La primera tirada del libro, de quinientos números, causa furor en librerías, en plataformas y en las firmas presenciales; a la espera de que llegue otro millar de ejemplares, los últimos 240 están reservados para la presentación de este jueves en Gijón
«Es… ¡Es una locura! ¡Estamos desbordados!». Al otro lado del teléfono, la voz de Pablo Aldecoa Llaneza suena agitada, incluso un punto atropellada, al proferir esas palabras, y cualquiera pensaría que está al borde del colapso. Pero no. Nada más lejos de la realidad. En su tono no se detecta enfado, malestar, hartazgo o desesperación; solo gratitud. Al fin y al cabo, la situación que describe es fruto del éxito abrumador -e inesperado- que está teniendo ‘Mael y su dragón’, el libro escrito a dúo por él mismo y por Nerea Bernardo del Rey, e ilustrado por Silvia Fernández Santos. Una obra nacida como homenaje y apoyo a su hijo, Mael, de cuatro años y sometido a una cuádruple amputación a consecuencia de una meningitis, y que ya se ha convertido en referencia literaria para cientos de familias nacionales y foráneas. Tanto es así que la primera tirada, de quinientos ejemplares, ya se ha agotado en plataformas digitales y librerías al poco de publicarse para el púbñico general, este mismo lunes. Solo quedan unos 240 volúmenes, reservados para la presentación que este jueves, a las 17.30 horas, tendrá lugar en el gijonés Colegio Montedeva. Ahora bien, que nadie se alarme, ni se atropelle: ya hay otro millar en camino.
Ni en Amazon, ni en FNAC, ni en los comercios minoristas que pueblan las ciudades asturianas… Hoy por hoy, hacerse con ‘Mael y su dragón’ es misión imposible si no se acude directamente a la página web de la editorial infantil Babidi-Bú… Y, aun así, cuesta. «No tenemos capacidad para gestionar todos los pedidos que nos están llegando; hay gente de Albacete, de Madrid, de Portugal… ¡Incluso en Latinoamérica nos los piden, y se quejan de que no haya llegado hasta allí!», profundiza, divertido, Aldecoa, a quien semejante acogida ha cogido con el pie cambiado. Los primeros síntomas de ello los percibió el pasado 27 de octubre, en su Mieres natal, escenario de la primera presentación física de la obra. Un evento que esperaba que fuese recogido, escueto, familiar… Y que acabó convirtiéndose en una marabunta humana. «Pensé que irían mi abuela, mis amigos, gente que nos tiene cariño, pero no la locura que se generó; nos quedamos secos en seguida, y hasta mi mujer (Nerea Bernardo) tuvo que dar su propio libro», rememora. Fue una alegría, cierto, pero también «una presión en el corazón; nos llegaron niños con necesidades especiales que nos decían que usaban a Mael de referente, y eso es algo que te toca».
Ahora, a la espera de que esos mil volúmenes extra hagan acto de presencia -cosa compleja, ya que incluso la imprenta «no da a basto»-, Aldecoa ya fantasea con futuras presentaciones en Oviedo y en Avilés, «para cubrir las cuatro principales ciudades de la región». Un plan plenamente realizable que va tomando forma mientras charla con miGijón y, al mismo tiempo, atiende al pequeño Mael, tan ilusionado como su progenitor. Es a él, a apoyar su situación, a quien se destinará el grueso de lo recaudado con la venta del libro, aunque no será igual adquirirlo en los actos programados, que en las plataformas y librerías. «Ahora mismo, si se nos compara a nosotros, Mael se llevará cinco de los quince euros que cuesta el libro; del otro modo, solo percibirá ochenta céntimas», detalla. De ahí su firme voluntad de seguir expandiendo las presentaciones físicas de una creación que, en sus páginas y a través de un cara a cara con el dragón Meningococo, ofrece al lector una oda a la valentía, la empatía, la perseverancia, la amistad y la cooperación como claves para superar todas las adversidades, y cumplir los propios sueños.