La incidencia, localizada en el pantógrafo de la locomotora, se originó cuando el convoy mercante se hallaba entre Villabona y Lugo de Llanera, en la tarde de ayer; la circulación no ha podido restablecerse hasta esta mañana, y solo progresivamente

Visto desde la distancia que proporciona el desconocimiento, un tren puede parecer una máquina sólida, fiable, aparentemente sencilla… Nada más lejos de la realidad. Ya hablemos de locomotoras, automotores o simples vagones, cualquiera de esos vehículos es una complejísima obra, formada por miles de piezas coordinadas entre sí que, en cualquier momento, podrían fallar por las causas más dispares. Y eso es lo que, en la tarde de ayer, sucedió en la red ferroviaria asturiana, y cuyos efectos se han sufrido hasta la mañana de hoy. Según han confirmado fuentes de RENFE, alrededor de las 17.25 horas de este martes la locomotora de un mercancías que circulaba entre Villabona y Lugo de Llanera sufrió una avería en su pantógrafo -la pieza telescópica que le permite tomar corriente de la catenaria que discurre sobre la vía-, quedando inmovilizado durante horas. En consecuencia, el tránsito en la línea C-3 de Cercanías de ancho ibérico, que conecta San Juan de Nieva con Llamaquique, ha sufrido varias afecciones, incluida una completa suspensión que no se ha resuelto hasta las 7.40 horas, y de forma progresiva. De hecho, a estas horas las circulaciones en dicha línea todavía acusan ciertas demoras.
Si bien el operador ferroviario no ha especificado ni el modelo de locomotora, ni la carga del convoy, profesionales del sector consultados por este diario han confirmado que, a menudo, la solución de un problema así no pasa por algo tan aparentemente simple como dividir la composición, engancharla a otras locomotoras e ir derivándola a vías secundarias, sacándola poco a poco de la principal. Y es que, con la variedad de material rodante que RENFE opera, no todas las máquinas a disposición en un momento dado tienen por qué ser compatibles con el tren afectado. Sea como sea, mientras ha durado el problema la alternativa lógica ha sido el transporte por carretera, que cientos de pasajeros han tenido que tomar para llegar a sus domicilios o a sus lugares de trabajo. Eso sí, ya sea por efecto de la costumbre, o porque el verano aplaca los ánimos agitados, pese a algunas quejas puntuales, en general no se percibieron escenas de indignación o de malestar colectivo, como sí ha sucedido en ocasiones anteriores en que los servicios ferroviarios de Cercanías han tenido que ser temporalmente anulados.