
Fue allá por 2018 cuando, tras una dilatadísima trayectoria rayana en el siglo, el rugido de los motores, de las herramientas y de los elevadores se apagó para siempre en el Garaje Sporting, ubicado en el número 28 de la avenida Manuel Llaneza. El cese de la actividad -rematado en octubre de 2025 con la clausura definitiva del negocio, y su reconversión en alojamientos residenciales de lujo- dejó para el recuerdo el importante papel que jugó dentro del tejido laboral de Gijón. De hecho, hoy únicamente sobreviven la fachada -protegida gracias a su inclusión en el catálogo urbanístico municipal, y que deberá preservarse- y, de momento, también el icónico surtidor de carburante instalado frente a su portón… Más o menos. Tras años oculta bajo una gastada lona azul, en los últimos días esa pieza ha vuelto a quedar expuesta, y, peor aún, luce arrancada de su soporte, parcialmente volcada sobre la acera y con sus mecanismos a la vista -y al acceso-. Y la penosa situación actual del surtidos ha molestado profundamente a varios vecinos -incluido L. S., autor de la imagen superior-, tanto por la «pésima imagen» que da a la zona, como por el «peligro de que pueda haber gases de combustión todavía almacenados en su interior, susceptibles de explotar». De ahí que varias voces clamen por una intervención urgente para retirar el polémico artilugio.
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