Nuria Bravo asegura que la Policía Local «lleva meses trabajando», y que ese esfuerzo «ya está dando frutos», como la reciente clausura de cuatro locales en el entorno de Río Muni; la Asociación ‘Severo Ochoa’ reclama más uniformados en las calles

El constante clamor de los vecinos de Pumarín en general, y del entorno de la calle Río Muni en particular, por el progresivo aumento de la delincuencia parece haber tenido un nuevo impacto en la escena política gijonesa. Minutos después de que ayer miércoles, durante el Pleno ordinario de octubre, la concejala del PSOE Marina Pineda rogase al Gobierno una mayor presencia de la Policía Local en dicha zona -petición que da voz a la formulada por los habitantes del lugar-, la titular de Seguridad Ciudadana, la ‘forista’ Nuria Bravo, recogía el guante y se comprometía a «seguir reforzando» el papel del cuerpo en tan polémico escenario. Eso sí, la elección de la expresión «seguir» no fue gratuita; Bravo no dejó pasar la oportunidad de recordar que hace meses que los esfuerzos en el barrio se están multiplicando, y lo que «ya está dando frutos». Pese a ello, desde la Asociación Vecinal ‘Severo Ochoa’ insisten en lo ya expresado la semana pasada: desean más agentes de uniforme patrullando las calles, para que ejerzan un rol disuasorio.
«Desde la denuncia que recibimos en agosto, se han adoptado medidas concretas, y se ha reforzado la presencia», aseveró Bravo, radicalmente contraria a las afirmaciones que hablan de un supuesto abandono de la problemática de Pumarín. «No se ha dejado de atender», insistió, reaccionando así a las acusaciones de Pineda, quien le afeó que, en Plenos anteriores, «delegase la competencia en la Policía Nacional». De hecho, la concejala socialista puso sobre el tapete la reciente intervención del cuerpo de seguridad municipal en la clausura de una conocida floristería en el cruce de Río Muni con la avenida Gaspar García Laviana, y en el posterior cierre de tres -originalmente, dos- locales conectados con el citado negocio. Un operativo que demostraría, al parecer de Pineda, que «el Ayuntamiento tiene mucho que decir en esa materia». Por su parte, Bravo también invitó a los representantes vecinales a «seguir utilizando los canales de comunicación con la Local, que llevan años funcionando», y expresó su voluntad de reunirse con ellos.
El máximo de tales portavoces, Roberto Devesa, a la sazón presidente de la Asociación Vecinal ‘Severo Ochoa’ de Pumarín, tuvo también su parcela de protagonismo ayer, en el turno de ruegos emitidos por la ciudadanía al Pleno. Sus palabras fueron una referencia a las declaraciones hechas a finales de la semana pasada por delegados sindicales independientes de la Policía Local, quienes apuntaron a las dificultades de acometer su labor sin un marco legal que lo permita, y recordaron que la ‘policía de barrio’, solicitada por Devesa, ya existe, en la forma de la denominada ‘policía comunitaria’. A ese respecto, el presidente vecinal comenzó negando que «alguna vez haya dicho que la Policía Local no haga nada», pese a que no se le conocen afirmaciones en ese sentido. A continuación, pasando a la cuestión de la ‘policía comunitaria’, reprochó que «si esos agentes están, será de paisano, porque no se les ve», e instó a potenciar la presencia de uniformados. «Tras la clausura, hubo coches patrulla allí, y vimos a gente que solía ir a comprar droga darse la vuelta, como en una película de Woody Allen; es lo que necesitamos: disuasión, porque hablamos de puntos y momentos muy concretos».