Ambos actores alcanzan un principio de acuerdo para explotar las instalaciones que el Ejecutivo regional pretende comprar a Duro Felguera por unos 10,7 millones de euros; de mantenerse esa renta, bastarían dos años para amortizar la inversión

La dudosa durante meses, y deseada por muchos, llegada del Grupo Indra a la localidad langreana de Barros parece estar a solo un paso de convertirse en una realidad sólida, tangible y, sobre todo, productiva. Según notificaban este miércoles fuentes del Ejecutivo regional, Principado y multinacional han alcanzado un principio de acuerdo para que la segunda explote durante veinticinco años, en régimen de alquiler, el taller que aún hoy es propiedad de Duro Felguera. El mismo que el Gobierno autonómico aspira a adquirir por alrededor de 10,7 millones de euros, y en el que Indra pretende poner en marcha una nueva línea de fabricación de vehículos blindados militares. A cambio, la empresa deberá pagar una renta que, según las estimaciones iniciales, rondaría los siete millones el primer año. Así las cosas, la aritmética es fácil de hacer: de mantenerse esa anualidad en ejercicios siguientes, y siempre que el precio a pagar por las instalaciones no varíe, bastarían dos años de alquiler para que el Principado amortizase su inversión en el taller.
A la espera de que los responsables de Indra y los de la Sociedad Regional de Promoción (SRP) formalicen la propuesta, el contenido de la misma también prevé recurrir a una firma tasadora independiente para que defina con precisión el alquiler de los siguientes veinticuatro ejercicios, labor que realizará, siempre a tenor de lo expresado desde el Principado, atendiendo a criterios estrictamente objetivos y de mercado. Por otra parte, el fijar una duración mínima del contrato de arrendamiento de un cuarto de siglo no ha sido algo gratuito. La intención última de dicha ventana temporal es garantizar estabilidad para el desarrollo de la actividad industrial, y aportar la seguridad necesaria para acometer las inversiones previstas. Dicho de otro modo, para la parte autonómica es el mecanismo más adecuado para evitar una posible marcha prematura de la multinacional, dando margen para que se construya desde cero un ecosistema que contribuya a convertir el de la defensa en un sector productivo pujante dentro del territorio autonómico.
Sobre todo ello reflexionaron ayer el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, y el presidente de la SRP, y director ejecutivo de la Agencia Sekuens, David González, durante su comparecencia conjunta en la Junta General del Principado. Consciente de que este preacuerdo equivale a «un paso muy importante para hacer realidad una inversión estratégica para Langreo y para toda Asturias», el primero de ambos intervinientes está convencido de que el paso previo clave -el cierre del acuerdo de compra con Duro Felguera- se cerrará en cuestión de semanas, casi a la par que el previsto con la multinacional. Sánchez, además, es optimista en cuanto al impacto que esa apuesta por el sector de la defensa tendrá para el Principado. Al fin y al cabo, si se suma Indra a una lista que también incluye nombres como Santa Bárbara, Rheinmetall o Escribano Mechanical Engineering, así como múltiples firmas ‘satélite’ de menor tamaño, la expectativa es que el valor añadido bruto (VAB) del conjunto alcance entre 500 y 600 millones de euros. Además, se confía en que esa red industrial genere de 400 a 450 puestos de trabajo, directos e inducidos.