POR BORJA PINO Y PABLO R. GUARDADO
El fuego calcinó ambos turismos, uno de los cuales llevaba años estacionado en la calle Puerto de Cerredo y, según testigos, servía de alojamiento improvisado a una persona; «se ve que no urge hacer algo hasta que ocurren estas cosas», afean en la FAV
Quienes gozasen -o sufriesen- con la segunda entrega de la saga cinematográfica ‘Jurassic World’, heredera de la legendaria ‘Jurassic Park’, recordarán el triste final del icónico parque: sus instalaciones, como muchos de los dinosaurios que lo habitaban, acababan devorados por los mares de lava volcánica que devastaban la isla Nublar. Pues también, también el fuego se ha llevado por delante a dos de los protagonista de ‘Jurassic Car’, la campaña iniciada por la Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón (FAV) para denunciar la proliferación de vehículos abandonados en la ciudad. En la tarde de ayer, pasadas las ocho, dos turismos estacionados en el aparcamiento de la calle Puerto de Cerredo, en El Polígono, y de los cuales uno, al menos, pertenecía a esa categoría de máquinas ‘jurásicas’, acababan calcinados por un voraz incendio. El origen y las causas del suceso todavía se están investigando; sin embargo, lo poco que se sabe hasta ahora ha bastado para multiplicar el hartazgo de una ciudadanía que lleva años clamando por soluciones efectivas para retirar esos vehículos olvidados de las calles y plazas de la ciudad.
Por lo que respecta a lo hechos, en el momento de declararse el fuego ambos coches se hallaban en la plaza central de la calle, que hace las veces de estacionamiento en batería, y alejados de los edificios colindantes. La llamada de los presentes a los servicios de emergencias fue rápida, pero no lo suficiente para evitar que las llamas, registradas en uno de ambos vehículos, creciesen en virulencia y se propagasen al turismo colindante. Así, para cuando las dotaciones del Cuerpo de Bomberos municipal llegaron al escenario, la pareja motorizada conformaba una única bola de fuego; testigos presenciales aseguran que se registraron explosiones, aunque ese detalle no ha sido confirmado por el Ayuntamiento. Además, uno de los coches, detenido allí desde hace largo tiempo, servía de alojamiento improvisado a una persona sin hogar; de hecho, los mismos testigos afirman que «estaba lleno de ropa y otras cosas», quizá para acomodarlo como domicilio de circunstancia. La buena suerte quiso que el individuo en cuestión no estuviese dentro en ese momento. Por su parte, y no sin esfuerzo, los bomberos lograron ahogar el incendio con espuma, y dar por zanjada la incidencia.
«Por más que pasamos datos a la Policía Local, no sirve de nada; es un despropósito que nadie retire esos coches, y que tengamos que llegar a extremos como el del incendio para que se actúe debería dar vergüenza al Gobierno»
Manuel Cañete, presidente de la FAV
Ese fuego, el físico, quedó entonces extinguido. Sin embargo, el que arde en el ánimo de los vecinos de El Polígono en particular, y de Gijón en general, sigue vivo… Y cobrando virulencia por momentos. «Esto se veía venir… Llevamos años diciéndolo, y no se ha hecho nada porque no se ha querido hacer nada», denuncia, indignado, Manuel Cañete, presidente de la FAV y, también, de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’ de El Polígono. Por caprichos del destino, este hecho se producía pocos días después de que la Federación reactivase en sus redes sociales la campaña de visibilización de vehículos abandonados. Es más, en ese mismo aparcamiento de Puerto de Cerredo «hay, que sepamos, otros cuatro», incluidas una furgoneta Citroën de color blanco, un vetusto turismo de la marca italiana Fiat, y otro coche «que tiene las lunas estrelladas para acceder a su interior». El propio turismo implicado en el incendio «ya se había quemado hace unos años, sin que nadie lo retirase». Y ese el es el punto central de la indignación ciudadana: que, pese a todo, no se está percibiendo una respuesta adecuada, por parte de las Administraciones, para desalojar esos elementos y darles un destino adecuado.
«El miércoles tuvimos una reunión con la Policía Local, en la que el tema principal fue éste, claro, y no hay narices; todo son problemas y peros», ahonda Cañete. Él, como sus representados, es consciente de que la posible retirada de vehículos abandonados es un asunto delicado, que «habría que hacer con ciertas garantías». No obstante, matiza, las herramientas para obtener el grado adecuado de precisión existen. «Nadie está hablando de llevárselos a lo loco; son coches que llevan cuatro o cinco años sin moverse, que tienen las ITV caducadas, en los que crecen helechos endémicos…», aclara, citando algunas de las pruebas visuales que ayudan a identificarlos. Además, las autoridades municipales no están solas; como compromete el presidente de la FAV, «cuentan con la colaboración de los vecinos, que les remitimos fotos e información, y del Observatorio Xixonés de Movilidad (OXM)». Eso, por no hablar de «las herramientas tecnológicas actuales, que permiten verificar de forma fácil y precisa si un vehículo está abandonado, o no». ¿A qué conclusión llega Cañete, ponderando todo lo anterior? A que la clave de bóveda es la falta de voluntad. «Por más que pasamos datos a la Policía Local, no sirve de nada; es un despropósito, y que tengamos que llegar a extremos como el del incendio para que se actúe debería dar vergüenza al Gobierno».




