La 69ª edición de la FIDMA arranca con las primeras marabuntas humanas, con una curiosidad desbordante y con ganas de disfrutar de todo cuanto ofrecen los más de 2.200 expositores; la apertura de puertas se ha realizado a las once en punto

«¡Vayan entrando en orden, por favor!». No es, quizá, la más cinematográfica de las frases que se han proferido para marcar el inicio de una determinada actividad… Pero han bastado esas seis sencillas palabras, proferidas en tono amable por el personal de seguridad desplegado en el Recinto Ferial ‘Luis Adaro’, para que la 69ª Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA) pasase de ser una mera expectativa, a convertirse en toda una realidad. Con los relojes marcando las once en punto -segundo arriba, segundo abajo-, esos mismos profesionales retiraban los candados de las puertas acristaladas del vestíbulo, abrían sus hojas de par en par, y daban acceso al complejo a la primera de las muchas mareas humanas que, hasta la clausura de la cita, el próximo 16 de agosto, se sucederán diariamente. Toda una promesa de éxito para un acontecimiento que, como ya destacasen sus impulsores durante su presentación, el pasado lunes, aspira a superar los «históricos» resultados cosechados el año anterior, cuando se acariciaron los 750.000 visitantes.
Hablar de la FIDMA obliga a hacerlo de tradiciones, como las muchas que en sus puestos se congregan. Y una de las más señeras es la capacidad para madrugar de los fieles a este evento. Ya desde las diez de la mañana, una hora antes de que se autorizase el paso, los más tempraneros permanecían a la espera frente a las taquillas, sentados en los bancos que jalonan la explanada ante el ‘Luis Adaro’, o recorriendo de un lado a otro la sección del paseo Doctor Fleming que discurre frente al recinto. Minuto a minuto, esos pioneros de la paciencia se fueron convirtiendo en legión, hasta que, a las once, la marabunta constituía por sí sola un pequeño microcosmos de la sociedad asturiana del momento. Parejas con niños pequeños en brazos, familias numerosas, grupos de pensionistas y de adultos en edad laboral, amigos jóvenes reunidos para la ocasión, algún que otro turista curioso… Prácticamente ninguno de los perfiles habituales de la Feria ha estado ausente en estos primeros instantes de la 69ª edición. Y todos ellos, como el oleaje embravecido penetrando en una cala recogida, se desperdigaron con el complejo, iniciando sus particulares recorridos en función de sus intereses y gustos, decididos a gozar de la jornada.
Ni que decir tiene que, con más de 2.200 expositores instalados en sus distintos pabellones, la FIDMA de este 2026 tiene muchísimo, y muy variado, que ofrecer a su ecléctico público. Maquinaria de obra y agrícola, automóviles y motocicletas, menaje para el hogar, servicios de reforma o distribución de productos gastronómicos son opciones que coexisten con los stands ocupados por las diferentes Administraciones y empresas públicas, y por las distintas corporaciones privadas que estos días conviven en el ‘Luis Adaro’. De entre estas últimas destaca Caja Rural de Asturias, que estrena pabellón propio, y que ha querido abrirlo a los visitantes ofreciendo una reinterpretación del icónico ‘jardín inglés’, pero en clave asturiana, así como un viaje a los hitos históricos y culturales de la región. Junto a dicha entidad, veteranas de la Feria como Unicaja o Sabadell Herrero, TotalEnergies o EDP, Alimerka o la Fundación Masaveu repiten, planteando distintas apuestas culturales e interactivas en sus respectivos espacios. Finalmente, en el apartado público, no sería justo pasar por alto al Gobierno del Principado, con stand propio; a Ayuntamientos como los de Gijón, Oviedo, Villaviciosa o Langreo, y a compañías como COGERSA o HUNOSA.
Todo ello, y mucho más, es lo que la avanzadilla de este sábado, y los cientos de miles de visitantes que vendrán detrás, podrán encontrar en esta FIDMA que solo acaba de empezar.





