El colectivo acudirá al acto de este jueves con carteles con frases del ilustrado sobre la fiesta y se sumará a la ofrenda floral

El 6 de agosto es una fecha señalada en la ciudad porque es el día en el que Gaspar Melchor de Jovellanos regresó en 1811 tras diez años de destierro en Mallorca. Tal es así que la céntrica plaza donde se levanta su monumento lleva este nombre, lugar donde familiares, autoridades y colectivos de la sociedad civil se reúnen todos los años este día para rendirle homenaje. Mañana, a las 11 horas, es la convocatoria realizada por el Ayuntamiento y volverá a llenarse el lugar de flores en reconocimiento al ilustrado tras la lectura de un texto suyo.
Asturies Antitaurina anunció esta mañana que en esta ocasión estará presente en la plaza del 6 de agosto con la intención de poner en valor la posición crítica de Jovellanos con los toros. Para ello, además de llevar flores, sus representantes mostrarán carteles con frases del gijonés con respecto a la fiesta. «Figuras públicas de la ciudad, como la alcaldesa Carmen Moriyón, le homenajean leyendo alguno de sus textos, pero nunca aluden a su vertiente antitaurina. Desde Asturies Antitaurina queremos reivindicar esa faceta, quizás más desconocida para el público, sumándonos al homenaje», explica su presidenta, Medea López.
«La Ilustración española fue un periodo renovador y de progreso moral en España. La mayor parte de los ilustrados españoles se opusieron frontalmente a las corridas de toros. Y es que cada vez que a lo largo de la historia se ha producido en España el más mínimo intento modernizador, renovador o regenerador, la tauromaquia ha sido señalada como un obstáculo para el progreso cultural, social y educativo del país», considera este colectivo, que cita que «Jovellanos advierte en las corridas de toros un espectáculo brutal muy similar al que tenía lugar en el circo romano. Para el autor la esencia de uno y otro entretenimiento es la misma: el espectador acude a contemplar la sangre derramada. En su sátira titulada ‘Contra las corridas de toros’ retrata al animal bramando ensangrentado, subrayando el sufrimiento del que es objeto en una corrida, un animal que está pereciendo entre tormentos». «Como hombre sensible, cabal, culto y formado, rechazaba las corridas de toros. Es triste que, más de dos siglos después, se sigan torturando hasta la muerte animales en las plazas por mera diversión», denuncia.