La consejera sostiene que existe una “mayoría histórica” favorable al reconocimiento del asturiano y defiende seguir buscando acuerdos políticos mientras Xabel Vegas reivindica el papel de la RTPA

La oficialidad del asturiano volvió este sábado al centro del debate político y social en Asturias. Miles de personas recorrieron las calles de Oviedo en la tradicional manifestación por la llingua, una movilización ya consolidada dentro de la Selmana de les Lletres Asturianes y que sirvió también como escenario para que el Gobierno del Principado reiterase públicamente su posición. Una de las protagonistas institucionales de la jornada fue la consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, que aprovechó su presencia en la marcha para reafirmar el respaldo del Ejecutivo autonómico a la oficialidad del asturiano. Lo hizo con un mensaje rotundo: el Gobierno mantiene un “compromiso total y absoluto” con esta reivindicación.
Gutiérrez señaló que aquel debate se impulsó “por el liderazgo además del presidente” del Principado y sostuvo que ya entonces quedó acreditado un cambio de escenario político. A su juicio, existe actualmente una “mayoría histórica” favorable al reconocimiento oficial del asturiano, aunque admitió que en aquel momento no se alcanzaron los votos suficientes para culminar la reforma. La responsable autonómica defendió además que tanto el Gobierno asturiano como la Federación Socialista Asturiana continúan trabajando en distintos frentes relacionados con la lengua. Entre ellos citó la normalización institucional, la protección cultural y la reivindicación constante de una oficialidad que definió como “absolutamente irrenunciable”.
Más allá del plano parlamentario, la consejera quiso recordar el componente social de la movilización. Recordó que varias generaciones llevan décadas participando en estas marchas para reclamar un marco de igualdad respecto a otros territorios con lengua propia reconocida oficialmente: “Hay personas aquí que llevan más de medio siglo saliendo a la calle”, señaló, en referencia a una reivindicación sostenida en el tiempo y convertida en una de las demandas identitarias más persistentes de la política asturiana reciente.
Normalización mientras no llega el acuerdo
Gutiérrez explicó también que el Ejecutivo seguirá impulsando medidas de normalización, protección y difusión del asturiano mientras continúa la búsqueda de consensos políticos que permitan reabrir la vía estatutaria. En ese marco, defendió que la promoción de la lengua no debe depender exclusivamente del debate jurídico sobre la oficialidad. La consejera mostró además su confianza en que el proceso político pueda avanzar en los próximos años y expresó su deseo de que Asturias vea aprobada la medida “no muy tarde”.
Durante sus declaraciones también hubo espacio para la crítica política. Gutiérrez consideró “muy decepcionante” la posición expresada recientemente por el presidente del Partido Popular de Asturias, Álvaro Queipo, al cerrar la puerta a la oficialidad apelando a la libertad individual.
Vegas sitúa la RTPA en el centro del debate lingüístico
Junto a la posición del Gobierno autonómico, la manifestación dejó también otros pronunciamientos políticos. El portavoz de Convocatoria por Asturies en la Junta General, Xabel Vegas, defendió el papel de la Radiotelevisión del Principado de Asturias como un “instrumento estratégico de normalización” de la llingua asturiana.
Vegas enmarcó esa reflexión en el debate abierto sobre el futuro modelo del ente público, su dirección y la futura Ley de Cultura e Identidad Asturiana. Según señaló, esa normativa puede tener un papel relevante en la protección tanto del asturiano como del gallego-asturiano. El diputado reclamó avanzar hacia el reconocimiento legal de ambas lenguas y sostuvo que la movilización busca que Asturias otorgue a su patrimonio lingüístico el estatus que merece.
La marcha volvió a reunir a colectivos sociales, sindicatos, representantes políticos y ciudadanos de distintas generaciones entre la Estación del Norte y La Escandalera. Sin incidentes y en un ambiente reivindicativo y festivo, la convocatoria confirmó de nuevo la capacidad de movilización que mantiene la demanda de oficialidad casi cuatro décadas después de sus primeras ediciones.