El hombre llegó a realizar transacciones a su favor por valor de 2.500 euros; un segundo individuo ha sido arrestado por intentar vender al primero un teléfono robado

A medio camino entre la picaresca más costumbrista, y el puro y simple latrocinio, se encuentra uno de los últimos hechos delictivos de los que ha tenido conocimiento esta ciudad. Según informaban ayer fuentes de la Policía Nacional, cierto vecino de Gijón, gerente de una floristería, era detenido la semana pasada, acusado de un delito de receptación continuada para cuya consumación utilizó su negocio. Dicho con más claridad, el individuo, de 65 años, se valía de su propio establecimiento para hacer en él ‘compras’ con tarjetas de crédito robadas. Junto a él, los agentes echaron el guante a un segundo sujeto mientras intentaba vender al primero un teléfono sustraído. Ambos fueron puestos a disposición del Juzgado de Guardia.
Las mismas fuentes policiales indican que la investigación comenzó a principios de este año, después de que varias víctimas lo pusiesen en conocimiento de las autoridades. Todas ellas habían detectado pequeños cargos en sus cuentas, después de haber sufrido el robo o pérdida de sus tarjetas. A partir de ahí, los uniformados comprobaron que todos esos pagos se realizaban desde la citada floristería, siguiendo un modus operandi casi idéntico: importes bajos, exactos y efectuados en pocos minutos para evitar la solicitud del número PIN. Tanto fue así que, en una ocasión, se llegaron a efectuar hasta nueve compras telefónicas en un solo días, gastando, en bloque, casi 470 euros. De todos modos, el botín conocido hasta la fecha rebasa los 2.500.
Las pesquisas han permitido acotar que el ahora detenido adquiría material procedente de actividades ilícitas, sin poder justificar su origen, y luego se valía de él para obtener beneficio. Por el momento, constan seis denuncias contra su persona.