La mujer, de 41 años, pudo abandonar el turismo siniestrado por sus propios medios, y rechazó acudir a dependencias médicas para ser atendida; efectivos de Bomberos del Principado procedentes de Avilés han retirado el vehículo

‘Milagro’ es una palabra que debe emplearse con sumo cuidado -aunque, a menudo, no se haga-; no solo por las implicaciones religiosas que implica, sino también porque siempre puede haber algún detalle, un matiz aparentemente tonto, que ensombrezca el carácter aparentemente milagroso del hecho en cuestión. Pero si lo ocurrido este jueves en Castrillón no ha sido un milagro con todas las de la ley, se le parece enormemente. Solo así se entiende que un turismo que circulaba por una de las carreteras del concejo avilesino se saliese de la vía, volcase, quedase apoyado sobre su techo… Y, aun así, su única ocupante saliese ilesa. Sí, han leído bien. Ilesa. Ni un rasguño, ni un moretón, ni tan siquiera un dolor articular. Nada. Cero. Un desenlace de lo más llamativo para un acontecimiento cuyas causas, a estas horas, se siguen investigando.
Tal como el propio Servicio de Emergencias autonómico (SEPA) ha confirmado en sus redes sociales, el sorprendente suceso se produjo alrededor de las 7.45 horas, pues la alerta llegó a la centralita del 112 tres minutos después. Varios efectivos de Bomberos del Principado abandonaron el parque de Avilés y se dirigieron al escenario del accidente, mientras que el Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) movilizó desde el Hospital Universitario San Agustín (HUSA) una ambulancia de soporte vital avanzado (SVA). ¿Para qué? Pues por prudencia… Pero, a la postre, para nada. A la llegada de los profesionales al lugar, el coche descansaba boca abajo en el fondo de un desnivel situado junto a la calzada, mientras que la mujer ya lo había abandonado, y se hallaba en perfecto estado. Tanto es así que rechazó cualquier ayuda médica. Los bomberos sí realizaron labores de seguridad.