La fachada del edificio, antigua Sidrería Ruiz, aparece cubierta de pintadas en las que se denuncia la presunta ausencia de permisos para su transformación, algo que la edil Sara Álvarez Rouco mencionó en redes el 19 de junio

¿Dos hechos completamente aislados entre sí, coincidentes solo por puro azar, o conectados por una intención compartida y concreta? Esa es la duda que, todavía hoy, sobrevuela el barrio de La Calzada después de que este lunes el futuro nuevo local comunitario de la Fundación ‘Mar de Niebla’, sito en la calle Belice -aunque también tiene acceso desde la calle Guatemala-, amaneciese cubierto de pintadas en las que se denunciaba la supuesta ausencia de licencia para acometer su transformación… Tan solo diez días más tarde de que la portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Gijón, Sara Álvarez Rouco, recurriese a las redes sociales del partido para alertar de esa misma presunta carencia. La conexión entre ambos sucesos todavía no ha podido demostrarse; sin embargo, tanto las tres fuerzas de izquierdas en la oposición municipal -PSOE, IU y Podemos, como diversos colectivos ajenos a la escena política, y ciudadanos individuales, han enviado mensajes de condena y apoyo a la entidad afectada. Esta última, en declaraciones a los medios, ha agradecido ese aluvión de muestras de respaldo, y ha asegurado asegurado que no cesará en su labor de apoyo a los desfavorecidos.
Como se ha dicho, fue en la mañana de ayer cuando el local –en otro tiempo sede de la Sidrería Ruiz– apareció así. Aunque algunos textos resultaban difíciles de descifrar, los más claros insistían en el carácter de «Obra sin permiso», aderezados con siglas del PSOE en las que la letra ‘s’ era reemplazada por el símbolo ‘$’. A efectos prácticos, el gesto no ha tenido mayor trascendencia en los trabajos -que prosiguen con la mirada puesta en que el espacio, que hará las veces de sede cultural, educativa para jóvenes y de dinamización de la vida vecinal, entre en servicio en septiembre– que la necesidad de dedicar tiempo y esfuerzo a limpiar la pintura. Sí ha llamado la atención es que el ataque se produjese tan poco tiempo después de la publicación de Vox. En ella Rouco, acompañada por tres supuestos habitantes de la zona, califica el proyecto de «chiringuito de la izquierda», afea que la Fundación «recibió del Principado y del Ayuntamiento ayudas por más de 6,5 millones de euros en cuatro años», y asegura que no existe licencia alguna para desarrollar los trabajos, iniciados hace dos meses. Es más, la edil aventura que «en varias ocasiones vino la policía a paralizarles la obra, y al día siguiente volvían otra vez», y pone en el foco a Monchu García, «fundador y líder del PSOE de Gijón». Y concluye planteando una pregunta: «¿Habrá consecuencias?».
De momento, lo que sigue acumulado consecuencias es el acto en sí mismo. Desde el PSOE gijonés, del que el citado García es secretario general, han «condenado con firmeza las pintadas vandálicas y de odio» sufridas por la que es «una entidad histórica y ejemplar» de la ciudad; la misma ciudad cuyos valores, prosiguen, «no representan quienes atacan la convivencia y la labor social». Un tomo similar ha exhibido Podemos, para quienes resulta «desoladora e indignante la violencia contra quienes trabajan por hacer una sociedad mejor, y para dar oportunidades a quienes más las necesitan». Sin embargo, en IU han ido un paso más allá, poniendo el foco en esa posible conexión entre ambos sucesos; «Vox se alimenta del miedo y del odio al vulnerable, y no lo vamos a tolerar», sentencian, antes de recordar que en ‘Mar de Niebla’ «no estáis solos». Una aseveración que, en la red social X, ha sido respondida directamente por Sara Álvarez Rouco; la concejala en la oposición se ha despachado insistiendo en que «los comunistas y podemitas gijoneses vuelven a las barricadas para defender la obra sin permiso», y permitiéndose una aseveración postrera: «a ver, intolerantes, enteraos: la legalidad se respeta; las obras se hacen con licencia, o no se hacen. Eso vale para ‘Mar de Niebla’ y para todo el mundo».
Claro, que la solidaridad está trascendiendo lo político. Una de las voces más virulentas ha sido la del colectivo internacionalista Soldepaz Pachakuti, cuyos representantes han centrado en tiro en Rouco. «La portavoz de los ‘fachas’ en el Ayuntamiento de Xixón, Sara Álvarez, había posado hace pocos días delante del local en obras; a continuación, ha llegado el ataque. ¿Sincronizado?», se preguntan, afeando que el blanco haya sido «una organización que trabaja por la participación, la convivencia y el desarrollo comunitario, y en la que saben que la respuesta frente a estas acciones debe ser más comunidad, más solidaridad y más diálogo». Más conciliadora y diplomática se ha mostrado la Asociación Vecinal ‘Alfonso Camín’ de La Calzada; tras trasladar «todo nuestro apoyo y solidaridad» a la Fundación afectada, sus dirigentes han recordado que «el civismo, el respeto y la tolerancia son la base de la vida en comunidad», sin que «ninguna disconformidad o mensaje justifique el destrozo del mobiliario, ni el ataque a la propiedad ajena». Aun así, fuentes próximas a esa última entidad han admitido que en las inmediaciones de la futura sede de ‘Mar de Niebla’ hay cierto malestar; no tanto por el proyecto en sí, como por «la falta de comunicación, porque no se nos haya explicado nada, y porque nos enterásemos de todo preguntando a los obreros».
Si no tienen owe uso pues a parar hasta tenerlos igual que todos los demás no ?