Pese al encapotamiento, miles de personas disfrutaron del vasto despliegue pirotécnico, rematado por ocho segundos de atronadora ‘traca’; ni la ausencia del punto de lanzamiento acuático lastró la magia del momento
Pocos en Gijón quisieron perderse ese momento… ¿Cómo hacerlo, tratándose de uno de los hitos que, año tras año, se repiten en Gijón? Por eso, ya desde media hora antes de la medianoche de ayer, decenas de miles de personas abarrotaban el Muro de San Lorenzo, el entorno de Poniente, los alrededores del Rinconín… La misma marabunta humana que, como un único ser, alzó la vista hacia el firmamento en cuanto las manecillas de los relojes marcaron las doce, decidida a disfrutar de esa Noche de los Fuegos que, como la tradición mencionada por el caballero anterior, anuncian el fin de las Fiestas de Begoña. Y el espectáculo, pese a los cambios de última hora, no defraudó. Con más de 1.600 kilos de pólvora al alcance, los técnicos de Pirotecnia Zaragozana desplegados en el cerro de Santa Catalina cumplieron su parte, regalando veintidós minutos seguidos de fuego, luz, color y magia que a varios ayudaron a digerir el mal trago dejado por el invisible eclipse del miércoles.
Es cierto, aquí y allá no faltaron comentarios referentes a la decepcionante imposibilidad de movilizar un punto de lanzamiento flotante en la bahía de San Lorenzo –‘caída’ de penúltima hora anunciada dos días antes por el Ayuntamiento-, pero todo ello quedó relegado a un segundo plano en cuanto los primeros artefactos estallaron en el aire. Arcos, palmeras, estrellas, cometas multicolores… Cada cual encontró en los distintos efectos la analogía que prefirió, mientras cientos de smartphones se elevaban por doquier para captar el momento en fotografías y vídeos que, a estas horas, siguen circulando por el inabarcable mundo digital. Minuto a minuto, la velocidad y la intensidad se fueron multiplicando; lo que empezaron siendo formas difíciles de identificar pronto se convirtieron en motivos evidentes, como flores, emojis, espirales o corazones. No obstante, el plato fuerte todavía estaba por llegar… Ocho segundos antes del fin del espectáculo, la espera traca tomo el control del firmamento; y si las autoridades habían prometido que el estruendo ofrecido por la misma sería «muy alto», el resultado no decepcionó y acabó desembocando en vítores y aplausos.
En fin, un broche preliminar de oro para ese cierre de la Semana Grande que se producirá en firme hoy sábado, con la danza prima que se bailará en San Lorenzo a las 14 horas, y el no menos emblemático ‘Restallón’ que atronará desde el Cerro inmediatamente después.