Una pareja se vio obligada a detener su coche cuando su hija comenzó a nacer antes de llegar al hospital

Lo que debía ser un viaje al hospital para dar a luz terminó convirtiéndose en una experiencia que Elena y Antonio difícilmente olvidarán. La pareja se dirigía en coche al centro sanitario después de que ella se pusiera de parto, pero la pequeña Eva tenía otros planes. La niña decidió llegar al mundo antes de lo previsto, obligando a sus padres a detener el vehículo en pleno centro de Gijón y afrontar una situación tan inesperada como emocionante.
El nacimiento se produjo en plena calle, sobre unos cartones que Antonio encontró junto al lugar donde consiguió estacionar el coche. Allí, sin tiempo para alcanzar el hospital, Elena dio a luz a su tercera hija con la ayuda de su pareja. Tanto la madre como la recién nacida, que pesó 3,6 kilos, se encuentran bien, según ha informado COPE Asturias, que ha recogido el testimonio del padre.
Antonio ha relatado en la emisora los momentos de tensión que vivieron cuando comprendieron que el parto era inminente. «Cuando miré, pues estaba la cabecina ya de la cría saliendo», recordó, reconociendo que fueron instantes especialmente angustiosos en los que apenas hubo margen para pensar.
La situación exigió actuar rápidamente. Con las sillas infantiles de sus otros dos hijos ocupando la parte trasera del vehículo, la pareja descartó que Elena pudiera dar a luz cómodamente dentro del coche. Fue entonces cuando Antonio encontró unos cartones que acababan de dejar en las inmediaciones.
«Estaban recién puestos, parecía que estaban esperándonos», explicó el padre, que ayudó a Elena a salir del automóvil y tumbarse sobre ellos.
A partir de ese momento, todo sucedió a una velocidad vertiginosa. Según su relato, bastaron tres empujones para que Eva llegase al mundo. En el segundo ya asomaba una de sus pequeñas manos y, con el tercero, la niña nació completamente.
Sin embargo, todavía quedaba uno de los momentos más importantes: comprobar que la recién nacida reaccionaba. Antonio recordó cómo le dio unas suaves palmadas en la espalda hasta escuchar su primer llanto.
«Lloró y eso fue ya música angelical», aseguró emocionado. Aquel sonido puso fin a unos instantes de enorme incertidumbre. «Fueron segundos que parecieron una eternidad», reconoció.
Pese al protagonismo que ha adquirido por haber asistido el nacimiento, Antonio quiso dejar claro que el verdadero mérito correspondía a Elena. «Yo aquí soy el que menos pinta, la campeona fue Elena, que aguantó lo que pudo», destacó durante su intervención radiofónica.
La pequeña Eva se convierte así en la tercera hija de una familia que jamás imaginó vivir un nacimiento de estas características. Una experiencia que, pese al miedo inicial, ha terminado felizmente y que Antonio resume con una mezcla de emoción, orgullo y alivio.
«El mejor de los tres y la mejor experiencia de mi vida, pero no lo repetiría nunca», confesó a COPE Asturias.
Una historia con final feliz que deja una imagen difícil de olvidar: una madre dando a luz en plena calle de Gijón, un padre convertido improvisadamente en asistente del parto y una pequeña que no quiso esperar ni un minuto más para conocer a su familia.