Los Jardines de Lázaro Cárdenas volvieron a poblarse de tiendas de campaña 31 años después de la histórica reivindicación de los vecinos del barrio para solucionar un problema que se mantiene o incluso está «peor, porque quizás el vial está más deteriorado al no habérsele hecho el mantenimiento correcto»

En septiembre de 1995 llevaba un mes atronando el remix de ‘La Macarena’ que catapultó a Los del Río a una popularidad mundial, las películas se alquilaban en el videoclub en formato VHS o Beta, no había móviles inteligentes, el Internet daba sus primeros pasos en las viviendas a través de módems conectados a la línea telefónica y los vecinos de La Calzada organizaban una acampada para reclamar la salida del tráfico pesado del barrio en su camino hacia El Musel. «Era un mundo muy diferente, que ha cambiado mucho en 31 años, irreconocible, pero el tema de los camiones sigue exactamente igual. Seguimos en el mismo punto, o incluso peor, porque quizás el vial está más deteriorado al no habérsele hecho el mantenimiento correcto», lamenta Carlos Arias, presidente de la Asociación Vecinal La Calzada Alfonso Camín, que este fin de semana repitió la acciónde 1995 en los Jardines de Lázaro Cárdenas. «Lo que está también igual es el ánimo de la gente. No decae», celebra a continuación.
Cerca de una veintena de tiendas de campaña se instalaron en el lugar desde el viernes, cuando comenzó el montaje en torno a las 17 horas, con una amplia agenda de actividades para recordar la movilización de 1995 y tratar la situación que siguen viviendo los vecinos de La Calzada. «Estamos agotados, pero contentos porque creemos que se ha visibilizado el problema», expresa el dirigente vecinal, que destaca la Mesa de la Concordia instalada el sábado en la que personas que vivieron aquella acampada y jóvenes nacidos después de aquella fecha pudieron intercambiar recuerdos y opiniones, o los tres cortes de tráfico, uno por día, celebrados en Cuatro Caminos. El de ayer fue de carácter musical, con la participación de la Charanga Ventolín, para cambiar por unos minutos el ruido de los camiones por notas, y el del sábado consistió en la organización de un gran círculo en símbolo de comunidad.

En el del viernes, mientras, Luis Miguel Piñera, cronista oficial de la villa, leyó un manifiesto. «En aquel año de 1995 se estableció en el Ayuntamiento de Gijón un registro de parejas de hecho, se inauguró la exposición ‘Astures’ y los Rolling Stones tocaron en El Molinón. Todos y todas recordamos todo eso muy lejanamente, como cosas de hace mucho tiempo, como cosas históricas. Pues bien, en ese 1995 los vecinos de La Calzada acampaban en este mismo lugar con los mismos motivos que ahora. Los vecinos de La Calzada tuvieron entonces y tienen ahora toda la razón del mundo», afirmó. Citó después el pasado industrial de la ciudad, en concreto de la zona oeste, que marcó «la manera de ser de los gijoneses y gijonesas. No seríamos tan solidarios y tan amigos de recibir bien a los que no nacieron en Gijón» sin «ese hacer cosas en común, el trabajo en común en fábricas y astilleros» que provocó que «los residentes en la zona se agrupasen tras salir del trabajo en muchas sociedades culturales y vecinales», y recordó que «la primera sociedad vecinal de Gijón de la que tenemos noticias, en el año 1913, se llamaba Junta de Vecinos de la parroquia de Jove».
Dicho colectivo nació con cinco demandas concretas: «saneamiento de la charca del Arbeyal, construcción de un cementerio en Jove, apoyar la Escuela de la Caridad y apoyar también a la sucursal en La Calzada del Ateneo Obrero, crear nuevas escuelas públicas y reparar las fuentes de la parroquia», además de solicitar por escrito a la Compañía de Tranvías de Gijón «que el trayecto de los tranvías se prolongase hasta la antigua fábrica de cerillas, hasta El Cerillero». Ahora, La Calzada pide «lo que sería normal: poder respirar en Gijón aire limpio trece veces por minuto. Poder vivir». Porque «lo que se demanda desde La Calzada es salir de Urgencias y al menos pasar a planta. Para posteriormente sanar definitivamente del corazón y de los pulmones con una solución al paso de camiones por el barrio», siguió Piñera, que finalizó afirmando que «defender la salud para los vecinos, defender el barrio y defender el sentido común es estar en el lado correcto de la historia».

Un juego sobre movilidad para niños, una bicletada infantil, un karaoke con canciones del 95 y una comida vecinal, celebrada ayer, fueron algunas de las diferentes actividades desarrolladas estos tres días. «Creemos que se puede reivindicar también con cuestiones festivas para implicar al mayor número de personas», relata Arias, quien avanza que la próxima acción se celebrará cuando se cumplan 100 días del envío al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, de seguir sin respuesta. Hoy van 88, número que se va actualizando todos los días en el contador manual instalado en Cuatro Caminos. «Mucha gente que estaba en el 95 ya no está con nosotros, murió sin ver una solución, y mucha gente mayor me dice que se irá sin ver esto solucionado», lo que se tratará de evitar con la unión del barrio porque «está en juego nuestra salud, el bienestar de nuestros hijos».





