de salir por sus medios, y sin que sus compañeros tuviesen manera de liberarla. Fue preciso estabilizar a la herida -labor en la que tomaron parte tanto médicos asturianos como leoneses- y, acto seguido, con sumo cuidado, retirar poco a poco el coche, hasta dejarla libre. Dada la gravedad de sus lesiones, se optó por derivarla al centro hospitalario leonés, el mejor equipado de cuantos estaban más cerca del escenario; en cuanto a la segunda mujer, fue llevada directamente al Álvarez Buylla, al que también se mandó al hombre. Para las 16.34 horas el operativo se había dado por finalizado.