En la primera parroquia solo habrá actividades eclesiásticas por San Bartolomé los días 23 y 24, tras disolverse la Comisión de Festejos; en la segunda habrá misa por San Roque el 23, pero las celebraciones están suspendidas, al menos, hasta 2027

Una cierta sombra de tristeza o, al menos, de nostalgia amenaza con caer este fin de semana sobre Vega y Fontaciera. No porque se haya producido una desgracia personal, afortunadamente, ni por algún suceso dramático que haya puesto en jaque a ambos lugares… Pero sí por una razón compartida que afecta profundamente al ánimo de sus respectivos vecinos. Y es que ni la primera parroquia, ni la segunda aldea -una de las varias que conforman La Pedrera-, tendrán fiestas este fin de semana, como sí indicaban los calendarios preliminares. Nada. Cero. Solo los eventos religiosos de homenaje a sus respectivos patrones -San Bartolomé en el caso de Vega, San Roque en el de Fontaciera-, y la esperanza colectiva de que esta desaparición de las folixas, que hasta no hace demasiado llenaban de alegría a lugareños y visitantes, sea meramente temporal.
Por el momento, la voluntad de que la cancelación sea provisional impera, incluso, entre los cuadros de la Sociedad Cultural y de Festejos ‘San Roque’ de Fontaciera. A mediados de julio sus directivos publicaban en las redes sociales de la entidad un comunicado en el que anunciaban que «no habrá fiestas en agosto», una decisión «difícil» adoptada por razones no especificadas, pero que dejará al barrio de La Pedrera sin su tradicional reparto de fabes. Eso sí, los mismos representantes de la Sociedad confirmaban en su escrito que «no es un adiós, sino solo una pausa», y que está «trabajando ya para que el próximo año las fiestas regresen con más ilusión, más ganas y más fuerza que nunca». Ni qué decir tiene que en esas mismas redes se han sucedido los mensajes de lamento y apoyo, aunque no consta que se haya producido un giro de timón de última hora. Así las cosas, la única celebración será la misa que, a las 13 horas del domingo, se oficiará en la capilla de San Roque. A partir de ahí… Paciencia, y hasta 2027.
En comparación con la de Fontaciera, la situación en Vega se antoja más complicada. Después de que las fiestas del pasado agosto quedasen marcadas por la tensión, consecuencia de las trabas que el Ayuntamiento puso a la utilización de la carbayera contigua a la iglesia de San Emiliano como escenario para las celebraciones, el 22 de febrero de este año, una semana después de la cena con baile por el Antroxu, la Junta Directiva de la Comisión de Festejos, que entonces presidía Milagros Siles, dimitió en bloque. Para paliar cuanto antes ese vacío de poder, el 15 de marzo se celebró una asamblea general extraordinaria de la que, en teoría, debería haber salido la nueva directiva; sin embargo, eso no sucedió. «Tratamos de convencer a la gente de que dejasen la Comisión en stand by hasta que hubiese candidatos, pero no se quiso; la decisión fue disolverla», recuerdan fuentes de la Asociación Vecinal. Sin un órgano que prepare los festejos, este año los homenajes a San Bartolomé se limitarán a la alborada con gaita y tambor el domingo, a las 11 horas, seguida por el lanzamiento de voladores, el repique de campanas a cargo de José Canellada, la misa por el Santísimo Sacramento y la procesión. Por último el lunes, a las 12.30, habrá una segunda misa, esta vez en honor al patrón de la parroquia, y un recuerdo a los vecinos fallecidos.