El proyecto, financiado a tres bandas por ADIF, el Principado y el Ayuntamiento de Gijón, constituye la primera fase de lo que podría llegar a fraguar en la futura estación intermodal de la ciudad; entre todos los agentes, rebasa los 54 millones de euros

Primero fue el Ayuntamiento de Gijón, hace ya veinte días. Después, el Ejecutivo central, la pasada semana. Y este lunes, al fin, el Principado, tercer y último actor implicado en la demolición del viaducto de Carlos Marx, ha dado el paso que le tocaba para desbloquear una obra que será, se espera, la primera fase del proyecto que culminará en la construcción de la futura estación intermodal. El Consejo de Gobierno autonómico ha dado luz verde a la firma del convenio con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) y el Consistorio para licitar las obras de dicha primera fase, y para la cual aportará 10,1 millones de euros. Esa cifra es similar a la que aportará el Ejecutivo gijonés, y ambos montantes se sumarán a los cerca de 34 millones que saldrán de las arcas estatales, hasta alcanzar un total de 54,3 millones de euros.
La rúbrica plasmada hoy es capital para que esa fase inicial del proyecto se haga realidad, un paso «imprescindible para la construcción de la futura estación intermodal y la conexión con el Metrotrén», a juicio del Principado. No en vano, esos más de 54 millones harán posible no solo demoler el viaducto de Carlos Marx, sino también urbanizar la zona, reemplazándolo por un vial en superficie dotado de una nueva glorieta, que se situará en la confluencia de las calles Sanz Crespo y Carlos Marx. Paralelamente, se reemplazarán dos de los colectores de saneamiento de gran diámetro presentes en la zona; concretamente, aquellos que se ubican en las inmediaciones de la estación ferroviaria actual. Ambos serán sustituidos por uno único, de gran sección. Del mismo modo, el pliego contempla la ejecución de las rampas de acceso al futuro aparcamiento de la intermodal, y la adecuación de la losa del tanque de tormentas de la avenida José Manuel Palacio, para permitir el paso de vehículos. El paso final será colocar el mobiliario urbano.