A comienzos de julio la entidad pública se comprometió a suscribir los contratos sociales y asequibles con las once familias bajo amenaza de desahucio a finales de mes, pero demoras en la tramitación y el parón de agosto están dilatando el proceso
Los habitantes del ‘bloque en lucha’ no desconfían de la Sociedad, pero ven con preocupación la llegada, dentro de veinte días, de la fecha de lanzamiento; aseguran que el Principado también está presionando para que no haya sustos de última hora

No es que la alegría y la esperanza hayan desaparecido del ánimo de los vecinos de Río Piloña. Sería injusto, aparte de falso, afirmar tajantemente tal cosa. Pero sí es cierto que, con el correr de los días, la confianza reinante allí ha comenzado a verse ligeramente ensombrecida por una todavía tenue sombra de inquietud. Y todo porque la firma de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) en los contratos asequibles y sociales recibidos por las once familias en riesgo de desahucio no acaba de llegar… Y el 5 de octubre, fecha prevista para el lanzamiento, se aproxima. Una circunstancia que ya lleva a algunos de los habitantes del ‘bloque en lucha’ de dicha calle de Contrueces a tragar saliva de cuando en vez, pero que todos esperan que se resuelva antes de ese ‘día D’, tal como la propia SAREB se comprometió a hacer en la reunión sostenida en Madrid con representantes vecinales y de la Consejería de Vivienda del Principado a comienzos de julio. Es, hablando en plata, una carrera contra el tiempo.
Los propios afectados -los mismos que confían en convertirse en inminentes beneficiarios- reconocen que el foco del retraso radica en un error de tipo burocrático, primero, y en el deber moral de mantener la solidaridad que ha caracterizado su cruzada, después. Con siete contratos asequibles, y otros cuatro sociales, acordados por las partes, diez de esas once unidades familiares recibieron sus respectivos documentos en tiempo y forma… Pero «hubo un vecino al que no le llegó ninguna propuesta». Así lo recuerda Pepo González, representante de los habitantes del bloque… Como también rememora que el afán de no dejar colgado a ese desgraciado compañero «quedó claro desde el minuto uno; era o todos, o ninguno». Afortunadamente, la buena voluntad mostrada por la SAREB en la reunión de julio se mantuvo, y a la postre el hombre en cuestión obtuvo uno de los contratos; sin embargo, ese imprevisto añadió un tiempo extra al proceso, agravado por el ‘parón’ administrativo impuesto en agosto. El nuevo horizonte temporal para la firma dado por la Sociedad fue «principios de septiembre»; no obstante, a día 15 esa rúbrica todavía no figura en los documentos.
«Esto no es un ataque contra la SAREB; después de la reunión dijimos que salimos pletóricos, y lo mantenemos», acota González. Se trata, únicamente, de «dar un toque» a la entidad nacional -cuyo parque inmobiliario está siendo absorbido por Casa 47, heredera de la antigua Sociedad Estatal de Promoción y Equipamiento de Suelo (SEPES)-, de recordarle que tiene una deuda pendiente con esas familias que siguen esperando el desbloqueo de su situación. Al fin y al cabo, ahonda el representante vecinal, «no queremos ponernos en lo peor, pero hemos pasado por mucho, y el 5 de octubre se acerca». Por suerte, los habitantes del ‘bloque en lucha’ no están solos; según confirma el propio González, «la Consejería de Vivienda está apretando mucho a la SAREB para que no se olvide, y firme los contratos». Una vez se materialice ese gesto, tan simbólico como práctico, once unidades familiares, el equivalente a decenas de seres humanos, podrán respirar tranquilas, sabedoras de que, al fin, tienen asegurado un hogar en el que vivir en paz.