Mientras Adrián Barbón, anuncia la concesión de la condecoración al histórico certamen, el partido en la oposición gijonesa carga contra la promoción de la «dictadura comunista» cubana; en cuanto a la asociación cultural femenina, critica la escasez de mujeres en el cartel musical

En sus casi cuatro décadas de historia, pocas han sido las veces -si es que ha habido alguna- en que la Semana Negra ha estado libre de cierto sustrato de polémica entre diversos colectivos, ideologías e intereses opuestos a los suyos. Y esta XXXIX edición no podía ser una excepción. Tres días después de ser inaugurada, ayer domingo volvía al situarse en el centro del debate, y por partida triple, además. Porque si el presidente del Principado, Adrián Barbón, aprovechó la jornada dominical para adelantar que el festival recibirá una de las Medallas de Asturias en 2027, en reconocimiento a su larga trayectoria e innegable influencia, desde las filas de Vox la concejala en Gijón Sara Álvarez Rouco cargaba frontalmente contra la cita, después de haber sido sede de algunos de los actos integrados en el programa del XVIII Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba. Y no solo eso; con un cariz totalmente distinto, la Asociación de Mujeres de la Industria de la Música (MIM) también alzaba la voz para denunciar la escasez de artistas femeninas en el cartel de este año. Cuestiones las tres a las que habría que sumar el malestar vecinal en el barrio de La Calzada por las malas prácticas que cuanto al estacionamiento de vehículos que se están registrando.
Fue precisamente durante el transcurso de las actividades de la Semana Negra, ayer por la tarde, cuando Barbón adelantó la información referente a la condecoración, que se le impondrá en una edición, la venidera, en la que cumplirá la friolera de cuarenta años. «Tocará que una de las medallas sea para la Semana Negra», dejó caer el dirigente socialista, en el curso de una entrevista concedida al periodista Eduardo Paneque, no sin antes defender a capa y espada la esencia del festival, y su condición de «espacio de debate que merece la pena cuidar», frente a aquellos que opinan que «ha agotado su instinto», o que «ya no sirve para lo mismo». Una referencia directa a los comentarios que, poco antes, había emitido la formación Vox. Su líder local, Rouco, lamentó que el certamen «haya dejado de ser un encuentro literario y cultural para convertirse en un escaparate de promoción de la dictadura castrista», lo que, a su juicio, demuestra que «se ha desvirtuado por completo el espíritu con el que nació». Un rechazo, el de Vox, a la condición de la Semana Negra como escenario de las charlas ‘Cuba frente al imperio. Internacionalismo, paz y resistencia ante Estados Unidos’, y ‘La Cuba que viene: memoria, futuro de paz y revolución’, así como de la presentación del libro coral ‘Voces con Fidel’. Para Rouco, todo ella conforma un «blanqueamiento de la dictadora».
No obstante, como ya se ha dicho, no es la única crítica que el festival encajó este pasado domingo. Claro, que la segunda y última procede de un colectivo ideológicamente en las antípodas de lo que defiende Vox. En efecto MIM, por medio de un comunicado publicado en sus redes sociales, centró su tiro en la «presencia residual y desequilibrada» de mujeres en la relación de actividades musicales propuestas este año por la Semana Negra, y afeó que tal circunstancia se dé en una iniciativa que, aun siendo privada, «disfruta de una importante financiación pública». Efectivamente, el listado de conciertos lo integran, exclusivamente, grupos masculinos o, a lo sumo, con una presencia de mujeres reducida a la mínima expresión, dentro de formaciones mayoritariamente masculinas. De ahí que la entidad feminista llamase la atención del Principado y del Ayuntamiento de Gijón sobre el particular, exigiendo una «aplicación coherente» y acorde con «los principios de igualdad» de esa financiación, y recalcando que esa diferencia «no refleja la realidad del sector musical, ni la riqueza y diversidad de su tejido cultural».
Si lo critica Vox, es que las cosas se hacen bien culturalmente ahí..
La semana negra es un evento pseudo cultural destinado a pillar subvención y cuyo principal atractivo desde el ámbito de la cultura es la noria y los kioskos de bocadillos y bollos preñaos…. Un referente en la cultura de nuestro tiempo…