La consejera de Cultura reconoce la dificultad de la declaración por la falta de transparencia de los propietarios de los bienes y que, gracias a las continuas solicitudes de información y documentación de los técnicos de la Dirección General de Patrimonio, la Fundación Cajastur amplió en casi 500 obras el primer inventario entregado

Un día después de que el Principado declarase Bien de Interés Cultural (BIC) la colección de arte de la antigua Caja de Ahorros de Asturias, por su “especial relevancia histórica y artística”, la consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, ha comparecido en la Comisión de Cultura de la Junta del Principado y no ha ocultado las complicaciones que la Fundación Cajastur ha puesto para declarar el total de las obras de arte que componen la colección de arte, que la entidad bancaria comenzó a formar en 1957. En estos momentos hay más de 1.500 obras inventariadas y protegidas como BIC, aunque la entidad ha llegado a reconocer que superaba las 3.000.
“Se hicieron repetidas solicitudes de información y documentación a las entidades propietarias de las obras”, ha explicado la consejera a Covadonga Tomé, diputada del Grupo Mixto. La propiedad de la colección está dividida entre Unicaja y Fundación Cajastur. A la primera le costó reconocer la importancia de lo que el Principado pretendía proteger y la segunda, por lo dicho en la Comisión, no ha declarado el volumen real de las obras de arte adquiridas para la colección y las incesantes reclamaciones que quedan expresadas en el voluminoso expediente. “No fue posible llegar a más datos de los que constan en el expediente”, ha explicado Gutiérrez, para quien la elaboración de este expediente ha sido “uno de los más difíciles a los que se ha enfrentado la Consejería”.
De hecho, la Dirección de Patrimonio tuvo que ampliar el plazo de cierre del expediente para incluir casi 500 obras más que la Fundación no había declarado en un principio, y que, gracias a la insistencia de los técnicos, fueron sacadas a la luz, reconocidas en el inventario y protegidas como BIC. “A base de hacer continuos requerimientos se van añadiendo otras obras hasta llegar a 1.500 obras”, ha indicado Gutiérrez. Además, asume que la colección declarada está incompleta al asegurar que “si en el futuro se encontrasen obras nuevas procedentes de esta colección, se ampliará la declaración para que pasen a formar parte de la colección protegida legalmente”.
Para proteger el patrimonio se parte de la transparencia, porque hay que conocer las características técnicas y la localización del bien, entre otras cuestiones. Pero el procedimiento fue complejo por la falta de colaboración de los propietarios. La consejera vino a decir que aunque el entonces presidente Manuel Menéndez declaraba en 1996 hasta cuatro mil obras, solo se catalogaron en las publicaciones realizadas hasta mil. En público, el presidente de la Caja de Ahorros de Asturias presumía de haber compuesto una colección extraordinaria de más de 4.000 piezas y, al tiempo, en esos mismos catálogos donde se vanagloriaba de lo alcanzado, prefería incluir apenas mil. El resto de la colección ha quedado en la sombra del desconocimiento.
En el expediente, al que tuvo acceso este periódico, puede leerse una comunicación muy relevante, fechada el 28 de agosto de 2024, cuando el representante de la Fundación Caja de Ahorros de Asturias, Carlos Siñeriz de Paz, indica a la Dirección de Patrimonio Cultural lo siguiente: “Las obras relacionadas en la comunicación remitida el día 15 de abril son todas las que figuran en el inventario de activos traspasados a la Fundación procedentes de la antigua Caja de Ahorros de Asturias, no pudiendo asegurar que no se hayan traspasado otras obras que no estén inventariadas, ya que se desconoce qué activos conformaban la colección a la que se alude, de existir ésta como tal”. En el proceso, la representante de Unicaja dejó claro que las 6.000 obras que faltaban no formaban parte de las que recibió su entidad tras la fusión.
Así llegamos al 5 de marzo de 2025, cuando una de las técnicas de la Comisión Permanente del Consejo de Patrimonio muestra en un extenso informe su agotamiento ante la falta de colaboración para cerrar el inventario íntegro: “A la espera de recibir la última información requerida a Unicaja Banco y a la Fundación Caja de Ahorros de Asturias, se considera que se ha llegado a un punto en que parece no ser posible, con los medios disponibles y en el marco de tramitación de este expediente, avanzar más en la obtención de información de una y otra entidad relativa a otras obras que pudieran formar parte de la colección”.