En la noche del sábado al domingo varios recipientes fueron girados en sus soportes oscilantes, y su contenido acabó en viales y zonas ‘verdes’; desde EMULSA insisten en que, para evitarlo, ya está en curso sus sustitución gradual por papeleras cerradas
Una vez más, esa finísima y dúctil frontera que separa lo divertido de lo vandálico ha vuelto a cruzarse… Con sus protagonistas internándose hasta lo más profundo del terreno del gamberrismo. Y el escenario no ha sido otro que el parque de Los Pericones, uno de los grandes ‘pulmones’ de Gijón. Allí, en la mañana de ayer domingo, varias papeleras -hasta media docena, según ha podido averiguar este diario, aunque podrían ser más- amanecían giradas sobre sus ejes oscilantes, colocadas boca abajo y, por efecto de la gravedad -y de las ganas de incordiar, obviamente-, con sus desagradables contenidos desparramados por las cercanías. Restos de comida, recipientes de toda clase, pañuelos, colillas… Incluso bolsas plásticas para recoger las deposiciones caninas. Todo ello terminó ‘sembrando’ los viales y las zonas de césped aledañas, para sorpresa, repulsión e indignación de los usuarios.
«Es asqueroso, y demuestra unas ganas de tocar las narices sin sentido», se desahoga, en conversación con miGijón, una de las testigos de semejante ‘hazaña’, que prefiere permanecer en el anonimato. Y es que ella, como la inmensa mayoría -por no decir la totalidad- de quienes se encontraron tales escenas, está convencida de que «no fue cosa del viento; eso lo hizo alguien, porque esas papeleras están pensadas para que no sea fácil girarlas». En efecto, los recipientes en cuestión están formados por un pesado cubo metálico, fijado a una estructura de postes de madera mediante un eje móvil. Semejante solución facilita a los operarios de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano (EMULSA) bascular la basura en sus vehículos… Aunque también hace muy sencillo que cualquiera con mentalidad incívica se divierta girándolos y emponzoñando las cercanías.
Sea como sea, y a la vista de que los afectados -aunque solo lo sean en lo estético- llevan tiempo solicitando al Ayuntamiento que tome medidas para reducir el riesgo, en la Concejalía de Medio Ambiente, presidida por el edil del PP Rodrigo Pintueles, ya llevan tiempo manos a la obra. Aparte, aseguran desde ella, de que esa misma mañana los técnicos de EMULSA restablecieron la posición natural de las papeleras y retiraron la basura, ya está en marcha la sustitución progresiva de dichos recipientes por otros cerrados, que dificulten a los vándalos consumar sus ‘gestas’. Aun así, recuerdan en el Ejecutivo gijonés, el mejor mecanismo para evitarlo no es otro que no hacerlo. Y ahí entran en juego dos variables fundamentales: la pura y simple conciencia cívica, y el respeto por algo que, en la práctica, es de todos y a todos presta un servicio fundamental.





