Un día después de que ADIF encomendase a TRAGSA el mantenimiento del túnel ferroviario en desuso, la Federación gijonesa insiste en que son meros «parches», reclama «lo comprometido con la ciudad», y ve sospechoso que ambos anuncios lleguen a un año de las generales

Ya lo advirtió Carlos Arias, presidente de la Asociación Vecinal ‘Alfonso Camín’ de La Calzada, cuando, hace una semana, se anunció que las mercancías peligrosas hacia y desde El Musel pasarían a transportarse por Aboño: fue una victoria, sí, pero tardía e incompleta, por lo que las reivindicaciones en aras de sacar totalmente los camiones de Príncipe de Asturias no cesarían. Pues bien, esa misma postura la manifestaba este miércoles, a través de sus redes sociales, la Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón (FAV), añadiendo, además, una nueva derivada: la adjudicación ayer a la Empresa de Transformación Agraria (TRAGSA), por parte del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), de un nuevo contrato para mantener los sistemas de bombeo y análisis de la calidad de las aguas en los túneles del Metrotrén de Gijón y del soterramiento de Langreo. Y puede que dicha operación solo vaya a costar 517.406,38 euros -626.061,72 con IVA- pero, como ocurriese con la de Aboño, para la FAV ni es suficiente, ni llega a tiempo.
«Hemos tenido noticias de dos túneles -tres si contamos el de Langreo- en los que el Ministerio del asunto (en referencia al de Transportes) va a malgastar unos dinerillos», comienza la entidad vecinal en su comunicado, afeando que, en el caso de la salida de las mercancías peligrosas de La Calzada, es «algo que ya tenía que estar resuelto hace años», y que, en el del Metrotrén, el túnel «se va a mantener aunque nunca haya funcionado». Sin embargo, más allá de la ironía que sus directivos detectan en ello, en la FAV lamentan que el Gobierno central «sigue sin poner en Gijón los recursos necesarios para solventar estos problemas de las infraestructuras gijonesas y de Asturias», toda vez que gastos como los de mantenimiento del citado túnel «son un parche, velas en un quirófano sin luz eléctrica, una sombrilla en un páramo». Y eso problemas, a juicio de la Federación, se pueden cuantificar; el balance realizado en su seno arroja un saldo a deber de más de 1.280 millones de euros, a tenor de que «Madrid nos debe más 280 millones para solucionar los accesos al Puerto, y casi 1000 millones para la estación intermodal y el tren a Cabueñes». Compromisos suscritos hace «más de veinticinco años», y que, recuerdan en la FAV, han hecho que «pasen por aquí siete ministros y ministras, siempre con las mismas promesas».
No obstante, para la FAV hay todavía una derivada más, aún más perversa dentro de su lógica política: un cierto carácter electoralista que, sospechan, se lleva repitiendo a lo largo de los años. No en vano, aseveran, «es curioso como, cuando la presión social aumenta y las urnas se aproximan, nos acordamos de Santa Bárbara», en referencia a los comicios generales que, en ausencia de un hipotético adelanto electoral, se celebrarán el próximo verano. Y esa es la forma de actuar que en la Federación piden que se destierre, y que se reemplace por soluciones de calado, acordes con los compromisos aceptados, y que, de una vez por todas, satisfagan las necesidades y demandas de los ciudadanos de Gijón. Al fin y al cabo, concluyen, «no nos valen velas para seguir operando».
Para ésto están muy rápidos en levantar la voz, para lo de la finca de Los Maizales seguimos esperando.