Pedro Roldán secunda el argumento del OXM de que el cambio «perjudica a una ruta históricamente ya muy penalizada», y vaticina efectos nocivos en los tiempos de viaje, en la vida útil de los autobuses y en la satisfacción de los viajeros

El nuevo trazado de la Línea 18, inaugurado el lunes de la semana pasada como fórmula para ‘encajar’ el futuro aparcamiento de la avenida de Portugal en el recorrido que conecta Nuevo Gijón con Cabueñes, ha sumado un nuevo detractor. Claro que, esta vez, no se trata de una organización ajena al Ayuntamiento, como pueda ser el Observatorio Xixonés de Movilidad (OXM), ni tampoco una serie de usuarios descontentos con el aumento de los tiempos de viaje… En esta ocasión, las críticas vienen de dentro; concretamente, de la representación de Comisiones Obreras (CCOO) en la propia Empresa Municipal de Transporte Urbano (EMTUSA). En declaraciones hechas a este diario su portavoz, Pedro Roldán, ha alzado la voz para censurar tanto la forma en que la decisión fue tomada en los despachos del Ayuntamiento, como los motivos de la misma y sus más que previsibles efectos. Los mismos, esos últimos, que, teme, jugarán en detrimento de la calidad y el atractivo del servicio entre la ciudadanía de Gijón.
«No había ninguna necesidad de hacer esa gestión, ciertamente; no resuelve nada, y sí lo complica todo», apunta, tajante, Roldán, en referencia a una variación de la ruta de la 18 que, en los trayectos hacia Cabueñes, obliga a entrar en la avenida de Portugal desde Puerto de San Isidro, enfilar hacia la rotonda, hacerla por completo y desandar el recorrido en sentido contrario, deteniéndose en la marquesina bautizada ‘P.780 – Parking’. Por lo que respecta a los viajes en dirección a Nuevo Gijón, ahora los autobuses entran en la citada avenida desde la carretera Vizcaína, se detienen en la parada ‘P.781 – Portugal’, prosiguen hacia la rotonda y, tras cubrir el giro, vuelven sobre sus pasos, hasta Puerto de San Isidro. Todo ello, con el único fin de facilitar el uso de EMTUSA a los usuarios que, se supone, tendrá el futuro aparcamiento, aún sin acabar. «Dejando a un lado ese detalle, y que dudo que vaya a tener tantos usuarios como para justificar las nuevas marquesinas, salvo los vecinos del barrio, se podrían haber buscado soluciones mucho mejores sin obligarnos a dar vueltas sin sentido, pero no se ha hecho, o no se ha querido hacer«, reflexiona Roldán.
«La política es importante para diseñar la estrategia, pero parte técnica debe incluir una valoración y un desarrollo por parte de profesionales, que para eso están, y no se ha hecho»
Pedro Roldán, delegado de CCOO en EMTUSA
Las alternativas que rondan su mente son, por encima de todo, simples. Incluiría, por ejemplo, «poner la parada de Puerto de San Isidro unos metros más abajo», para acercarla al estacionamiento todavía inconcluso, o «situar una pequeña circunvalación por Puerto del Palo, y poner una marquesina ahí, que estaría próxima al parking, pero no alteraría tanto el trazado». A la vista está que nada de eso se ha aplicado, lo que parece dar validez a otro de los focos de validez de CCOO: que la Concejalía de Tráfico, Movilidad y Transporte Urbano «no ha contado con EMTUSA, o no ha tenido en cuenta sus sugerencias». Y los efectos ya empiezan a percibirse… De entrada, «los tiempos de viaje aumentan, cosa que ningún usuario quiere; la gente aspira a llegar a destino de la manera más recta y rápida posible». Eso, teme Roldán, «podría desanimar a la gente a la hora de plantearse usar el transporte público, en vez de el vehículo privado». Por si fuese poco, con las nuevas marquesinas «se crea una parada que separa en dos sentidos la circulación, generando confusión entre los usuarios; precisamente algo que EMTUSA trata de evitar a toda costa». Finalmente, no conviene ignorar los efectos sobre el material rodante; a fin de cuentas, «que ocho autobuses estén constantemente dando vueltas suma horas y kilómetros, desgasta los vehículos y acelera los mantenimientos».
Así las cosas, sin pies ni cabeza prácticos en torno a esta reciente medida, en CCOO de EMTUSA están convencidos de que la intención de fondo no es, ni mucho menos, beneficiar al viajero promedio, sino obtener réditos de otra clase. «Ese cambio no se hace bajo criterios técnicos, sino bajo criterios políticos», sentencia Roldán. Lo hace sin despreciar ese último punto, ni mucho menos; al fin y al cabo, «el papel político es importante, porque en su mano está diseñar los elementos estratégicos». El problema es que «la parte técnica, como su propio nombre indica, debe incluir una valoración y un desarrollo por parte de los técnicos de la empresa, que para eso están, cosa que no se ha hecho. Y una línea como la 18, históricamente muy penalizada, porque da muchísimas vueltas, va a pagar el pato, y no va a ser agradable».