Ni la Concejalía que preside el forista Pelayo Barcia, ni la empresa municipal de autobuses fueron consultadas para evaluar la viabilidad e impacto del proyecto, que también se ha granjeado la oposición de la izquierda, de Vox, del PP y de la FAV

Como al circo del refrán, a Foro y a su proyecto de soterramiento del Muro de San Lorenzo parecen estar creciéndoles los enanos; incluso, en lugares en los que cabría pensar que no habría problemas. Porque que la oposición política se oponga en redondo es entendible; que el PP, su principal socio en el Ayuntamiento, se decante por su propia idea, también tiene su coherencia; que la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) se confiese escéptica, más de lo mismo. Pero es que, tal como ha podido averiguar este periódico, el malestar ya se hace patente en dos entidades hoy por hoy íntimamente ligadas al partido de Carmen Moriyón: la Concejalía de Tráfico, Movilidad y Transporte Público, que preside el forista Pelayo Barcia, y la Empresa Municipal de Transporte Urbano (EMTUSA). Y en ambos casos la disconformidad parece beber de un mismo manantial: el no haber sido consultadas a la hora de evaluar la viabilidad y el impacto de un proyecto que, si llega a materializarse, cambiará por completo la fisonomía de la fachada marítima de la ciudad.
El caso de EMTUSA es, quizá, el más sangrante. Después de la reciente publicación, por parte del diario El Comercio, de una valoración municipal sobre el hipotético impacto positivo del soterramiento para la labor de dicha compañía, fuentes internas próximas a la dirección han confirmado a miGijón que en ningún caso Foro ha reclamado a sus técnicos ni un estudio en profundidad de los efectos de la intervención, ni tan siquiera una opinión a trazo grueso sobre ellos. Y eso que, advierten las mencionadas fuentes, EMTUSA «cuenta con personal cualificado y experimentado para ello, que es al que se debería consultar esas cuestiones». Sobre todo, a tenor de que varias voces en el seno de la empresa temen que el soterramiento, más que beneficiar, pueda perjudicar el desempeño cotidiano del servicio. «Se está hablando de más de 1.400 plazas de aparcamiento, cosa que penalizará al transporte público; primero, porque animará a la gente a volver a decantarse por el vehículo privado, y segundo, porque multiplicará los coches que circularán por la zona, por lo que la densidad del tráfico se disparará», advierten las fuentes consultadas, que lamentan haber sido «dejadas al margen».
Los argumentos que manan de la Concejalía de Tráfico, de nuevo vertido por personas cercanas al área, son muy similares. Si bien el proyecto en sí no ha sido puesto en tela de juicio, el equipo sí se ha confesado sorprendido de haberse enterado de la mayoría de las novedades «por la prensa». A la vista de tales testimonios, todo apunta a que Foro no solo no ha contado con sus técnicos para elaborar los informes pertinentes; ni siquiera se ha dignado a avisar de las inminentes noticias que estaban a punto de publicarse. Un ‘olvido’, si se le puede denominar así, al que el propio Barcia hizo mención de pasadas en sus redes sociales el 29 de abril, precisamente el día en que el Gobierno local reveló que soterrar el Muro era técnica y económicamente posible. El edil de Tráfico celebró la nueva, sí, pero dejando constancia de que se había enterado de ella por los medios de comunicación, y no fruto de notificaciones internas entre concejalías. Finalmente, en las últimas jornadas ha aprovechado esa misma plataforma para compartir con sus seguidores posibles mejoras, tales como una prolongación del futuro túnel «hasta el fondo norte de El Molinón para conectarlo con la rotonda de La Guía y la salida de Gijón por Viesques», reemplazable por una conexión análoga en superficie, o el mantenimiento de una salida a la altura de Menéndez Pelayo.
Es típico de estas Consultoras «ir por libre» en todos estos análisis. Se debería haber tenido en cuenta en el Pliego y, a veces, ni por esas