El hombre ya fue condenado por realizar hechos similares en Oviedo hace cuatro años

Un descuido en la calle acabó destapando unos hechos que ahora se dirimen en los tribunales. Un hombre se enfrenta a una petición de diez años y medio de prisión por grabar a varias mujeres mientras se duchaban en un centro social de Gijón, en un caso que vuelve a poner el foco en la protección de la intimidad en espacios especialmente sensibles. La vista oral está prevista para este martes en el Tribunal de Instancia de la ciudad, después de que la Fiscalía haya formulado acusación por tres delitos de descubrimiento y revelación de secretos, con la agravante de reincidencia.
Según el relato del Ministerio Público, los hechos se produjeron entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre de 2024 en los aseos femeninos de un centro destinado a la atención de personas vulnerables o en riesgo de exclusión. El acusado habría accedido a la zona y colocado en el suelo una mochila con un teléfono móvil oculto en su interior, camuflado con una malla tipo calcetín y cinta aislante. Con el dispositivo preparado para pasar desapercibido, activaba la cámara con el objetivo de grabar a las mujeres que utilizaban las duchas. De este modo, logró captar imágenes de tres víctimas en días consecutivos, repitiendo el mismo procedimiento en cada ocasión.
El caso dio un giro inesperado días después, el 12 de noviembre, cuando el acusado perdió el teléfono en la vía pública. El hallazgo del dispositivo por parte de la Policía permitió acceder a su contenido, identificar al responsable y proceder a su detención. La Fiscalía recuerda además que el acusado ya había sido condenado en 2022 por hechos similares en Oviedo, lo que fundamenta la aplicación de la agravante de reincidencia en este procedimiento. Por cada uno de los delitos, el Ministerio Público solicita tres años y seis meses de prisión, además de una multa económica y la inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. En concepto de responsabilidad civil, se reclama una indemnización de 2.000 euros para dos de las víctimas, mientras que la tercera ha renunciado a cualquier compensación.