Moriyón y Barcia se reúnen con el Comité de Empresa de Glovo para disculparse por la prohibición y confirmar su derogación total; la Policía Local reforzará la vigilancia y aplicará sanciones individuales, mientras CCOO llama a «respetar la normativa»

Todo ha quedado reducido a un mero susto. A una tormenta pasajera. A una anécdota que contar. Una semana después de que la Concejalía de Tráfico, liderada por el forista Pelayo Barcia, decretase la prohibición de tránsito de los patinetes por el centro de Gijón a partir del 1 de junio, medida que la alcaldesa, Carmen Moriyón, también de Foro, desautorizó apenas dos días más tarde, ambos dirigentes se reunían este jueves con el Comité de Empresa de Glovo, principal empresa del sector rider en la ciudad, para sellar la paz entre Ayuntamiento y repartidores. La cita, celebrada en la Casa Consistorial, sirvió no solo para que la parte municipal se disculpase ante los potenciales afectados, y para confirmar el entierro definitivo de tan radical decisión; también para representar el compromiso de los actores de respetar la normativa vigente en materia de seguridad vial, a fin de evitar en el futuro incidentes como los que motivaron a Barcia y a su equipo a dar aquel puñetazo sobre la mesa, y zanjar el asunto mediante un veto total.
«Fue impactante enterarnos de la noticia, pero nos han asegurado que ha quedado totalmente descartada», resume, visiblemente aliviado, Cristian Duman, delegado de Comisiones Obreras (CCOO) en el Comité de Empresa de Glovo, y uno de los cinco participantes, por parte del colectivo de repartidores, en el encuentro con Moriyón y Barcia. Y sí, es cierto que dicho colectivo lo integran muchos más riders que los que portan a sus espaldas la mochila isotérmica amarilla con letras verdes; sin embargo, con casi 160 repartidores solo en Gijón, y en torno a un 60% de ellos dependiente del patinete para cumplir con su trabajo, Glovo es la compañía del sector con más presencia en la ciudad, y la única con una estructura representativa sólida entre sus empleados. De ahí que fuesen sus delegados quienes, el pasado viernes, solicitasen expresamente una reunión con Barcia, para tratar de aclarar el por qué del veto a tales vehículos, y para definir mecanismos de adaptación. Al fin y al cabo, relata Duman, «trabajamos con unas aplicaciones y dispositivos digitales que no se adatan con facilidad a cambios tan extremas; eso nos habría afectado mucho, con retrasos, pérdida de pedidos…».
Por fortuna para ellos, y para los miles de ciudadanos que de valen del patinete para sus desplazamientos cotidianos, ese foco de inquietud se ha evaporado. La propia regidora se encargó de dejarlo meridianamente claro, después de «disculparse con nosotros por no haber realizado una consulta previa, y por las molestias causadas; también el concejal pidió disculpas». A partir de ahí, fue Barcia quien se encargó de tratar de justificar el por qué de su amago de prohibición, rescatando los argumentos esgrimidos durante la semana pasada. «Nos dijo que todo se debía a algunos incidentes precios que se han registrado en algunas calles en las que la calzada y la acera se confunden, y los usuarios de patinetes no siempre van por donde deben», ahonda Duman. Es ahí donde entra en juego la mirada hacia el futuro y, por extensión, el compromiso de las partes para tratar de evitar que esas conductas se repitan. Así, al tiempo que el actor municipal «habló de, quizá, ejercer una mayor vigilancia de la Policía Local, y poner sanciones individuales en casos de infracción», desde CCOO se ha llamado a que, para evitar tal extremo, los repartidores «respeten la normativa», cumpliendo con la señalización, atendiendo a los peatones y, muy importante, portando todos los dispositivos de protección e identificación.