Asturies Antitaurina se concentra ante el monumento para exigir el fin de las corridas de toros; su reivindicación pone el foco a la derecha, pero también a «las organizaciones cómplices» y al PSOE, al que pide «ser valiente» y condenar la fiesta nacional

¿Cómo puede ser que algunas de las personas más cariñosas y comprometidas con el bienestar de los perros, de los gatos o de otros animales domésticos no tengan, sin embargo, reparo alguno en presenciar, jalear y defender a ultranza una corrida de toros, con todo lo que de sufrimiento animal entraña? Esa pregunta, cargada de ironía, es la que llevan años haciéndose los integrantes del colectivo Asturies Antitaurina. Una docena de ellos, arropada por una treintena de simpatizantes, se concentró frente a las emblemáticas ‘letronas’ de Gijón este jueves, con motivo del Día Mundial Antitaurino, para reclamar por enésima vez la desaparición total de todos los eventos ligados con el maltrato del toro, y para condenar no solo la postura de quienes todavía los apoyan, sino de aquellas organizaciones, políticas o no, que, con su pasividad y su indiferencia, propician que persistan. Fue el capítulo asturiano de una protesta que se repitió en Madrid, Zaragoza, Pontevedra, Navarra y Mallorca, con grados diferentes de afluencia, pero con un mensaje común: la fiesta nacional debe terminar. Ya.
«Lo único que pedimos es justicia, empatía y respeto hacia los animales», clamó Medea López, presidenta de Asturies Antitaurina, quien, megáfono en mano, se encargó de leer el manifiesto en el que se sintetizaban las peticiones de su organización. Un listado que, si atendemos a lo práctico, es escueto e imaginable: empezar por prohibir el acceso de menores a los espectáculos taurinos -cuestión ya en trámite en la Junta General del Principado- y, en un paso posterior, abolir la totalidad de tales eventos. Quizá parezca una entelequia, pero para Asturies Antitaurina los datos apoyan a las claras la validez de esas exigencias. Según recordó López, «la encuesta ‘Hábitos y Prácticas Culturales’ del Ministerio de Cultura revela que, el año pasado, solo un 5,9% de la población española asistió a una corrida, y el 5,3%, a un festejo taurino». Por el contrario, otro estudio, esta vez elaborado por la Fundación BBVA, indica que «el 77% rechazamos esta cruel tradición». En otras palabras, la llamada fiesta nacional, hoy por hoy, carece de arraigo y de rentabilidad económica suficientes como para justificar su permanencia. Cosa que, matizó López, no impedirá que «alrededor de treinta animales, sin contar los caballos, vayan a ser torturados hasta la muerte» durante la Feria de Begoña del próximo agosto.
Esa perspectiva es la que llevó a Asturies Antitaurina a poner ayer el foco en los que, a su juicio, son responsables de tal sangría. Para empezar, los tres partidos que siguen defendiendo a capa y espada -nunca mejor dicho- la celebración de citas taurinas: «PP, Vox y Foro, a cuya cabeza está la alcaldesa, Carmen Moriyón, fiel defensora de esta tradición». Pero no son los únicos; en torno a ellos orbita toda una constelación de «organizaciones que son sus cómplices», y que abarcan colectivos tan dispares como las empresas de transporte que establecen horarios especiales para acudir a la Feria, las bandas musicales que la amenizan, los grandes medios de comunicación que le dedican «noticias a doble página», o las entidades bancarias que ejercen de patrocinadoras. Y hay, a mayores, un último nombre al que López y los suyos dedicaron agrias críticas: el PSOE de Gijón, al que reclamaron que «sea valiente y condene públicamente la tauromaquia; que apoye la manifestación que convocaremos el primer día de la Feria de Begoña, y que se ponga del lado bueno de la historia».