Vecinos del número 4 de este vial, situado enfrente de la fuente, vienen siendo testigos estas últimas semanas de la presencia de roedores en la zona; uno de ellos se metió el jueves en el anteportal y tuvo que ser sacado del lugar por una viandante con la ayuda de una escoba

La presencia de ratas en la ciudad no es exclusiva de zonas específicas. El centro de la ciudad tampoco se libra de la presencia de roedores y los vecinos de los primeros números de la avenida de El Llano, junto a la fuente situada en la unión de Manuel Llaneza y Pablo Iglesias, lo vienen sufriendo estas últimas semanas. Una situación que preocupa y que alcanzó su momento más crítico en la tarde del jueves, cuando un ejemplar se introdujo en el anteportal del número 4 para no salir.
«Mis hijas iban a subir a casa cuando vieron a un ratón», relata una vecina. Éste había pasado la verja y se encontraba en el pequeño espacio que hay entre la calle y la puerta del portal. «No nos atrevíamos a sacarlo y teníamos miedo de que, de abrir la puerta, se nos metiera para dentro», por lo que llamaron a la Policía Local, que les remitió a EMULSA, antes de pedir ayuda en la tienda de golosinas. Finalmente, una mujer que pasaba por la calle, en ese momento, poco antes de las 18 horas, muy transitada, consiguió con una escoba del negocio que el roedor saliera del lugar «para marchar a toda prisa por la avenida de El Llano».
Aseguran que no es la primera vez que se encuentran ratas en las inmediaciones: «Hace poco vimos una grande que se metía para el local cerrado que hay junto al portal y otro día oímos chillar a unas chicas, nos asomamos y pasaba otra rata grande». «Tenemos miedo a que se nos metan en casa. Son animales que van a tanta velocidad… Y pueden transmitir enfermedades», expresa. Por eso, solicitan «que desraticen, porque nos invaden. Urge tomar medidas. Esto es el centro de Gijón y es un sitio de mucho tránsito. Cualquier día pueden morder a alguien». Al respecto, ayer por la mañana se puso en contacto con EMULSA, «y me dijeron que iban a dar aviso».
En noviembre, la empresa municipal hacía público un comunicado en el que rechazaba un aumento de la población de roedores en la ciudad, «tal y como demuestran los datos recogidos por las trampas inteligentes», y señalaba que «los avistamientos puntuales suelen estar vinculados a factores externos al servicio municipal, como obras en la red de saneamiento, solares privados sin mantener, inmuebles abandonados o presencia de alimentos en la vía pública (restos en terrazas, bolsas fuera de hora junto a contenedores, comida para animales depositada sin autorización, etc.)».