El sábado y el domingo la iglesia de San Emiliano centrará los festejos religiosos de una celebración que se remonta a 1846, y que solo fue suspendida en los años de la Guerra Civil; el programa incluye misas, procesiones y la tradicional subasta de alimentos

La fe religiosa tiene tantas manifestaciones como devotos la profesan. Hay quienes prefieren abrazarla en la intimidad de sus hogares; otros optan por acudir a los templos y sumarse a los oficios regulares. Están, por supuesto, aquellos que se decantan por realizar acciones empíricas que demuestren el alcance de esa fe… Y, luego, está Vega. Sí, exacto, la parroquia gijonesa de Vega. La misma que este fin de semana, cumpliendo con una tradición que ya suma más de dos siglos, volverá a honrar a la Virgen del Patrocinio en la iglesia de San Emiliano, por medio de un programa festivo que se ha convertido en seña de identidad del lugar cada nuevo noviembre. Y no habrá folixas, es cierto, pero sí mucha tradición, devoción, música y buenos alimentos, en un clima de hermandad entre vecinos al que llegan a sumarse personas ajenas a tales creencias, y por el que no pocos habitantes, fieles o no, sacan pecho.
«Es algo de lo que debemos estar orgulloso, con esta historia, este arraigo…», reflexiona el músico Xuan Pandiella, a la sazón colaborador de la parroquia de San Emiliano de Vega y, para más inri, compositor, hace dos años, del ‘Himno de la Virgen del Patrocinio’, que se entonará en la tarde del sábado. Ese día, primero de los festejos, estará protagonizado por la misa que se oficiará a las 19.30 horas en el templo, presidida por el párroco Fernando Velado y con Jesús Iglesias al órgano; acto seguido, los asistentes podrán sumarse a la procesión con velas que recorrerá la carbayera, encabezada por la imagen de la devoción mariana del pueblo. Al día siguiente, domingo y jornada ‘grande’, Velado dirigirá un nuevo oficio a las 12.30, con posterior procesión ambientada con gaita y tambor, gracias a los músicos Gabriel Martínez y al citado Pandiella, respectivamente. El colofón será la emblemática subasta de panes y alimentos, desde productos de la huerta hasta ganado; el dinero obtenido con ella costeará los gastos de la fiesta, y la conservación del templo.

Si bien pocos han sido los años en los que las celebraciones por la Virgen del Patrocinio no se llevaron a cabo -todos ellos, coincidentes con la Guerra Civil y sus dramáticos momentos posteriores-, este longevo hito recibió un espaldarazo crucial en 2025. Durante la intervención para limpiar y acondicionar la iglesia de San Emiliano fue descubierto, por puro azar, un documento que permitió fechar la fundación de la Cofradía de la Devoción del Patrocinio allá por 1846, y que pudo escapar de las llamas que devoraron completamente el antiguo edificio el 24 de agosto de 1936, en los compases iniciales de la contienda. «Tuvimos la suerte de que alguien lo pudo esconder, y se salvó de la quema», relata Pandiella, quien fecha entre 1940 y 1941 el momento en que los festejos pudieron retomarse, utilizando «un bajo» a modo de templo. Desde entonces, esta tradición ha seguido viva; mejor aún, ha ganado cierta fuerza gracias a su carácter único. «Es algo muy nuestro, que merece la pena conservar», zanja su tamborilero oficial.