POR BORJA PINO Y PABLO R. GUARDADO
Los vecinos del Polígono, hartos de la espera y de lidiar con el problema del estacionamiento, cargan contra la Consejería de Movilidad, a la que acusan de incumplir los compromisos adquiridos; la obra debería haberse terminado en diciembre

Siendo como es el refranero español una fuente casi infinita de ocurrencias para las ocasiones más variopintas, probablemente todo el que esté leyendo esto haya pronunciado alguna vez la célebre frase «Dura más que la obra de El Escorial». Bien, puede que las demoras acumuladas en la construcción del nuevo aparcamiento de la avenida de Portugal aún estén lejos de los veintiún años que requirió levantar aquel palacio renacentista, pero la sensación de impaciencia entre los vecinos del Polígono es casi comparable. Sobre todo, a la vista de que, con la llegada del mes de mayo, la última promesa hecha por la Consejería de Movilidad, Medio Rural y Emergencias, que aseguró que los trabajos finalizarían a primeros de abril, ha caído en saco roto. No es la primera vez que tal cosa ocurre; a fin de cuentas, en origen se dijo que el proyecto estaría completado en diciembre del año pasado… Y no sorprende que el malestar entre los lugareños esté escalando hasta entrar en el delicado terreno del enfado.
«Estamos en mayo, y todo sigue igual; si es que todavía sigue puesto el cable de obra…», denuncia Manuel Cañete, presidente de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’ del Polígono, mientras señala con dedo acusador los carteles de obra instalados al comienzo del proyecto. En ellos, todavía pueden leerse referencias a aquella ventana inicial de quince meses que, hace cuatro, ya quedó desfasada. Una información incómoda, la prueba evidente de los reiterados incumplimientos, que hace torcer el gesto a Cañete. «Mucha publicidad de que todo iba a ser muy guapo, mucha llamada de la Consejería diciendo que se entregaba, pero nada de nada», insiste. Porque, efectivamente, las últimas noticias sobre el particular apuntaban a que sería a principios de abril cuando el nuevo aparcamiento se terminaría y, por ende, sería entregado al Ayuntamiento; a partir de ahí, recaería en el Gobierno municipal la responsabilidad de definir el modelo de gestión y explotación de las 486 plazas disponibles, distribuidas en dos niveles. Que se sepa, nada de eso ha ocurrido.
«Alguien va a tener que explicar qué pasa, porque no sabemos nada; estamos sin información», prosigue el líder vecinal del Polígono. El suyo, como el de muchos de sus representados, es un malestar alimentado por hechos incómodos del día a día; más allá de lo censurable que resulta cualquier forma de incumplimiento no justificada, el barrio sigue padeciendo la endémica escasez de espacios para estacionar que aqueja a buena parte de Gijón. A ese respecto, procede recordar que el propio Polígono perdió la friolera de 275 plazas en septiembre de 2025, coincidiendo con el arranque de los trabajos en la avenida de Portugal, sin que se haya dado una alternativa provisional para compensarlas. La frustración entre los afectados ha llegado a tal extremo, que en abril varios miembros de la ‘Evaristo San Miguel’, con Cañete a la cabeza, colocaron ante el futuro equipamiento una amplia pancarta reivindicativa, encabezada por el esclarecedor mensaje ‘¿Qué pasa, ho; este parking, pa cuándo?’. Dicha pancarta, resumen del sentir general, aún cuelga allí.



Ya veréis que risa cuando se inaugure y estén igual, col parking lleno