La bocatería de Cimavilla contesta en sus redes a quienes rechazan la admisión de perros, y lo hace presentando a su nuevo ‘camarero’: ‘Rufus’, un can generado con IA que, «de momento, sirve bocatas; lo de responder reseñas, ya veremos»
En hostelería… ¿Perros sí o perros no? Veámoslo de otro modo: ¿estaría dispuesto a compartir espacio en un restaurante con un can? ¿Le preocupa que su presencia puede resultar molesta o, incluso, antihigiénica? ¿O, por el contrario, considera que el que uno de tales animales se halle cerca de su mesa no implica ningún inconveniente? Hay respuestas para todos los gustos, desde luego, y sobra aclarar que la gran mayoría de ellas, en un sentido o en otro, son plenamente respetables. ¿Cuándo dejan de serlo? Cuando entran en el terreno de la descalificación. Y esa es la cruzada a la que se ha lanzado la popular bocatería Willy Food. El establecimiento, un referente de la comida moderna en Cimavilla y muy presente en redes sociales, ha recurrido a esos mismos canales para reafirmar su condición de local dog friendly, afear la conducta de quienes recurren a la ofensa fácil para criticar dicho concepto… Y, de paso, para sacar a relucir su ‘arma secreta’: ‘Rufus’, un perro generado con IA que, «de momento, sirve bocatas; lo de responder reseñas, ya veremos».
«Entendemos que no sea para todo el mundo. No pasa nada. Pero Willy Food quiere seguir siendo un sitio donde puedas venir con amigos, familia… Y también con tu perro», profundizan los responsables del establecimiento, que abrió al público hace un año y, desde entonces, acumula múltiples valoraciones positivas, aparte de frecuentes visitas de influencers… Sin que ello haya impedido a algunas personas no comulgar con ese enfoque amistoso con los canes -cero problema con ello- o, directamente, cargar contra él con expresiones, como mínimo, de discutible buen gusto -inadmisible para la gerencia-. No obstante, y pese a la incorporación de ‘Rufus’ a la plantilla de Willy Food, desde el local recuerdan que las mascotas «están con sus dueños en la zona de clientes», no en la cocina, y «esperamos de ellos lo mismo que de cualquiera que entra por la puerta: respeto y buen comportamiento». Y parece que, de momento, lo están consiguiendo… «Los perros nos dan menos problemas que algunos comentarios», sentencian.